La instalación que sacudió La Perla: tras un abanico de emociones, finalizó "El último refugio"

Provocó llamados a la policía, presencia de ambulancias y hasta ofrecimientos de ayuda. La contundente instalación del artista Claudio Roveda, que mostraba a un indigente en la vidriera de Silencio Dispositivo Sonoro, se despidió este fin de semana.

Por Redacción

martes 18 de agosto, 2020

En el barrio La Perla funciona un espacio que provoca desde la vereda, que ofrece exposiciones para ver y escuchar y que, irónicamente, se llama "Silencio". La propuesta, donde el espectador conecta con la obra al aire libre, no sólo resulta innovadora, sino muy apropiada para los tiempos que corren.

Como si supiera que la pandemia es enemiga de las aglomeraciones, el espacio que funciona en Brandsen 3532 propone experimentar con las instalaciones sin público presencial. No se puede ingresar a su interior, aunque durante las últimas semanas muchos pensaron que sí había alguien.

"No se trata de un golpe bajo, no creo sea una obra de arte tampoco, él es Juan y podría ser yo o vos. No es una obra de arte, es una oportunidad para pensar", comienza el audio que acompañaba a la instalación hasta este domingo.

Claudio Roveda nació en Buenos Aires, pero actualmente se desempeña como artista plástico en Mar del Plata. Su más reciente instalación se llama "El último refugio" y estuvo expuesta hasta este fin de semana en Silencio Dispostivo Sonoro.

La instalación, que muestra a un hombre - un muñeco - con parte de su cuerpo adentro de una caja y alude a las personas en situación de calle cuyo único refugio muchas veces es un pedazo de cartón, la única posibilidad de protegerse del frío, del miedo, generó múltiples reacciones.

"Las repercusiones fueron absolutas porque es muy impactante desde lo público. Ya el primer día de exhibición estuvo la policía, por avisos de gente. Después estuvo una ambulancia y, a su vez, un montón de personas consultaron a la dueña, que viven detrás, si podían ayudar, si necesitaba algo la persona", contó Roveda a El Marplatense.

Llamados a la policía, denuncias de usurpación y gestos solidarios se extendieron hacia una persona que no era tal, aquí el éxito de la muestra. De hecho, el impacto fue tal que los coordinadores del espacio debieron colocar un cartel para evitar malentendidos.

Al igual que la postal que era posible ver desde la vereda, donde la vidriera se convertía en un lienzo. Claudio Roveda explicó que el origen de la instalación es una fotografía. "La idea surgió a partir de una foto que tengo desde hace unos años de un homeless (persona sin hogar) en Hungría, que está tapado como está en la obra. Siempre pensé que algo iba a hacer con esto y que tenía que ver con ese estado de vulnerabilidad en el que podemos estar cualquiera de nosotros", expresó.

Sin embargo, explicó que la instalación no sólo se limita a lo literal, sino que toma la idea de indigencia y la lleva a diferentes ámbitos. "Lo que se ve no es solamente la imagen de una persona indigente, sino que es una metáfora de todos podemos estar en una situación parecida. El significado de la palabra indigente es bastante más amplio. La falta de algo para poder vivir plenamente, todos podemos tener esos momentos de indigencia", ahondó.

"Hay conclusiones que salen después de terminada la exhibición, algunas creo que son parte de un estudio casi sociológico. Este domingo, en el cierre de la muestra, me preguntaba por qué un auto se detenía a verla cuando, si ese mismo personaje estuviese del lado de la vereda, el auto pasaría de largo", concluyó.

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