Ana Murias, la bailarina clásica que representa a Mar del Plata en el Líbano

Tiene 26 años, fue parte de la escuela Municipal de Danzas de Mar del Plata, la fundación Julio Bocca, el Teatro San Martin y el Ballet Metropolitano de Buenos Aires. Actualmente su profesión la llevó a Medio Oriente y desde allí afirmó que "la danza me va a acompañar toda la vida".

Por Redacción

domingo 26 de diciembre, 2021

Por Bárbara Benitez 

Con sus largas piernas, sus zapatillas de punta de danzas clásicas grises de tanto danzar, las cintas rodean sus talones,"plie grand plie",se escucha a lo lejos. Ana Murias, la joven de 26 años, marplatense, bailarina desde los 5, respira, trata de coordinar los 3 idiomas en los que su nuevo maestro le indica, danza pero ya no en Mar del Plata, ya no en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, lo hace en los Emiratos Árabes Unidos. 

"Cuando tenía 5 años, en el colegio San Alberto de Mar del Plata, teníamos la posibilidad de elegir talleres, yo elegí cocina y mi prima iba al de danza. Con ella compartí muchísimo, ella me mostraba las coreografías y al tiempo decidí que quería cambiarme. Así fue como inicié el taller. Ese año hicimos una muestra y mi maestra de ese entonces (que aún sigue siéndolo) Magenia Múgica, le dijo a mi mamá que estaba bueno que siga bailando", comenta con tono dulce Ana, desde su departamento del otro lado del mundo.

La pequeña niña de 5 años tenía cualidades, su maestra lo percibió al instante: "Magenia le comentó a mi mamá que  se notaba que me gustaba muchísimo y según lo que ella observaba me podía llegar a ir bien. A mí eso me quedó en la cabeza y al otro año le pedí a mi mamá que me lleve al estudio de Magenia". Ana comenzó a bailar y no paró. A los 10 años ingresó a la escuela Municipal de Danzas de Mar del Plata, a los 14 años ingresó a las competencias: "Estuve en Danza América en Córdoba, en el Premio Julio Bocca, dónde fui semifinalista, estuve en la preselección del Prix de Lausanne en Suiza que se hace en Córdoba y que fui finalista en el 2011".

Llegar a Buenos Aires, estudiar, ser bailarina profesional 

Pero la vida de Ana mutó sin una búsqueda consciente. Durante el 2010 "me la pasé viajando a Buenos Aires. Iba todos los meses una semana, me preparé junto a un importante maestro llamado Sergio Ginelli". Al siguiente año, con tan solo 16 años llegó la gran oportunidad.

"Fui a hacer un seminario intensivo, en febrero, a la fundación de Julio Bocca. Son dos semanas de clases y una función para finalizarlo. En la función se entrega una beca anual y una beca de invierno que es una semana. En el momento que se estaban por entregar las becas, realmente no estaba prestando atención, no había hablado con nadie comentándoles que la quería, ni me había presentado, ni si quiera sabían mi nombre, le preguntaron a mi mejor amiga como me llamaba para poner el diploma de la beca. En el momento que comienzan a entregarlas, cuando finaliza la función escucho: "Ana Murias" y no entendía nada ni yo en el escenario ni mi mamá en el público, gané la beca anual", afirma la joven marplatense con un tono más bajo, sus compañeros duermen, en los Emiratos Árabes ya es de noche.

"Esto fue un sábado y las clases comenzaban el lunes (2012). Llamé a mi papá para comentarle la gran oportunidad que se estaba dando y él me dijo que si encontraba la forma de terminar el colegio podía hacerlo. Mi mamá me anotó en un colegio a distancia y arranqué la beca en la fundación de Julio Bocca. Para finales del 2012 hice el ingreso al Teatro San Martin. Comencé las clases en 2013 del Taller de Danzas Contemporáneas y al otro año la carrera. Con respecto al ámbito Universitario realicé el CBC en la Universidad Nacional de Buenos Aires e ingresé en la carrera de Derecho, pero actualmente estoy por recibirme de psicóloga", comentó, ya con su mente enfocada en una nueva etapa.

En el Teatro San Martin estudió 3 años y al finalizar sus estudios ingresó al Ballet Metropolitano de Buenos Aires "con la dirección de Leonardo Reale, bailé muchísimo, gané experiencia, realicé temporadas, viajé mucho por el Norte de nuestro hermoso país. Tuve la posibilidad de ser parte de un ballet de danza Nacional, fui coreografiada por profesionales que admiro muchísimo como Oscar Araiz y Leonardo Reale."

Pero algo pasó, Ana ya no quería seguir: "A fines del 2018 decidí dejar  la danza me quería tomar un respiro, tuve algunas funciones como invitada pero me dediqué a la facultad. Estaba por hacer la temporada como todos los años con el estudio de Magenia Múgica en Mar del Plata". El destino no era lo que quería para Ana, el destino quería que Ana siguiera creando, movilizando a los espectadores. "La semana siguiente de comentarle a mi maestra mi retiro me llegó un mensaje de Instagram, querían llevarme a una compañía Libanesa. La propuesta era muy interesante, bailaría por el mundo junto a tres amigos. Pero la pandemia dio un giro a mi vida y todo se canceló. Seguí estudiando para ser Licenciada en Psicología".

Ser bailarina en Medio Oriente 

Para septiembre de 2021 volvieron a contactarse de la compañía de danzas Libanesa: "Actualmente tengo un contrato anual, lo veo como una gran despedida a la danza y de conocer una cultura extremadamente distinta y sobre todo para tener experiencias en cuanto a viajes. Tuvimos funciones en Abu Dabi, en febrero tendremos en Arabia Saudita y luego veremos paso a paso por el contexto mundial de pandemia"

Bailar en el Líbano "es muy distinto a Argentina. Somos 20 bailarines repartidos en 5 departamentos, es un "Gran Hermano" vivimos todos juntos y trabajamos todos juntos. Esto para mi es todo nuevo. Trabajamos muy pocas horas, arrancamos a las 12 del mediodía con una clase de ballet y hasta las 4 de la tarde tenemos ensayo. Aunque es poco tiempo en cuanto a horas es realmente agotador, estamos todo el día traduciendo ya que hablan árabe, inglés y francés. La compañía fusiona clásico, contemporáneo y folklore árabe. Estoy extremadamente contenta por esta oportunidad", comentó Ana, un poco más tranquila, luego de haber aprobado un nuevo final de su carrera Universitaria.

Con respecto a ser bailarina en nuestro país confirmó que es "hermoso porque el nivel que hay en el país es alucinante. Pero por otro lado es extremadamente complicado porque hoy en día para vivir de la danza es casi imposible. Los bailarines no tenemos una obra social, un sindicato, una ley que nos ampare, no tenemos jubilación, nos encontramos siendo monotributistas. Igualmente es hermoso y bailar en nuestro país es único. La danza me va a acompañar toda la vida".

Ana respira, "plie grand plie", y danza pero ya no en Mar del Plata, ya no en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, lo hace en los Emiratos Árabes Unidos.

 

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