En Mar del Plata, van a juicio tres hombres acusados de transportar casi 380 kilos de cocaína

Los sujetos fueron detenidos luego de una persecución, primero motorizada y luego de a pie, en caminos rurales del centro de la provincia de Buenos Aires. A bordo de la camioneta en la que se trasladaban en agosto de 2018 tenían 356 panes de la droga, con una pureza que iba, de acuerdo al paquete peritado, del 60 al 92,5 por ciento.

Por Redacción

miércoles 3 de noviembre, 2021

El Tribunal Oral Federal de Mar del Plata comenzará a juzgar este viernes a partir de las 10.30 a tres hombres acusados de transportar más de 378 kilos de cocaína –con una pureza que va del 60 al 92,5 por ciento dependiendo del paquete analizado- a bordo de una camioneta en la que circulaban por los caminos rurales del centro de la provincia de Buenos Aires, entre Pila y Las Flores.

En el debate actuará el fiscal general Juan Manuel Pettigiani en representación del Ministerio Público Fiscal, mientras que el tribunal estará integrado por los magistrados Nicolas Toselli, Roberto Atilio Falcone y Fernando Machado Pelloni. El delito que será juzgado es el transporte de estupefacientes agravado por la intervención de tres personas, previsto y penado por el artículo 5, inciso c), agravado por el artículo 11 inciso c) de la ley 23.737.

El hecho que dio inicio a la investigación judicial ocurrió el 12 de agosto de 2018 cerca de las 10.00 cuando dos subtenientes de la Estación de Policía Comunal de Pila que recorrían la jurisdicción se toparon con una camioneta que circulaba a velocidad excesiva por una zona de caminos de tierra. Las agentes interceptaron el vehículo y solicitaron a sus ocupantes la exhibición de la documentación personal y del rodado. Al notar un comportamiento extraño y sospechoso de los sujetos que viajaban a bordo de la camioneta –Ramón Méndez Peralta, Fabián Angel Rojas y Enzo Eduardo Gareca, quienes llegan a juicio privados de su libertad-, consultaron si se encontraban de caza, pero la respuesta fue negativa. De cualquier forma, solicitaron abrir la caja de la camioneta y correr la lona que la cubría, ante lo cual el conductor decidió poner en movimiento el vehículo y darse a la fuga por los caminos de tierra en dirección a General Belgrano.

De inmediato se inició una persecución, en medio de la cual se dio aviso vía radial a la Estación de Policía Comunal de la localidad lindera. Momentos después, oficiales del Destacamento Rosas fueron informados –de acuerdo a los testimonios recibidos en la instrucción- que la camioneta estaba en una estancia más adelante.

En total eran 356 panes de forma rectangular. En la caja de la camioneta había diez bolsones: cuatro estaban identificados con la sigla “HD” y seis tenían la inscripción “Harina Integral de Soya Caico”, lo que denota que las bolsas serían de origen boliviano.

En medio de la recorrida para dar con los fugitivos, uno de los móviles policiales fue detenido por un vecino de la zona, que se encontraba tomando mate con el dueño de una estancia, quien les advirtió que una camioneta color gris, que había pasado a gran velocidad a pesar del mal estado del camino, había sufrido un desperfecto mecánico por lo que los ocupantes del vehículo habían acudido a solicitar auxilio a un establecimiento cercano llamado “La Castorina”.

Mientras que los uniformados se dirigían al predio rural donde los fugitivos habrían ido en busca de ayuda, el hombre llamó al encargado de la estancia, quien le confirmó que estaban allí, luego de dejar el vehículo en el campo de enfrente por un desperfecto mecánico ocasionado en la huida. Hasta allí habrían ido dos empleados de “La Castorina” que testificaron en la causa, uno de ellos a caballo y otro en tractor, con el que lograron cruzar la camioneta y dejarla bajo un tinglado de la estancia.

Cerca de las 11, luego de aguardar los refuerzos que llegaron desde Pila, General Belgrano y Las Flores, la policía ingresó al predio donde estaban los hombres buscados, quienes al advertir la presencia policial salieron corriendo por el fondo del campo, pero uno a uno fueron detenidos. El último fue alcanzado por uno de los vecinos a bordo de su tractor, por lo que terminó entregándose y fue reducido.

Al momento de ser requisados, quien conducía la camioneta manifestó espontáneamente que en el interior llevaban droga, pero que no sabía bien qué era porque sólo era el chofer. En presencia de testigos y con la intervención de personal de la Policía Federal Argentina –por disposición del Juzgado Federal de Azul-, se abrió la puerta trasera de la camioneta, donde se observaron bolsas de nylon cosidas y compactadas, pero que dejaban ver en su interior bultos cuadrados. Al cortar uno de los paquetes a la mitad, se observó un polvo cristalino blanco que, tras el peritaje realizado por la Dirección de Criminalística y Estudios Forenses de la Gendarmería Nacional, se comprobó que era cocaína con una pureza que iba del 60 al 92,5 por ciento dependiendo del paquete analizado. La droga estaba cortada con el principio activo “Levamizol”, sustancia de corte a la cocaína que es agregada en el proceso de producción, posiblemente para potenciar su efecto. En total eran 356 panes de forma rectangular. En la caja de la camioneta había diez bolsones: cuatro estaban identificados con la sigla “HD” y seis tenían la inscripción “Harina Integral de Soya Caico”, lo que denota que las bolsas serían de origen boliviano.

"Los tres imputados tenían una relación de larga data y, por tanto, su presencia en el vehículo utilizado para trasladar el material estupefaciente secuestrado no responde a un hecho circunstancial".

De acuerdo a la hipótesis fiscal, “la cantidad de material estupefaciente secuestrado como así también la forma en que el mismo se encontraba acondicionado, esto es en panes de cocaína compacta envueltos en cinta que pesaban todos ellos poco más de un kilo cada uno –conforme surge de las actas de procedimiento y pesaje-, son indicadores suficientes de que la droga secuestrada tenía por finalidad su comercialización”. A su vez, se tuvo por acreditado en la instrucción de la causa que “los tres imputados tenían una relación de larga data y, por tanto, su presencia en el vehículo utilizado para trasladar el material estupefaciente secuestrado no responde a un hecho circunstancial sino que, por el contrario, pone de manifiesto la relación existente entre los encausados dentro de una cadena de tráfico ilegal de estupefacientes”.

En principio el juicio prevé audiencias los viernes, cada dos semanas. Los testigos declararán de manera presencial en su mayoría, aunque también se oirían relatos a través de la virtualidad. Está previsto que testifiquen los y las policías que participaron del operativo, el vecino que colaboró en la orientación de la búsqueda de los prófugos y los dos empleados de la estancia donde finalmente fueron atrapados los sujetos y secuestrada la droga.

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