La mitad de los niños y niñas del mundo sufrió violencia en 2021 y el 80% ocurrió en sus hogares

Según la Organización Mundial de la Salud, el número de víctimas de agresión física, sexual, emocional o de abandono ronda los 1.000 millones, de entre 2 y 17 años. En este marco, se lanzó la campaña latinoamericana “Unidos Contra las Violencias”, que brinda herramientas para la detección y el abordaje de este problema y para animarse a hablar del horror que los pequeños viven en la oscuridad.

Por Redacción

domingo 12 de diciembre, 2021

Lucio tenía cinco años cuando murió después de una ─nueva─ paliza que le dio su mamá y la pareja. Por la muerte de Thiago, de cuatro años, quedaron detenidos en Salta sus tutores; en Neuquén por el homicidio de un nene de dos años y dos meses resultó acusado el padrastro. “Quiero que me saquen esto que me puso adentro el viejo”, rogó en el hospital una nena tucumana abusada por el novio de su abuela. Y la utilización de niños, niñas y adolescentes en pornografía se disparó un 522,5% durante la pandemia.

Estos son algunos datos, algunas de las historias que se hicieron conocidas y que nos estrujaron las tripas. Pero es solo la punta del iceberg, lo poquito que se sabe de una realidad todavía más horrible. Porque, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 50% de los niños y las niñas del mundo es víctima de algún tipo de violencia.

Para que se entienda: 1 de cada 2 niños/as ─de entre 2 y 17 años─ ha sufrido abusos físicos, sexuales, emocionales o de abandono en los últimos meses, y más del 80% ocurrió dentro del núcleo familiar.

Semejante magnitud de violencia, sin embargo, suele permanecer oculta, pasar desapercibida o no se detecta ni se denuncia en la misma medida en que sucede. A pesar de que todas las agresiones y en cualquiera de sus formas tienen un impacto negativo sobre el desarrollo de las niñas, niños y adolescentes, con consecuencias en su salud psíquica y física, y en la autoestima.

En diálogo con Infobae, Virginia Berlinerblau ─médica especialista en Psiquiatría Infanto Juvenil y en Medicina Legal─ desagrega una situación que, sin eufemismos, UNICEF nombró como “la pandemia oculta”: “Son varios los factores que influyen en la violencia contra niñas, niños y adolescentes. En primer lugar, la infancia es un colectivo históricamente minimizado; sus derechos y sus voces en las prácticas. En segundo lugar, sigue funcionando la idea de que cada madre y padre cría a su hijo como quiere, y se naturaliza la violencia física como método de disciplina. Es visto como una cuestión privada de cada familia. Luego, la gente muchas veces prefiere mirar para otro lado porque involucrarse es un esfuerzo personal grande. En este punto creo que se suma cierto descreimiento de la actuación policial, judicial y de las defensorías de menores”.

Berlinerblau pone el foco también en el papel del Estado: “Las infancias en Argentina no son prioridad y esto se refleja en la asignación de recursos, en la falta de respuestas estatales o en las deficientes respuestas estatales. No hay suficientes profesionales: ni pediatras, ni de la salud mental, ni psicopedagogas, los equipos escolares interdisciplinarios están pauperizados. Y encima en la justicia prima aun el derecho del padre o de la madre biológica por sobre la función”.

Uniones de cuidados

“Unidos Contra las Violencias” se llama la campaña latinoamericana de sensibilización que la Fundación Red por la Infancia, Antenas por los Niños y Canales Creciendo enSeñas ─con el apoyo de Ashoka y de la alianza PES Latam─ acaban de lanzar para brindar herramientas para la detección y el abordaje de las violencias contra niños, niñas y adolescentes, y poder hablar sobre el tema con los más chicos y las más chicas.

“Las violencias contra los niños se agravaron tras la pandemia en todos lados, pero lo que diferencia a América Latina es la deuda de los Estados nacionales en su capacidad de proteger y prevenir estas violencias. Solo en Argentina hay potencialmente casi dos millones de niños víctimas de abusos sexuales”, explica Paula Wachter, directora ejecutiva de Fundación Red por la Infancia.

La campaña incluye videos informativos para adultos; una serie de videos animados que hacen hincapié en los ejes “Nadie puede hacerte daño”, “Usa tu voz” y “Pide ayuda”; y materiales gráficos dedicados a padres, madres y adultos responsables sobre cómo hablar con niños, niñas y adolescentes para prevenir cualquier tipo de violencia, especialmente la violencia sexual. Además, debido al aumento exponencial del grooming y de la explotación sexual en línea en épocas de encierro por COVID-19, se elaboraron materiales para adolescentes.

Wachter comparte los objetivos y los públicos pensados en cada producción: “La campaña Unidos contra las violencias cumple con tres objetivos. Primero, apuntamos a involucrar a la población en general para que nos transformemos todos en agentes de protección de las infancias. Para que tengamos consciencia del gran rol único e irremplazable de cada uno: podemos ser la diferencia que marque la vida o la muerte de un chico. Por eso, urge despertar la sensibilidad social. Los pibes nos necesitan en serio, la están pasando mal”.

Y continúa: “Lo segundo que buscamos con la campaña es facilitar materiales simples y sencillos para hablar de violencias con los chicos. Cuesta, porque en el fondo se trata de abrirles un abanico de posibilidades que no queremos que vivan. Pero es imprescindible acercarles mensajes claros: que nadie tiene derecho a tratarlos mal, ni a golpearlos, ni a insultarlos, ni a tocar sus partes íntimas; no importa quién sea ni dónde ocurra. Y que tienen su voz para acudir a una persona adulta y pedir ayuda”.

Finalmente, Unidos contra las violencias presenta una versión pensada y diseñada para niños y niñas sordas, una población especialmente vulnerable a la violencia e históricamente invisibilizada.

Así lo señala Silvana Veinberg, directora ejecutiva de la organización Canales Creciendo enSeñas: “La privación lingüística a la que están sometidas las infancias sordas la transforma en un grupo altamente vulnerable. No acceden a información sobre cómo actuar frente a situaciones de violencia y tampoco pueden denunciar y buscar apoyo en su entorno si no se comunican en lengua de señas. De ahí la importancia de desarrollar piezas para adultos y niños sordos que sean eficaces para cuidarse y cuidar a otros”.

Vivimos en un mundo que castiga a las infancias. Hoy, ser niña, niño o adolescente es un peligro. Un compañerito de escuela o del club, el vecino de la esquina, la hermanita de tal conocido, un primo o mi hijo cuando circula por internet tienen enormes chances de sufrir distintos tipos violencias. No informarse, ni actuar o involucrarse las y los sentencia al dolor para siempre.

Fuente: Infobae

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