El FMI no quiere que el Gobierno utilice los dólares que recibirá con el acuerdo para bajar la brecha cambiaria

Entre los ejes que quedan por definir en la negociación con Washington, resta saber cómo se manejará la sensible cuestión del tipo de cambio en un contexto de escasas reservas en el BCRA.

Por Redacción

domingo 13 de febrero, 2022

El Fondo Monetario Internacional (FMI) no quiere que el Gobierno utilice los dólares que le devolverá si firma el acuerdo para intervenir en el mercado cambiario, lo que le generará más exigencia al Banco Central en un contexto de escasas reservas.

Fuentes con acceso a la negociación que llevan adelante el Gobierno y el staff del Fondo contaron a Infobae que los técnicos de Washington no quieren repetir, en otro contexto, las discusiones que tuvieron con el equipo económico de Mauricio Macri en 2018 por la cuestión cambiaria.

Al respecto, en una conversación que realizaron días atrás, los técnicos del FMI resaltaron que no están dispuestos a que el Gobierno intervenga para bajar la brecha con los recursos que aportará el organismo si se termina firmando el acuerdo de refinanciación de la deuda generada en 2018.

Cabe recordar que “la madre de todas las batallas” en aquel entonces fue la discusión entre el presidente del Banco Central, Luis Caputo, y el staff conducido por David Lipton en torno de la posibilidad de que el gobierno argentino utilizara parte de los recursos girados desde Washington en el mercado cambiario.

El staff del Fondo, como ahora, quiere que el dinero de la refinanciación se utilice para consolidar las cuentas públicas y no en una batalla como la de la brecha cambiaria que cree que solo se puede enfrentar con un aumento del ritmo de devaluación del tipo de cambio oficial, tal como lo comenzó a plantear el BCRA.

De todos modos, para el staff la devaluación no es la solución mágica ni la “bala de plata” para el desequilibrio cambiario argentino, según fuentes al tanto de la negociación, sino un elemento más dentro de un set de decisiones que debe adoptar el gobierno para salir de sus múltiples encrucijadas.

De todas estas cuestiones, para un importante ex funcionario que mantiene un buen diálogo con los principales líderes de la coalición oficialista, la más compleja es la arista cambiaria, por su “fuerte volatilidad en un contexto de muy bajo nivel de reservas en el Banco Central”.

“Si la brecha cambiaria se escapara, la situación se le puede complicar mucho al Gobierno en un contexto en el que la liquidación del agro todavía es bajo en términos estacionales; febrero es un mal mes para las reservas habitualmente”, advirtió la fuente. Y agregó: “El Gobierno va a acelerar la devaluación, pero el desafío es complejo porque la brecha es muy alta, superior al 100 por ciento”.

Para suplir la falta de recursos, el economista no descartó que el Gobierno tenga que apelar a una suba de las alícuotas en los derechos de exportación del 10%, que le “podría dar unos USD 7.500 millones”. En el trade off, entre pagar mayores impuestos y tener un tipo de cambio más favorable, el ex funcionario cree que el campo aceptará, a regañadientes, este potencial incremento tributario, que el Gobierno todavía no quiere poner sobre la mesa.

En el Banco Central juran que no hubo discusiones con el Fondo sobre la política de intervención cambiaria, que “se mantiene dentro de lo definido en Objetivos y Planes para 2022: mantener la competitividad sin que eso genere expectativa inflacionaria”.

Respecto de la estrategia de acumulación de reservas, que deberían sumar USD 5.000 millones este año, en el organismo que preside Miguel Pesce ratificaron que todavía está en la larga lista de cuestiones a discutir con el staff, pero aclararon que se buscará sumar por “compras en el mercado de cambios; la devolución de DEG pagados al FMI; desembolsos de organismos internacionales; mejores condiciones para la renovación de deuda de empresas; y la ampliación del crédito comercial y de créditos para prefinanciación de exportaciones”.

En este sentido, la conversión de yuanes a dólares para sumar a las reservas internacionales, tal como lo hizo el Banco Central con Federico Sturzenegger en 2016 por USD 3.086 millones, parece más compleja.

“Hasta ahora lo lo que se sabe con respecto a los números del entendimiento, las metas no me parecen flexibles dada la inercia fiscal, teniendo en cuenta que la restricción más fuerte es limitar el financiamiento monetario al 1% para una economía que tiene restricción financiera, que no consigue financiamiento en los mercados internacionales de capitales y en la que los vencimientos en el mercado local que pueda conseguir es bastante acotado en relación al tamaño del déficit”, expresó Federico Furiase de Anker Latinoamérica.

En el plano cambiario, afirmó que “no está clara la salida con una inflación del 50%, un brecha cambiaria del 100%, teniendo en cuenta que una devaluación podría espiralizar la inflación, partiendo de un nivel alto de pobreza”.

Tal como comentó el último informe del estudio EcoGo, la aceleración de la tasa de devaluación necesaria para reducir la brecha e incentivar las exportaciones será, junto con el aumento de las tarifas de los servicios públicos, una fuente de aumento de la inflación en 2022, luego del 50,9% del 2021.

Por esta razón, los analistas privados prevén una suba de precios del 55% y algunos se estiran por encima del 60 por ciento.

Este salto inflacionario explica por qué la suba de precios volvió a ubicarse como la principal preocupación en la población, tal como lo revela un estudio de Fixer consultores.

La corrección fiscal planteada en el acuerdo, destaca el estudio que conduce Marina Dal Poggetto, exige una mayor inflación.

A su vez, tanto Dal Poggetto como el ex viceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis plantearon que existe un descalce entre la exigente meta monetaria y cierto gradualismo fiscal que se plantean en la discusión con el Fondo.

“En 2022 el BCRA solo podría girarle al Tesoro 1% del PBI cuando en 2021 entre adelantos transitorios y transferencia de utilidades se giró 3,6% del PBI. En 2023 se espera una reducción de 0,4 puntos porcentuales y en 2024 de 0,6 pp, llegando así al financiamiento monetario cero”. “Hay dos puntos claves para que se cumpla la pauta de financiamiento monetario de 2022. Por un lado la reducción del déficit primario desde 3% del PBI en 2021 a 2,5% del PBI en 2022. Eso achicaría las necesidades financieras en general ayudando a cumplir el objetivo monetario”.

“El menos 3% de 2021 esconde ingresos extraordinarios por Aporte Solidario de 0,5 puntos porcentuales del PBI y por derechos de exportación de casi la misma magnitud. Dado que el aporte solidario no estará en 2022 el esfuerzo fiscal para llegar a 2,5% de PBI de déficit es cercano a 1 punto porcentual. Sin embargo, recientemente el Ministerio de Economía calculó el gasto Covid-19 para 2021 en 1% del PBI, lo cual podría hacer que ingresos y gastos extraordinarios se compensen”, señaló PxQ.

Para Álvarez Agis, la solución de mediano plazo (2025) es que la Argentina recupere el acceso al mercado voluntario de deuda internacional que tiene vedado desde hace cuatro años, sobre todo porque desde 2026 comenzarán a crecer en forma exponencial los vencimientos con los bonistas y con el FMI en el nuevo acuerdo. De lo contrario, una vez más, el próximo presidente deberá renegociar la deuda.

FUENTE: INFOBAE

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