Quiénes integran el grupo privilegiado de argentinos que están recibiendo la vacuna de Pfizer

Son los que participaron del ensayo de la firma en la Argentina. Los que recibieron placebo están siendo llamados para recibir la vacuna en el Hospital Militar.

Por Redacción

miércoles 27 de enero, 2021

Aún no se cerraron las negociaciones entre el Gobierno y el laboratorio Pfizer, pero un grupo de argentinos ya tiene puesta su vacuna contra el coronavirus. Son algunos de los 6.000 voluntarios del ensayo clínico que se está realizando en el Hospital Militar.

La farmacéutica está “abriendo los sobres”, en primer lugar, a quienes pertenecen a los grupos de riesgo del Covid-19. Les informan si durante el estudio recibieron dos dosis de la vacuna o, por el contrario, dos dosis de placebo. Si no obtuvieron la inmunización, pueden acercarse al hospital y aplicársela.

En un comunicado enviado a todos los participantes, Pfizer aclaró que quienes no pertenecen a los grupos de riesgo tendrán la misma oportunidad de ser invitados a recibir la vacuna, si previamente recibieron placebo.

Esto sucederá en su próxima visita al centro. Según lo que pudo averiguar Clarín entre varios voluntarios, la fecha de ese encuentro –que será el cuarto de un total de seis- es variada: arranca en febrero y se extiende al menos hasta mayo.

“Me acaban de confirmar que fui y soy vacuna. Me mandaron certificado. Estoy contentísimo y orgulloso de que aporté para la humanidad”, cuenta el abogado Alberto Domínguez, quien tiene 60 años, sufre de asma, y aun así decidió someterse a la prueba.

Según su relato, la semana pasada recibió el llamado de una investigadora, quien le dijo que, de acuerdo a las directivas de Pfizer, estaba en condiciones de abrir el sobre. Le preguntó si él estaba de acuerdo, a lo que Domínguez asintió. Entonces, le informó que iba a pedir la documentación a Estados Unidos.

Este martes, la misma profesional volvió a llamarlo. Le confirmó que pertenecía al “grupo vacunas”, lo felicitó, y le dijo que ya no era necesario trasladarlo al Hospital para aplicarle las dosis.

Luego, el voluntario recibió por mail un certificado, donde dejan constancia que “ha recibido la vacuna candidata en investigación BNT162b2” en las fechas 23 de septiembre de 2020 (primera dosis) y 15 de octubre de 2020 (segunda dosis).

“Yo quería sacarme la duda, porque murió mi socio de 30 años de ejercicio de la profesión. En siete días me lo liquidó el Covid”, relata el abogado. “Por eso, cuando me llamó la doctora, le dije: ‘Sí, por favor, sacame de esta angustia. Porque mi socio se murió y quiero saber si me puedo vacunar, aunque sea con la (vacuna rusa) Sputnik”, sigue Domínguez.

Al recibir la noticia, lo primero que sintió fue alivio, porque “me di cuenta de que la vacuna me protegió”. Otra sensación que lo invadió fue el orgullo, porque lo considera una manera de haber contribuido hacia la sociedad.

“Tengo la mejorcita de las mejorcitas”, celebra Domínguez sobre la vacuna que, desde su punto de vista, "en el mundo occidental está teniendo tanto éxito”. Se siente un privilegiado.

En ese sentido, dice estar “algo decepcionado” porque el Gobierno argentino no termina de cerrar negociaciones con este laboratorio. Una desilusión compartida entre muchos voluntarios que le pusieron el cuerpo a este proyecto.

Cómo fue el ensayo clínico

Unos 6.000 argentinos de entre 18 y 85 años fueron seleccionados para participar en el ensayo clínico, a partir de 20 mil voluntarios inscriptos en un formulario online.

El estudio -coordinado por el investigador Fernando Polack- prevé el seguimiento de los pacientes durante dos años con encuentros programados en el Hospital Militar. En total, cada participante hará unas seis visitas.

Solo la mitad de los participantes recibió la vacuna. La otra mitad obtuvo un placebo, que es una sustancia sin acción terapéutica. Se trata de un estudio a “doble ciego”, ya que ni los médicos ni los pacientes saben a quién le toca cada cosa. Eso le da mayor objetividad a la prueba.

Los voluntarios no reciben dinero. Están cubiertos con un seguro médico exclusivo, algo que firman junto al consentimiento. Y pueden abandonar el estudio cuando quieran.

Para llevar adelante este programa, más de 700 personas trabajan en la atención médica, las consultas diarias y los traslados de los voluntarios desde el domicilio hasta el Hospital Militar y viceversa. Recibieron una capacitación especial para este estudio.

Fuente: Clarín

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