La falacia detrás de la Confitería Boston: imputaron a sus dueños por "quiebra fraudulenta y vaciamiento"

Los dueños (los anteriores y los actuales) están acusados de quiebra fraudulenta. No pueden salir del país e irán a indagatoria.

Por Redacción

lunes 11 de enero, 2021

A fines de 2016, la tradicional Confitería Boston pasó a manos de un grupo empresarial que con bombos y platillos realizó un anuncio que era pura ambición: sus famosas, sublimes medialunas, símbolo de Mar del Plata, iban a ser conocidas en el mundo.

El enérgico plan de expansión, dijeron los nuevos dueños, comprendía la apertura de 100 locales en todo el país y presencia en países de Europa y América Latina, todo en un plazo de cinco años. Pero pronto se supo que todo era una falacia, parte de una maniobra que la Justicia dejó en evidencia y ahora imputó a los responsables.

El plan, al parecer, consistió en llevar adelante "una secuencia de pasos no improvisada" y así provocar el vaciamiento de la empresa y encaminarla hacia una quiebra fraudulenta. Afortunadamente, dos locales resistieron la embestida.

La Justicia de Delitos Económicos de Mar del Plata imputó por "quiebra fraudulenta, defraudación agravada por vaciamiento de empresa, e insolvencia fraudulenta" a los dueños históricos de la firma y a los empresarios que la compraron. Todos ellos deben prestar declaración indagatoria entre el 8 y el 11 de marzo próximo y tienen prohibido salir del país.

La imputación la formuló el fiscal David Bruna y recae sobre los últimos dueños de la Boston, los hermanos Juan Manuel y Pablo Lotero y los austríacos Carl Ludwig y Aston Schonfeldt, que la habían comprado a los históricos accionistas de la firma Pastelera Tecomar S.A., Osvaldo Amado, Teresa Haydeé Castro y su hermana Marta Delia Castro, y Clemente Fermín Herrera.

"Los dueños originales de 'La Boston', quienes venden sus acciones en noviembre de 2016, ya encontrándose la sociedad en estado de cesación de pagos, se sacan de encima el problema de la sociedad, quedándose con el producido el activo más valioso, contribuyendo de esa forma a la maniobra que posteriormente es profundizada por los nuevos accionistas y con la secuencia de pasos no improvisada que fueron llevando a cabo", sostuvo el fiscal.

La confitería era manejada por Amado y Herrera, segunda generación de la familia propietaria. Había sido fundada en 1958 por Fernando Álvarez y Miguel Potrone. El 9 de noviembre de 2016, tras meses de negociaciones y por medio de una operación millonaria, los hermanos Lotero y el austríaco Carl Schonfeldt, a cargo de un fondo de inversión con patas en Chile y Austria, se pusieron al frente de la firma. Enseguida se conocieron los anuncios grandilocuentes.

En ese momento la firma tenía cuatro locales en la ciudad, en Boulevard Marítimo y Urquiza; en avenida Constitución y Pedraza; en el shopping Paseo Diagonal y el más antiguo, de Buenos Aires 1927, frente al edificio del casino.

Al contrario de lo que habían anunciado los dueños, en lugar de contratar comenzaron a despedir empleados, aplicaron cambios en lo que refiere al funcionamiento de la empresa, modificaron menúes, la elaboración del café y hasta metieron mano en la receta de las exclusivas medialunas, entre las de otros productos que distinguen a la Boston.

En 2017, la nueva firma comenzó a atrasarse en los sueldos, hizo pagos escalonados, retrasó los pagos a proveedores y las famosas medialunas ahora se vendían también, al 50%, en las panaderías Xocolata, propiedad de Juan Manuel Lotero.

En abril de 2018, los empleados que no cobraban sus sueldos desde hacía meses tomaron los locales de la calle Buenos Aires y de la costa. Hubo una solución momentánea, pero pasado mayo, los pagos no aparecieron y la toma se reanudó. No cesaron los despidos injustificados. Los trabajadores fueron desalojados en enero de 2019 por orden judicial.

"Empezaron a despedir gente, a cerrar sucursales, a tener problemas con los salarios, era un claro vaciamiento. Cuando cerraron los dos locales, se comenzó con la toma de sucursales en la costa y en Constitución. Fue un proceso durísimo donde el sindicato acompañó económicamente", recordó en diálogo con CNN Radio Mar del Plata (FM 88.3) Nancy Todoroff, secretaria Adjunta de Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos (Uthgra).

"Fueron muchos meses, se pasó todo el invierno ahí adentro. El sindicato colaboró con los micros y medicamentos. Los gremios de gastronómicos y pasteleros sostuvimos las obras sociales aunque no tenían aportes", agregó.

La investigación en Delitos Económicos inició a partir de una denuncia que hizo el apoderado del Sindicato de Trabajadores Alfajoreros, Reposteros, Pizzeros y Heladeros (STARPyH), Gabriel Norberto, que alertaba sobre los actos de insolvencia que venía cometiendo Pastelera Tecomar en perjuicio de sus acreedores y de sus empleados.

Luego, el abogado del Sindicato de Gastronómicos, Osvaldo Verdi, denunció penalmente a los hermanos Lotero y a los demás empresarios por el delito de “quiebra fraudulenta, defraudación agravada por vaciamiento de empresa, e insolvencia fraudulenta, todos en concurso ideal”, delito que el fiscal Bruna ahora les imputó y que tiene una pena de hasta seis años de prisión.

De hecho, en enero de 2018, los empresarios vendieron dos locales, uno de ellos por 500 mil dólares, valor por debajo del que fijaba el mercado, pero ese dinero no lo registraron como ingreso a la sociedad. Luego pusieron en venta el resto.

"Con la decisión de la venta la sociedad se concursa, pero los ingresos no son dejados en el ente. Es decir, la sociedad inicia el proceso judicial que tiene como única finalidad llegar luego a la liquidación por quiebra sin los principales activos", acusa Bruna.

Según la misma acusación, los imputados “no justificaron” poseer la marca “Confitería Boston”. Es así que el 23 de marzo de 2018, cuando el concurso preventivo ya estaba abierto, había sido adquirida por la firma Compañía Latinoamericana de Pastas (uno de los accionistas de Pastelera Tecomar S.A.) de manos de los anteriores accionistas.

Es decir, los anteriores dueños habían vuelto a comprar la marca para, meses después, volver a venderla a otra empresa.

A mediados del 2020, la titular del Juzgado Civil y Comercial N° 16, Sara Gunsberg, dispuso la “quiebra con continuidad laboral” de la confitería Boston y les permitió a los trabajadores continuar con sus actividades en los de la calle Buenos Aires y la avenida Constitución, que sobrevivieron al vaciamiento.

"Fue un proceso largo, pero se trabajo muy fuerte entre los trabajadores y el sindicato. Gastronómicos puso un abogado penalista y, ahora, se están viendo los resultados. Esperábamos una respuesta antes, pero finalmente llegó la justicia. Ojalá los trabajadores logren cobrar lo que les corresponde y recuperar sus fuentes de trabajo", expresó Todoroff.

Asimismo, la secretaria adjunta confió que tras una reunión con el titular de UTHGRA, Luis Barrionuevo, le solicitó una "salida, porque no sabíamos qué hacer con la gente, con un invierno muy duro para el sector, más allá de la situación de Boston y nos dio un aporte de un millón de pesos que se repartió entre los trabajadores gastronómicos".

Los empleados no bajaron los brazos y la mejor medialuna, seis décadas después de su creación, continúa siendo símbolo y sabor marplatense.

 

* con información de Clarín

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