Autorizan el primer caso de suicidio asistido en Italia mientras se debate una ley de eutanasia

Un hombre tetrapléjico de 43 años recibirá una inyección letal, tras la aprobación de las autoridades de la región de Marcas.

Por Redacción

viernes 11 de febrero, 2022

La decisión de un comité sanitario de la región de las Marcas de indicar una dosis de 20 gramos de Tiopentone sódico para el suicidio asistido de Mario, un camionero tetrapléjico a raíz de un accidente callejero, recalentó la polémica en torno a las formas de eutanasia en Italia.

El país se encamina hacia un posible referéndum sobre este tema, que podría aprobar el martes próximo la Corte Constitucional, el supremo tribunal jurídico italiano.

En la polémica entró el Papa Francisco, que en la audiencia semanal en el Vaticano, este miércoles, afirmó que se debe "acompañar a la muerte, pero no provocarla”.

“La vida es un derecho y no podemos ayudar a cualquier forma de suicidio”, remarcó el pontífice.

“Mario puede elegir ahora cuando morir”, tituló un diario. También el Parlamento viene retardando una ley sobre la eutanasia que debería finalmente debatir en el recinto la semana próxima.

El caso de Mario

El caso de Mario condensa en un caso humano patético un debate que en Italia recurre cada tanto cuando se plantean las situaciones de suicidio asistido con sus consecuencias judiciales.

Mario, un nombre que cubre la identidad real del camionero de 43 años que hace diez años quedó paralizado tras un accidente, reclama desde hace quince meses ese derecho, con el respaldo de las asociaciones que apoyan el suicidio asistido, tras una decisión de la Corte Constitucional.

Los abogados de la asociación Luca Coscione dijeron que la autorización a llevar a cabo el suicidio asistido representa “un cambio histórico”.

Un médico se encargará de preparar la dosis de Tiopentone sódico y será Mario el que deberá, moviendo su dedo meñique de la mano derecha, poner en mano el mecanismo que le inyectará el fármaco que lo dormirá para siempre.

Resistencias​

La decisión final de las autoridades sanitarias de la región de las Marcas, en el centro este de Italia, con capital en Ancona, tomó tiempo por las resistencias a aplicar la sentencia de la Corte Constitucional.

El propio Mario, que había recibido la autorización para ser llevado a Suiza, donde en clínicas privadas se aplica diariamente el suicidio asistido de enfermos terminales, cambió de idea cuando supo que su caso podía constituir el primer hito de aplicación de esta forma de eutanasia en Italia, lo que daba un sentido a su decisión de morir con ayuda.

Naturalmente no se anunciará la fecha del deceso con asistencia de Mario, pero el discurso del Papa de esta semana sobre el tema amplía las controversias.

Las palabras del Papa

Ante los fieles de la audiencia semanal en el Vaticano, Jorge Bergoglio recordó que “va siempre privilegiado el derecho a la cura y a la cura de todo, para que los más débiles, en particular los ancianos y los enfermos, no sean nunca descartados".

“La vida es un derecho, no la muerte, que va acogida y no suministrada. Y este principio ético se refiere a todos, no solo a los cristianos y a los creyentes”, remarcó Francisco.

De acuerdo a la doctrina de la Iglesia, el Papa argentino reiteró elegir el camino de los cuidados paliativos.

“No podemos evitar la muerte y por ello después de haber hecho todo lo humanamente posible por curar a la persona enferma, resulta inmoral el ensañamiento terapéutico”. Francisco recordó la frase “dejarlo morir en paz” y “ayudarlo a morir en paz”. “¡Cuánta sabiduría!”, comentó.

El pontífice abordó el tema de la “cualidad de la muerte”.

“Debemos ser gratos a la medicina que a través de las llamadas curas paliativas que se dan a cada persona que se apresta a vivir el último camino de su vida en la forma más humana posible”, remarcó.

Jorge Bergoglio dijo que “hay un problema social real que es el de acelerar la muerte de los ancianos, dándoles menos medicinas de las que necesitan”.

“Los ancianos deben ser curados como un tesoro de nuestra humanidad”, agregó.

“No podemos evitar la muerte”, concluyó Francisco. “Justamente por eso tenemos que hacer todo lo posible para curar a la persona enferma y evitar el ensañamiento terapéutico”.

FUENTE: CLARIN

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