Cómo impacta la reglamentación de Cannabis Medicinal en la investigación marplatense

Desde el CONICET Mar del Plata indicaron que la regularización de la investigación médica y científica del uso medicinal, terapéutico y/o paliativo del dolor de la planta de Cannabis y sus derivados les da "mayor libertad".

Por Redacción

jueves 19 de noviembre, 2020

El Grupo de Extensión ConCiencia Cannabis, formado por especialistas de diferentes disciplinas, trabaja en la temática desde 2017 en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), optimizando los métodos de extracción, identificación y cuantificación de los principios activos del cannabis. Utilizan metodologías que les permiten realizar el análisis de cannabinoides en los aceites de usuarios y productores, que les permiten identificar la composición del contenido de principios activos en los aceites que éstos producen y/o consumen.de los usuarios y productores.

El grupo centra su trabajo en dos principales líneas de investigación: el estudio de la influencia de las condiciones de cultivo en la producción de cannabinoides en diferentes variedades de la planta de cannabis y el análisis de otras propiedades biológicas de la planta, distintas a las ya conocidas.

La investigadora del Conicet Debora Nercessian explicó que la nueva reglamentación permitirá investigar profundamente, lo que resultaba imposible con las disposiciones anteriores, que eran restrictiva e incompletas.

“Para nuestro grupo, como para todos los grupos que trabajan en cannabis en el país, esta nueva y muy esperada reglamentación significa la posibilidad de poder investigar con mayor libertad. Ahora nuestros proyectos van a ser evaluados por los organismo competentes, como cualquier otro proyecto de investigación. Concretamente, la ley nos permitirá poder acceder a cultivar las plantas de cannabis para investigar en el laboratorio, ampliar los objetivos de los proyecto que antes eran solo en relación al cannabis y la epilepsia refractaria, así como también acceder a los insumos necesarios para trabajar”, señalaron.

La especialista resalta que la inclusión del auto-cultivo en la nueva ley genera un cambio sustancial, porque saca de la ilegalidad a mucha gente que se arriesgaba a tener plantas para poder asistir a familiares enfermos o a los cultivadores solidarios que donaban su producción para elaborar los aceites para otras personas. Además la ley propone establecer un registro de usuarios y cultivadores, habilitar la producción nacional de los derivados de cannabis y permitir su uso para todas las patologías que los profesionales de la salud indiquen. “Esto es muy importante porque hasta ahora sólo estaba permitido su uso para epilepsia refractaria, a través de una importación muy costosa y compleja de implementar. El hecho de que el estado se haga presente garantizando el acceso a aceites de producción nacional terminará con el mercado ilegal que tanto se ha expandido en estos años y garantizará a los usuarios un producto seguro, de calidad y de contenido conocido”, cuenta la investigadora.

“Para nosotras trabajar en este tema es un desafío porque hay muchas expectativas y demanda de información sobre los beneficios de los derivados de cannabis, a las que hay que responder con información certera y estandarizada. A su vez es un trabajo muy gratificante porque sentimos que podemos colaborar en la generación de respuestas a esas expectativas”, concluye Nercessian.

Cannabis y COVID-19

La irrupción del COVID-19 alteró el trabajo de investigación, que en muchos casos discontinuó el trabajo de laboratorio. Sin embargo, ConCiencia Cannabis encontró en este escenario nuevos aspectos a evaluar y a partir de la revisión bibliográfica llevaron adelante la evaluación, a través de cuestionarios, sobre la relación entre el consumo de cannabis medicinal y la gravedad de los síntomas generados por COVID-19.

El grupo generó dos instancias de trabajo diferentes: un primer cuestionario dirigido a pacientes recuperados de COVID-19, en el que las preguntas intentan establecer relaciones entre los síntomas padecidos, días de internación y gravedad de cuadro, con el uso de cannabis y sus derivados, y el segundo cuestionario, dirigido a personas usuarias de cannabis en general, que hayan o no padecido la enfermedad. Ambos instrumentos fueron evaluados por el Programa Temático Interdisciplinario en Bioética de la UNMDP antes de su difusión en redes sociales.

El grupo que lleva adelante el trabajo está compuesto por Debora Nercessian, investigadora del CONICET, junto a Silvana Colman y Daniela Villamonte, ambas personal de apoyo del CONICET, la becaria postdoctoral del CONICET Jesica Frik, investigadora y docente de la UNMDP Julieta Mendieta, docente e investigadora del CONICET Carmen Segarra, la abogada Estela Murgier, la licenciada en trabajo social María Solange Noblia , la médica psiquiatra y coordinadora de investigación médica del Centro de Estudios de la Cultura Cannabica (ONG- CECCA) Celeste Romero y Gabriel Díaz, presidente de la Agrupación Marplatense de Cannabicultores.

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