Vilas, prócer del deporte, cumple 68 años

Idolatrado en todos lados, en Mar del Plata tiene sus mayores recuerdos de sus inicios en el club Náutico donde una estatua lo homenajea. Hoy, atravesando una dura enfermedad, se recuesta en el afecto de sus cuatro hijos y su esposa.

Por Redacción

lunes 17 de agosto, 2020

Por Marcelo Marcel

Fue un grande entre los grandes, del deporte argentino. A mi entender, superó a todos en el país, cuando se colocó a los más destacados representantes de cada deporte es una especie de mural y al que accedió, en el último tiempo y con total merecimiento, Emanuel Ginóbili.

Guillermo Vilas, de él se trata, está cumpliendo en este 17 de agosto tan caro a los afectos de los argentinos por conmemorarse la muerte del General Don José de San Martín.

¿Qué se puede agregar de Guillermo Vilas que no se haya dicho o escrito? Ganador de 62 torneos de ATP, 4 de los cuales fueron torneos de Grand Slam: triunfó en el Torneo de Roland Garros 1977, en el Abierto de Estados Unidos 1977, el Abierto de Australia 1978, y el Abierto de Australia 1979, además del Masters 1974 (hoy ATP World Tour Finals) 1​ y seis Grand Prix Championship (actualmente Masters 1000): Dos Masters de Montecarlo (1976 y 1982), dos Masters de Canadá (1974 y 1976), un Masters de Hamburgo (1978) y un Masters de Roma (1980). También alcanzó otras tres veces la final de Roland Garros, y una vez del Abierto de Australia. El único Grand Slam que no pudo ganar fue Wimbledon en el cual logró llegar a los cuartos de final en 1975 y 1976. Catalogado como el N° 1 y campeón mundial de 1977 por el entonces prestigioso ranking anual de "World Tennis",2​3​4​5​ también finalizó como Nº1 del circuito del Grand Prix organizado por la FIT (predecesor del actual ATP Tour) en 1974, 1975 y 1977.

Además, es el tenista que posee el récord de mayor número de victorias en una sola temporada con 130 partidos ganados en 1977; además de poseer el récord de mayor cantidad de títulos ganados (16 títulos) en una sola temporada (1977). Además es el único tenista en tener el récord de mayor número de partidos ganados de forma consecutiva con 46 partidos y el único jugador en ganar torneos ATP en los cinco continentes Europa, América del Sur, América del Norte, África y Asia en un mismo año (1977). Es el quinto jugador en lograr la mayor cantidad de partidos ganados en el tour profesional, totalizando 949, solo detrás de Rafael Nadal, Jimmy Connors, Ivan Lendl y Roger Federer. Y muchas cosas más.

Pero lo mejor de Vilas es lo que hablan de él. Desde sus inicios en Mar del Plata, en el club Náutico que lo homenajeó con una estatua, sus primeros conceptos del gran profesor Felipe Locicero, nunca se olvidó de la ciudad donde dio sus primeros pasos. Sus amigos del Peralta Ramos, las escapadas a la "felíz" para comer un puchero en el recordado restaurante "Ambos Mundos", clínicas, y tantas cosas que siempre sirvieron de imán para el afecto entre el deportista y la ciudad.

En lo personal, varias notas pude hacerle a Guillermo Vilas. En algunos medios donde me tocó trabajar, y siempre valoré la humildad de sus declaraciones, sus conceptos para darle a quien lo entrevistaba las enseñanzas de tantos años de dar los pasos correctos dentro del deporte, ganarse un lugar, aprender las técnicas y volcarlas en una cancha de tenis, en ponerse frente a los grandes talentos de los 70 y 80, ni más ni menos.

Vilas está en el lote de los grandes del deporte nacional, en el lugar donde comparte la gloria con Carlos Monzón, Diego Maradona, Juan Manuel Fangio, Roberto De Vicenzo. A ellos le suman Messi y "Manu" Ginóbili...

La diferencia que marca Vilas es que hizo conocido un deporte en Argentina, fue impulsor de que miles de chicos empiecen a saber qué era una raqueta o una cancha de tenis, permitió el crecimiento del deporte, que se expandió por todo el territorio y que hoy, con el paso del tiempo, su legado haya permitido tener grandes tenistas que se disfrutaron en los últimos 20 años, Copa Davis incluida. A la hora de elegir una sede para jugar la final prevaleció Mar del Plata en el 2008, y no por tener solamente buenos hoteles y un escenario cubierto de primer nivel...fue por qué Mar del Plata es Vilas para el mundo del deporte blanco.

Y lo hace grande a Vilas por sobre los demás elegidos, porque los demás llegaron luego de varios grandes exponentes de sus deportes. Monzón fue un crack pero antes estuvo el exquisito Nicolino Locche o Pascual Pérez, ya campeones del mundo. En el fútbol muchos más: un tal Alfredo Di Stéfano, Renato Cesarini, Labruna... en el básquetbol, el mundo deportivo se deslumbró con el "Beto" Cabrera, de la cuna bahiense. Acaso Fangio se asemeje a su figura por hacer un camino para que otros lo aprovechen...

Hubo un antes y un después de Vilas en el deporte. Un embajador que llevó la bandera Argentina a distintos lugares del viejo continente y la puso en lo más alto. Si hubo un Nalbandian fue porque existió Vilas, si Del Potro y la escuela tandilense mostraron sus exponentes fue porque hubo un Vilas, ni hablar de Gastón Gaudio ganador de Roland Garros en aquella memorable edición donde 3 de los 4 semifinalistas fueron argentinos con Vilas en el palco.

Además de entrar en el Salón de la Fama, de ser idolatrado por chilenos, brasileños, suizos, japoneses, franceses, australianos, tahilandeses, congoleños o canadienses, por citar solo algunos país, tiene en Mar del Plata  o en algún rincon del país, su reconocimiento en cada pibe que con raqueta en mano practica el deporte y busca alcanzar un sueño, como el que Vilas logró cristalizar abrazando la gloria deportiva, algo que es solo para elegidos.

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