Cómo funcionan las pizzerías marplatenses en la cuarentena

Por la pandemia, los restaurantes cerraron sus puertas. En la mayoría de los casos, sufren una fuerte caída de sus ventas y debieron adaptarse al delivery que no alcanza para cubrir gastos.

Por Redacción

domingo 24 de mayo, 2020

Desde que en el país se dictó el aislamiento obligatorio, la modalidad presencial para el sector gastronómico dejó de ser una opción y no todos estaban listos para eso. Si bien se autorizó la opción take away y el delivery, vencimientos, pago de alquileres, sueldos, proveedores y otros gastos ha puesto en una situación asfixiante a los comerciantes que se las arreglan como pueden.

En un comienzo, estuvieron más de una semana cerrados sin poder trabajar, pero, a los 10 días de haber decretado la cuarentena total, el gobierno argentino autorizó los protocolos de sanidad para que pudieran reactivar su actividad a través de modalidades no presenciales, sin embargo, no parecen ser suficientes.

El impacto, que quizás en momentos de locales abiertos se diluye porque el delivery es sólo un complemento a la venta tradicional, en tiempos de restricción social, donde la mayoría de las ventas son con envíos, se siente.

Con la intención de establecer una radiografía de las dificultades que sufre el sector a nivel local y las particularidades del mismo, El Marplatense consultó a propietarios de diferentes pizzerías de la ciudad.

“Los volúmenes son mucho menores a lo que estamos acostumbrados a trabajar. Estamos facturando un 10% de lo que se facturaba normalmente. Está reducido en un 90% el trabajo”, señalan, preocupados, Leonardo Rodriguez y Pablo Macia, titulares de La Nieve, pizzería ubicada en Rivadavia 3002.

Un lugar cuya postal habitual mostraba largas filas y movimiento constante, hoy muestra una fotografía diferente en la que, a causa de la pandemia, se enfrentan a una caída de su actividad.

Rodríguez y Macia, quienes estuvieron presentes en el reclamo que realizó gastronómicos autoconvocados en la municipalidad este viernes, remarcan que con el porcentaje de ventas que tienen sólo llegan “a cubrir los gastos básicos, como reponer mercadería y tratar de darle algo de dinero a los empleados”. En este sentido, sostuvieron que el subsidio del Estado para pagar los sueldos les llegó, pero que no alcanza.

“Cómo sostengo un negocio durante tantos meses sin ingresos”, se preguntaron y aseguraron: “la forma de subsistir es endeudándote”.

Por su parte, Fernando Rodríguez, de La Musa, empresa que cuenta con cuatro locales en la ciudad, afirmó, en sintonía con estas declaraciones, que “estamos atravesando dificultades que no nos permiten generar los ingresos para poder pagar los alquileres por completo, más todos los gastos de luz, gas y demás. Solo estamos contando para pagar los empleados, que tuvimos que reducir a menos de la mitad”.

En su caso, a la imposibilidad de abrir se le suma que “las ventas de delivery han bajado un 30%”, la cual, según confirmó, “sólo alcanza para pagar los empleados”. Asimismo, explicó que han tenido que reducir el personal.

“Los ingresos son menores. Las ventas son en horarios reducidos, todos son pedidos más temprano y termina también más temprano”, detalló.

Otro dato a tener en cuenta es que, aunque las aplicaciones vienen a resolver el problema de los locales cerrados, por las comisiones de las mismas los comercios y casas de comidas pierden hasta 35% del valor de cada venta.

En el sur de la ciudad, donde las opciones son escasas, la situación es un tanto diferente. “Las ventas son similares a la pre cuarentena porque efectivamente el nivel de consumo se centra en lo único que está abierto”, señaló Ezequiel Molinari, de la pizzería De Diez, ubicada en el barrio Punta Mogotes.

Sin embargo, pudo marcar algunas dificultades: “Al principio, hubo una cuestión de desabastecimiento. A los mayores niveles de control sanitario, se le sumaron los precios. Hubo una disparada muy grande de precio en algunos productos

En todos los casos, trabajan con barbijos, alcohol en gel a mano y trapos con lavandina. Otra cuestión que los une es que todos saben de comerciantes que, como consecuencia de la paralización económica que generan las restricciones impuestas por la pandemia, han tenido que cerrar.

Ya sea mesa de por medio, en el mostrador o con una modalidad reducida, los comerciantes gastronómicos esperan volver a trabajar en el corto plazo y recuperar el ritmo que tenían antes del coronavirus, al mismo tiempo que ponen todas sus esperanzas en que los casos de Mar del Plata no aumenten.

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