Polémica por la construcción de "cercas ilegales" en la ribera del Arroyo Lobería

Desde la Asamblea Luna Roja denunciaron a una importante inmobiliaria de la zona. “Estamos en contra de la apropiación y la prohibición de acceso a la ribera de estos arroyos”, indicaron los vecinos.

Por Redacción

sábado 19 de septiembre, 2020

Por Carlos Walker 

En Playa Chapadmalal, una importante inmobiliaria de la zona está siendo objeto de duras críticas por parte de los vecinos luego de la construcción de una cerca de madera sobre las riberas de los arroyos típicos del lugar en la zona sur del distrito de General Pueyrredon.

El “cerramiento” de la empresa fue ampliamente repudiado por la comunidad en las redes sociales de la Asamblea Luna Roja, una asamblea de vecinos de la zona, ya conocida por llevar adelante la “defensa de los espacios públicos y sus ecosistemas”.

Como es de conocimiento general, los espacios de ribera en torno a los cauces de agua como arroyos, ríos, lagunas o humedales son de libre accesibilidad pública. Además, bajo las normativas hidráulicas vigentes, las construcciones de cualquier carácter a menos de 50 metros de tales cursos de agua se encuentran prohibidas.

Las denuncias realizadas ante la Policía de Prevención Ecológica continúan su curso en la Justicia Penal, conforme el bien jurídico protegido, en este caso afectado, es de absoluta incidencia colectiva. Se trata de nuestro Patrimonio Natural y Cultural, garantizado a todos y todas las ciudadanas de la Provincia de Buenos Aires por el Artículo 28 de la Constitución, y leyes reglamentarias. Claramente, estamos ante intereses jerárquicamente superiores a la propiedad privada”, explicaron desde la Asamblea Luna Roja en un comunicado de prensa.

Luego de la llegada y constatación por parte de la Policía Ecológica, los miembros de Asamblea Luna Roja pidieron la intervención del Poder Ejecutivo Provincial a través de la Dirección de Hidráulica. “El dictamen dado por los especialistas y funcionarios técnicos de esta área fue muy claro: la cerca en torno al arroyo y su afluente debe ser retirada, debe respetarse una franja de acceso público en torno a ellos de 15 metros y toda construcción a menos de 50 metros de sus cursos de agua queda prohibida”, detallaron desde la Asamblea Luna Roja.

A su vez, remarcaron que “si bien estamos acostumbrados a que los emprendimientos privados de explotación turística avasallen los derechos de las personas, este hecho, sucedido en plena fase de tres de la pandemia, nos alarmó bastante. Resulta increíble que una empresa como ésta, que se dedica hace décadas a las acciones inmobiliarias, no conozca las restricciones de accesibilidad y cuidados en torno a los cuerpos de agua”.

Empeorando el panorama, dentro de la zona de restricción de las riberas, los vecinos denunciaron que la inmobiliaria “llevó a cabo una fuerte deforestación”. “Estamos en contra de la apropiación y la prohibición de acceso a la ribera de estos arroyos. Nos sentimos despojados de este lugar, que es un paseo turístico y un reservorio natural”, afirmó el vecino Charly Serra en declaraciones a CNN Radio Mar del Plata.

El Arroyo Lobería, sus afluentes y sus riberas configuran una serie de ambientes ecosistémicos de valor único en el lugar. Sobre este aspecto, el Doctor en Ciencias Biológicas, Nicolás Chiaradía, afirmó que “entre los ambientes del último tramo del Arroyo Lobería se encuentran montes mixtos de eucaliptos, ligustros y álamos, chircales, cortaderales, zonas de pastizales y una zona costera. A pesar de que muchas de las especies de plantas que se encuentran no son autóctonas, la gran diversidad de ambientes generadas a partir de éstas genera refugio y ambiente a aves, mamíferos, anfibios e insectos, generando un ecosistema diverso y funcional”.

Esta pequeña parte del cauce de arroyo, sus últimos 1,5 km, es la única zona de todo el cauce que no se encuentra dentro de campos privados. Brindando un espacio de recreación que forma parte de la identidad de los pobladores de la zona, así como también atrae a muchos visitantes que se acercan a realizar avistajes de aves. Sin embargo, pese a su importancia ambiental, este tramo se encuentra amenazado debido al avance de las edificaciones y loteo inmobiliario”, detalló.

Además de su compleja estructura ecosistémica, el Arroyo Lobería, su afluente y sus riberas conforman un “yacimiento arqueológico de carácter increíble”. Así lo consideró el Dr. Mariano Bonomo, Director del Área de Arqueología del Museo de Ciencias Naturales de La Plata.

En una carta dirigida a Asamblea Luna Roja, Bonomo expresó: “Con respecto al Arroyo Lobería en particular, en su margen izquierda se han identificado dos de estos conjuntos arqueológicos con artefactos líticos de origen indígena, es decir con herramientas de piedra manufacturadas por las sociedades cazadoras-recolectoras que vivieron en la zona antes de la llegada de los europeos en el siglo XVI. Estos materiales son parte del patrimonio arqueológico que es un recurso no renovable que deber ser preservado y protegido.  Su rol como elemento activo de la memoria de los pueblos, convierte al patrimonio arqueológico en un recurso cultural inestimable. Asimismo, son bienes de naturaleza finita, frágil y no renovable que requieren cuidados y metodologías especiales para su preservación”.

Para finalizar, desde la Asamblea Luna Roja aseveraron que “el poder del dinero y la exclusividad empresarial trata de construir un Chapadmalal de privilegios para unos pocos, construyendo cercas ilegales, usurpando el espacio público, contaminando los arroyos, cerrando el acceso. Afortunadamente y gracias a la participación ciudadana, estos injustos atropellos son cada vez menores”.

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