Debutó el "acceso controlado" a los shoppings en el primer día de lluvia de la temporada

En tienda Los Gallegos, se trabaja al 50 % con aforo de 800 personas. A pesar de los precios, la gente consume ropa para chicos, deportiva y lencería.

Por Redacción

miércoles 6 de enero, 2021

El pronóstico había anticipado mal clima en la Costa atlántica. Un día hostil para adentrarse en la arena o darse un chapuzón. Un punto de encuentro para disfrutar de la tarde de Mar del Plata fueron los lugares bajo techo y a resguardo de la lluvia. Por ejemplo, el tradicional shopping de Los Gallegos, ubicado a pocas cuadras de la peatonal Rivadavia, o el Paseo Aldrey, emplazado en el predio de la antigua terminal de ómnibus.

Atento al aforo de 800 personas (se determina en función de la cantidad de individuos que pueden ingresar a los locales), miembros de seguridad toman la temperatura y rocían con alcohol al 70 % las manos de cada visitante que ingresa al centro comercial por alguno de los 4 accesos ubicados en las calles Belgrano, Catamarca, Rivadavia y Diagonal Pueyrredón. Cada uno cuenta con un único espacio de entrada y salida para facilitar las medidas sanitarias ante la constante renovación de gente.

Doble sistema de conteo para garantizar el protocolo y todo bajo control. Cámaras colgadas al techo para contabilizar cuánta gente hay a cada hora y al final del día y sensores sincronizados que permiten visualizar una suma instantánea en tiempo real. Suman y restan en simultáneo. A las 16 ya eran 400 las personas que recorrían los pasillos en busca de alguna prenda o simplemente “pasando el día”.

Flechas rojas marcan la dirección en que se debe circular, mientras que rayas amarillas y negras señalizan la distancia social permitida de metro y medio que debe respetarse. El horario de apertura se redujo en una hora para poder concentrar el personal ante cualquier eventualidad. Incluso los patios de comida cierran dos horas antes de lo habitual. Puertas abiertas e inyección de aire exterior para renovar el oxígeno.

50 % off. Las ofertas y el alcohol en spray, para evitar el empaste del que viene en gel, dominan la escena en pleno enero. “Las liquidaciones solían empezar en febrero, pero decidimos alinearnos con Buenos Aires para que la gente compre más barato al mismo tiempo”, explica Marcelo Otero Lacoste, gerente de Los Gallegos. Algunos forman fila en la puerta del local. Cada uno señaliza su propia capacidad con un cartel en el frente, en función de la superficie y de la cantidad de personal con que cuenta para atender al público. “Para mí te quedan grandes”, le grita un hombre a su esposa desde la puerta de entrada a un local de zapatos. Prefiere esperarla afuera en solidaridad con una clienta. Es que el máximo disponible es de 2.

Con espacio y cupo limitado Si bien el aforo aún no llegó a completarse desde que empezó el año, el mal clima ayudó a concentrar un máximo de 500 personas. El complejo de comidas está habilitado al 50 % y funcionan 11 locales. “Se quitaron del espacio 50 mesas que fueron destinadas al nivel del cine para utilizar el lugar en caso de que se necesite ampliar el patio de comidas”, explican autoridades del shopping.

El patio de recreación para chicos también funciona bajo estricto protocolo. Los juegos no se pueden compartir entre menores no convivientes y las máquinas se desinfectan de forma periódica. "El rubro está trabajando a un 20 % menos en comparación a otros años", aseguran empleados del sector. La experiencia del entretenimiento fue disipada por la pandemia. El cine es el único rubro que continúa sin funcionamiento desde el inicio de la cuarentena. “Es complicado re habilitarlo porque es difícil rentabilizar con la mitad del aforo, la ganancia viene de la venta de pochoclo y no hay estrenos disponibles. Existe mucha incertidumbre en cuándo volverá”, subraya Lacoste.

La rueda empieza a girar. Fabiana, encargada de compras en la Tienda Los Gallegos, le cuenta a Clarín que aumentaron las ventas de lencería, ropa deportiva en mujeres; shorts y bermudas en hombres y remeras en niños. “La última semana subieron un 20 %. Se busca lo económico. Lo curioso es que las mayas no se cotizan tanto como otros años. La gente las pasa de largo, quizá sea porque la playa está dudosa. La temporada es fundamental para nosotros”, detalla.

Fuente: Clarín

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