Los beneficios del drenaje linfático

Consejos para evitar la retención de líquidos y usos efectivos de esta técnica.

Por Gimena Rubolino

martes 15 de septiembre, 2020

El drenaje linfático es un tipo de masaje suave y ligero que se aplica sobre el sistema circulatorio con el fin de movilizar los líquidos del organismo y favorecer la eliminación de las sustancias de deshecho que se acumulan en el líquido que ocupa espacio entre células.

La Cosmiatra y Esteticista Yésica Salinas afirma que con esta técnica “se logran beneficios que no se obtienen ni con masajes ni equipos”.

En cuanto a los distintos tipos de uso agregó que “puede ser un complemento en un tratamiento de celulitis y también para eliminar la retención de líquidos. Si lo que quiero es combatir la celulitis haré hincapié en la zona de muslos o parte posterior de las piernas mientras que en un caso de retención de líquidos pondré el foco en los tobillos”.

Dentro de esta técnica el trabajo es más artesanal que la presoterapia porque preparamos los capilares iniciales linfáticos y ayudamos a eliminar deshechos y toxinas. En cambio, la presoterapia fundamentalmente drena el agua” afirmó.

Principales beneficios

  • Reduce la inflamación.
  • Produce relajación.
  • Contribuye a mejorar las defensas del organismo.
  • Ayuda a eliminar líquidos.
  • Colabora en la regeneración de los tejidos posterior a una cirugía estética, evita que se produzcan edemas, reduce el dolor y aumenta la calidad de la cicatriz.

¿Se puede aplicar en el rostro?

El drenaje linfático ayuda a descomprimir telagiectasias, colabora en la parte circulatoria, depura el tejido y remueve toxinas. Desde un acné hasta en un tratamiento de rejuvenecimiento es muy eficaz y recomendado” agregó la esteticista.

Tratamientos en casa: post drenaje linfático

  • En la ducha aplicar un gel corporal con una esponja suave.
  • Exfoliar una vez por semana con un scrub corporal activo.
  • Por último aplicar un gel resfrescante para piernas.

Otros tips que previenen la retención de líquidos

  • No usar ropa demasiado ajustada.
  • Hacer ejercicio de forma regular.
  • Evitar permanecer mucho tiempo sentado.
  • Caminar.
  • Tomar abundante cantidad de agua.
  • Evitar el uso de la sal y alimentos con alto contenido de sodio.

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