Trece condenados y dos policías absueltos en el juicio a una organización narco

Para los jueces, no se acreditó la participación de los oficiales, que afrontaron el debate oral, en el delito de tenencia ilegítima de estupefacientes con fines de comercialización agravado. Las penas para el resto de las personas fueron acordadas en el marco de un juicio abreviado y van de los 3 a los 6 años de prisión, bajo la modalidad de arresto domiciliario con control de monitoreo electrónico.

Por Redacción

miércoles 14 de julio, 2021

El Tribunal Oral Federal de Mar del Plata resolvió absolver a los dos policías que llegaron a instancia del debate oral y público acusados del delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravado, por la cantidad de intervinientes, por haberse visto involucrados en la acusación funcionarios policiales y por haberse cometido las maniobras en inmediaciones de establecimientos educativos. El fiscal general Juan Manuel Pettigiani adelantó recurrirá ante casación el fallo, cuyos fundamentos se conocerán el próximo 4 de agosto.

De acuerdo al veredicto firmado por los jueces Roberto Falcone, Nicolás Toselli y Fernando Machado Pelloni, seis varones y cuatro mujeres fueron condenados –de conformidad con el acuerdo de juicio abreviado- a la pena de seis años de prisión bajo la modalidad de arresto domiciliario, con control de monitoreo electrónico: Luis David Novile, María Eugenia Santillán, Patricia Adriana Amarilla, Evangelina Soledad Maldonado, Atilio Raúl Fragelli, Luis Alberto Martínez, Ricardo Jesús García, Juan Cruz Dueñas Antoli, Miriam Elizabeth Carballo Figueroa y Gonzalo Lionel Cardozo.

Por su parte, Lucas Damián Polignano fue condenado a cuatro años de prisión, y Miguel Ángel Actis y Darío Guillermo Fernández recibieron una pena de tres años de prisión, el último de ejecución condicional. Por otro lado, respecto a Martín Manuel Wekkesser y Eneas Nahuel Fernández se acordó la suspensión de juicio a prueba por tres años y un año respectivamente.

Los magistrados resolvieron también el decomiso de trece armas de distinto calibre secuestradas en el marco de la instrucción. Además, de acuerdo al pedido fiscal, se resolvió solicitar al Ministerio de Seguridad de la Nación que evalúe la posibilidad de modificar el emplazamiento del puesto de control del Operativo San Martín de la Prefectura Naval Argentina, reubicándolo en el frente del Jardín N°919, ubicado también sobre la avenida Mario Bravo; y que se peticione al Municipio de General Pueyrredón que garantice el servicio ininterrumpido de la cámara de seguridad ubicada en la intersección de la avenida Mario Bravo y Talcahuano.

Absoluciones y apelación

Frente a las absoluciones de los policías Orlando Ezequiel Menghini –hermano de Novile, uno de los principales acusados- y Pedro Ismael González, el fiscal general ante el TOF adelantó que una vez conocidos los fundamentos el próximo 4 de agosto recurrirá la sentencia en el entendimiento de que “hubo nutrida prueba recolectada en la instrucción y durante el debate que evidentemente no fue valorada”, según señaló el representante del MPF a Fiscales.gob.ar.

En este sentido, reparó en los testimonios de oficiales de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, quienes explicitaron que del análisis de las cámaras de seguridad, sumado a las tareas de campo realizadas, “surgen claramente maniobras compatibles con la comercialización de estupefacientes en la zona”. Esto quedó comprobado en las sentencias dictadas, añadió.

Ahora bien, para el fiscal general también había quedado explícita la relación que tenían Novile –quien admitió en el juicio abreviado las maniobras delictivas- con su hermano y el acusado absuelto Menghini. De hecho, uno de los oficiales de la PSA –luego de cuatro años de investigación- declaró que “tenían una relación estrecha, comunicándose a diario en varias oportunidades, intercambiándose información útil pero en la mayoría de las veces acordando encuentros para ‘hablar de eso’, los cuales por lo general se concretaban en el domicilio de Menghini”.

A su vez, el funcionario “no dudó en afirmar que Menghini en su función de Policía preavisaba a Novile acerca de procedimientos a realizarse en la Villa Mateotti a los efectos de que el mismo preavisara a las familias del barrio y estas pudieran eventualmente descartar el material estupefaciente que pudieran tener en los domicilios, utilizando en varias oportunidades a menores de edad para retirar la droga”, de acuerdo a la reconstrucción fiscal al momento de los alegatos.

Siempre de acuerdo al testimonio del investigador de la PSA, la información que obtenía Novile “era retrasmitida a punteros y familias del barrio de la Villa Mateotti”. Como consecuencia de ello, entendió el MPF, dio resultado negativo el allanamiento que la policía bonaerense realizó en marzo de 2016 en la vivienda de una de las personas con las que Novile tendría contacto, “pese a que las tareas de inteligencia realizadas referenciaban que el mismo resultaba ser un centro de acopio y venta de estupefacientes”.

Del análisis de los informes, de las transcripciones de escuchas y tareas de campo realizadas por la PSA, para el MPF había quedado en evidencia la asiduidad con la que Novile se comunicaba principalmente con Wekkeser, otro de los condenados. En una escucha puesta de relieve al momento del alegato, Wakkeser lo consulta sobre posibles investigaciones en su contra, “observándose que no era esta la primera vez que lo consultaba a Novile para que hablara con Menghini, a los efectos de que le brindara información, conociendo este sin dudas la actividad a la cual se dedicaba”, según la interpretación fiscal. En un tramo de esa comunicación, Novile le dice a Wekkeser: “Y me dijo el Ezequiel y el otro, me dijeron no pasa nada con el Martín”, lo que haría referencia, de acuerdo a la hipótesis de la fiscalía, a Pedro Ismael González, compañero de Menghini.

“Resulta claro que Novile, Menghini y González intercambiaban información útil, logrando que los sujetos buscados por la justicia provincial se den a la fuga, o quienes tengan estupefacientes a la venta obtengan un cierto lapso para esconder el mismo y todos aquellos elementos que los incriminen”, había dicho Pettigiani al momento del alegato.

Otro ejemplo que a criterio del fiscal evidencia el conocimiento que los policías tenían respecto a la actividad ilícita que se desarrollaba en la zona, son los mensajes entre Novile y una persona que comercializaría droga en la zona: Novile le pregunta dónde era el allanamiento y le termina señalando: “Bueno, te averiguo, lo llamo a mi hermano y te aviso”.

Durante la instancia de alegato el fiscal también había citado una conversación entre Novile y Menghini:

- Escuchame, tengo una amiga que quiere probar fa fa fa- le dijo Menghini.
- ¿Que quiere qué?- le respondió Novile
- Que quiere comprar falopa boludo, tengo una amiga que quiere comprar falopa. (…) Escuchame, ¿no me conseguís una o dos bolsitas pero que sean buenas, buenas, buenas? (…) Yo te doy la plata ahora, no hay drama, pero tiene que ser buena, boludo.
- Sí.
- Yo sabés que no tomo hace mil años pero, bueno, es la mina, la que me estoy curtiendo yo, boludo; quiere probar, le di de probar pepa la otra vez, quedó re contenta.
- Bueno, lo mejor que hay es lo de Mirta, cincuenta la bolsa cheta, vale ciento cincuenta la bolsa cheta.

“De esta conversación no sólo surge que un Oficial de policía encargado de la prevención consume drogas, sino que además Novile le proporciona información vital a Menghini acerca de quiénes serían los que tendrían la mejor droga, información que no es utilizada para iniciar una investigación, sino que por el contrario, solicita a Novile que no revele su identidad al momento de hacerse de la droga”, había cuestionado Pettigiani, quien en otro tramo del alegato señaló que “la información que los imputados Novile, Menghini y González compartían la utilizarían a los efectos de brindar protección a la Villa Mateotti”. Así surge, citó el fiscal, de una escucha:

- Hoy toqué a mi hermano y me dijo que el que la baja a la Mirta es el Carloncho- le dijo Menghini a González.
- ¿El Carloncho?
- Sí, me dijo que una que vende muchísimo, que tiene un kilo siempre en la casa, uno que queda en Mario Bravo, ahí enfrente de, de donde están todos los de Prefectura.
- Sí...
- Una casa roja, después te paso todos los datos bien.
- Che, qué, se la lleva el Carloncho o la va a buscar Mirta?
- No, se la lleva, se la lleva ahí a la casa.
- ¿Se la lleva a la casa?
- Sí, Carloncho la baja a toda la villa, se la baja a la Lidia, se la baja a (ininteligible)

“En dicha transcripción, queda claro entonces que Menghini y González, pese a desempeñarse como oficiales de la Policía de la provincia de Buenos Aires, nada hacen con dicha información, dado que ninguna investigación ni procedimiento se inició al respecto en dicha casa roja pese a encontrarse perfectamente individualizada, garantizándose de esta forma la impunidad de la actividad de la organización”, entendió el MPF en la reconstrucción de la prueba.

El vínculo entre los policías no era solamente laboral, de acuerdo a la prueba volcada por el fiscal al momento de alegar. En el marco de la causa quedó registrada una conversación en la que acuerdan ir juntos a una fiesta electrónica en un balneario del sur de la ciudad, y en otro diálogo de Menghini con un varón, el primero le hace referencia a que había conseguido droga para consumir en la salida: “Le pedí dos, tengo dos pastillas para vos, dos pastillas para Pelu y tengo las entradas… No te preocupes, allá hay más, si va a estar el Negro, cuando llegue el Negro va a traer de todo. Aparte tengo el popper, también me lo regaló Pedro. Las pastillas hay que pagárselas 100 pesos cada una”. De acuerdo al informe de la PSA el masculino apodado “el Negro” sería Pedro Ismael González.

Un año después, en enero de 2017, el vínculo entre Menghini y González, había dejado expreso el MPF, continuaba “en iguales términos”, según se desprendía de una comunicación con una persona apodada “El Gordo”. “Salió negoción. Pedro me averiguó por un amigo de él que tiene el mejor Popper de todos, diecisiete pastillas de éxtasis y nueve pepas”, le dijo con el objeto de compartir el negocio con su interlocutor, a quien además le manifestó: “¿Querés que lo compremos y después de última lo repartimos, le vendemos a Pepe?”.

“Lo cierto es que, conforme ha resultado identificado por la prevención y probado en la presente causa, Menghini y González adquirían estupefacientes, bien para consumir o para revender en las fiestas electrónicas a las cuales concurrían, siendo su rol justamente el evitar el tráfico de estupefacientes y no el fomentarlo”, había cuestionado Pettigiani al momento del alegato.

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