Coronavirus: estrés, depresión y ansiedad, la herencia que la pandemia está dejando

La sensación de incertidumbre que provoca la pandemia, incrementada por las restricciones de movilidad y de contacto social impuestas, está incidiendo perjudicialmente en diferentes esferas de la vida de las personas. Sebastián Urquijo, Lic. en Psicología, manifestó que "ha afectado la salud mental en todo el mundo y lo continuará haciendo por dos o tres años más".

Por Redacción

domingo 11 de julio, 2021

La aparición del coronavirus SARS-CoV-2 supuso un importante desafío para la salud pública. Nos enfrentamos a una nueva enfermedad de la que, poco a poco, la comunidad científica va conociendo más. La sensación de incertidumbre que provoca esta situación, incrementada por las restricciones de movilidad y de contacto social impuestas, está incidiendo perjudicialmente en diferentes esferas de la vida de las personas. En particular, en su salud mental.

Epidemias históricas, como las provocadas por la peste y el cólera, trajeron consigo escenas de pánico y miedo intenso ante el desconocimiento inicial para su correcto abordaje y por sus devastadoras consecuencias en las poblaciones afectadas. El miedo, entendido como una respuesta cognitiva a una amenaza, favorece la adaptación del ser humano ante determinados peligros, pero si se mantiene en el tiempo puede predisponer para el surgimiento de enfermedades físicas y trastornos psicológicos. También agravar patologías previas.

"El miedo a contagiarse, a enfermarse, el dolor por las personas queridas que se enferman o fallecen, la dificultad de poder predecir que va a pasar en un futuro próximo, hace que las formas de vida vayan cambiando, generando mayores aumentos naturales de ansiedad y de sintomatología depresiva en toda la población", manifestó el Lic. en Psicología Sebastián Urquijo, en diálogo con el programa "El Verano Menos Pensado", por Radio Mitre Mar del Plata (FM 103.7).

"Es algo que nos afecta a todos, incluso a los que dicen que no los afecta, ya que todos estamos atravesados por esta situación, en la cual nos vemos imposibilitados de cuestiones sencillas como encontrarnos habitualmente con amigos, abrazarnos, ir a comer a fuera o ir de vacaciones", detalló.

"La vida normal como la conocíamos nosotros está totalmente alterada y eso ineludiblemente produce efectos emocionales en todas las personas", afirmó Urquijo.

"Naturalmente todos estos cambios hacen que nos pongamos más ansiosos, que exista en mayor medida la depresión y demás cuestiones. La libertad no está cuartada, sino limitada porque hay restricciones que uno se va poniendo por tratar de combatir o evitar la propagación de la pandemia", subrayó.

En referencia a como afecta a los niños y niñas, Urquijo sostuvo que "todos estamos muy afectados, la interacción social es vital y crítica para todos los seres humanos, no solo para los niños. En el caso de los niños, quienes estaban acostumbrados a una forma de vida donde cotidianamente, todos los días de lunes a viernes se encontraban obligatoriamente en las escuelas con compañeros e interactuaban de manera sistemática, este cambio también los afectó muchísimo".

"Se han visto afectados desde lo emocional. Se encuentran más aburridos, tienen actividades mucho más limitadas que antes, razón por la cual sus vidas han sido las más trastocadas por toda esta situación y son quienes tienen menos posibilidades de salir, teniendo en cuenta de que los adultos salen a trabajar, pero en el caso de los niños es más complicado en la medida de que no haya condiciones para volver a tener clases con normalidad y demás", aseguró.

"Sin dudas ellos no la están pasando bien, las informaciones obtenidas de los diferentes estudios indican que están también afectados por esta pandemia. Creo que en cierta medida cuando uno es más grande, el impacto es menor. Sin embargo en los adultos mayores se hace más notorio o más grave porque es el grupo que tiene mayor nivel de riesgo de exposición y de posibilidades de perder la vida", remarcó el Licenciado en Psicología.

"Por este motivo la mayoría a pesar de tener las dos vacunas todavía sienten temor de salir a la calle, de reunirse o de juntarse", aseveró.

Los datos advierten del impacto negativo de la pandemia en el bienestar psicológico de las personas. Se observa un aumento de los niveles de estrés, ansiedad y depresión. Además de la magnitud de las consecuencias psicológicas del Covid-19, también se ha señalado que estas se pueden prolongar en el tiempo.

Al ser consultado sobre la post pandemia y si se sufrirán secuelas al respecto, Urquijo señaló que "el impacto emocional de esta pandemia se ha hecho sentir, los servicios de atención psicológica y psiquiátrica al menos en Mar del Plata, están con una sobre demanda muy alta. Muchísimas personas están con dificultades derivadas de los aumentos de ansiedad, de depresión, de incertidumbre y de un alto estrés frente a un proceso de adaptación que ya lleva más de un año".

"Es inevitable que haya consecuencias con una pandemia, las cuales se vinculan con la salud mental. Una vez que la cuestión sanitaria se normalice y que haya más personas vacunadas, seguramente la gente se irá acomodando e irán bajando estos niveles", indicó.

"Esto es algo que si bien no lo sabemos a ciencia cierta, sí pretendemos seguir estudiando de manera sostenida, como lo venimos haciendo, esta variabilidad, tratando de generar información objetiva. Lo que si podemos afirmar es que esto ha afectado la salud mental en todo el mundo y lo continuará haciendo por dos o tres años más", concluyó Sebastián Urquijo.

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