"Huevo" Sánchez, entre volver a dirigir y la edición 33 del Campus

El prestigioso entrenador bahiense, radicado en Mar del Plata, tiene dos grandes desafíos y alimenta la pasión por el básquetbol como el primer día. La historia de una persona única en su estilo.

Por Redacción

domingo 27 de septiembre, 2020

Por Marcelo Marcel

Oscar Sánchez, el "huevo" para todos, atraviesa la pandemia con dos objetivos en el futuro inmediato. Por un lado, la decisión de volver a dirigir, contado por el mismo en el último tiempo al tomar representante y, en los últimos días, lanzando la edición 33 del Campus de Básquetbol que es una marca de Mar del Plata hacia el mundo.

"Nuestra intención es recibirlos ‪del 11 al 17 de enero‬ y ‪del 19 al 25 de enero de 2021‬ en la Villa Marista de Mar del Plata, con las opciones que habitualmente disponemos (pensión completa, media pensión y campus sin pensión)", dijo el coach en su cuenta de Facebook dando a conocer la decisión de que la intención es poder darle continuidad a este evento.

"La capacidad de alojamiento y cantidad de participantes se adaptará de acuerdo a los protocolos que nos aprueben los entes gubernamentales, y los requisitos de espacios y límites de capacidad serán autorizados por ellos", aclaró Sánchez, dejando a consideración de las autoridades sanitarias los pasos a seguir.

Oscar Sánchez se enamoró de Mar del Plata cuando en la década del 80 el club Quilmes lo tentó con un proyecto de básquetbol que, obviamente lo sedujo. Mudó a su familia y se instaló y aquí hecho raíces no solo en lo deportivo.

Superado un pequeño tema de salud, la fortaleza fue siempre una huella en el bahiense, entrenador de Quilmes durante 16 temporadas donde cosechó 3 títulos, con pasado en Andino de La Rioja (allí hizo debutar a Manu Ginóbili en LNB), Deportivo Roca, Conarpesa, Libertad, Quimsa, Boca Juniors, Deportivo Madryn y Atenas de Córdoba donde se dio el gran gusto de ser campeón en la temporada 2002/2003 (cuando llegó estaba peleando el descenso) y subcampeón en la 2009/2010. Aunque su carrera en Bahía Blanca comenzó de muy joven, dirigiendo incluso a quienes eran mayor a él en edad, una historia mil veces contada.

En esta etapa de su vida, el "huevo" tomó la decisión de volver al ruedo. Y sobre fines de agosto comunicó que tomó representante "para regresar a la actividad, posiblemente fuera del país", como indicó. La carrera iniciada en 1978 se detuvo en 2014, pero las ganas volvieron al cuerpo del entrenador. 

Sánchez, no muy adepto de tener representantes, de hecho a lo largo de su brillante carrera donde hizo gala además de sus condiciones de entrenador al costado docente-educativo, siempre defendió sus contratos con los directivos. En el ambiente deportivo muchos piensan que de haber accedido a esa herramienta quizás haya dirigido en europa. 

Su carácter para dirigir también lo tenía fuera de las canchas y su forma de ser le trajeros amigos y enemigos, puso moldear equipos a su paladar cuando contó con el tiempo de proyectos como el que Quilmes le dio cuando arribó, contratado por Oscar Rígano. Miles de jugadores pasaron por sus manos y en todos dejó una enseñanza que seguramente deben tener presente, no solo dentro de una cancha de básquetbol.

Lejos de las canchas, el "huevo" utilizó este tiempo alejado de la dirección técnica a perfeccionarse aún más, a dar charlas y clínicas, seguir viendo partidos y videos de enseñanzas y, casi sin proponérselo se convirtió durante la pandemia en una fuente de lectura de los amantes del deporte.

Mariano, uno de sus hijos, siguió sus pasos y hoy se destaca en el mundo, a punto de haber sido elegido por Luis Scola como entrenador personal para el último mundial de Básquetbol. El gen Sánchez, intacto. 

Sus posteos en su cuenta de Facebook sobre anécdotas, historias risueñas y su conocimiento trasladado a la escritura permitieron incluso a DT, periodistas y jugadores, percibir un costado literario ágil y muy enriquecedor. "Huevo, seguí, dale", lo alentaban, cuando el bahiense puso freno unas semanas a partir de un pequeño inconveniente que logró sortear con la misma fortaleza que lo caracterizó desde un banco de relevos donde jugaba cada partido con pasión. Sin ello, nunca podría ser el "huevo".

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