La mujer más longeva del país vive en Mar del Plata

Se trata de Casilda Benegas, nacida en Paraguay y radicada en la Argentina desde 1945, y también superó el Covid. En la última semana cumplió 115 años.

Por Redacción

domingo 10 de abril, 2022

Casilda Benegas de Gallegos cumplió 115 años y, de esa manera, se conviertió en la mujer más longeva del país. Y no solo eso: también es la 5ª persona en todo el mundo con más edad. Según el sitio Gerontology, solo 4 personas vivas nacieron antes que ella: Kane Tanaka (Japón), con 119; Lucile Randon (Francia), con 118; Tekla Juniewicz (Ucrania-Polonia), con 115, y María Branyas-Morena (Estados Unidos-España), con 115.

Nacida en Paraguay, Casilda llegó al país en 1945 y recorrió varias provincias del norte hasta que se instaló en Mar del Plata. También vivió en España, entre 2001 y 2013. Tiene 2 hijos, 8 nietos, 8 bisnietos y 3 tataranietos. Durante la Navidad de 2020 se contagió de Covid-19 pero logró atravesar la enfermedad sin síntomas.

Por su longevidad, ostenta el récord de haber sido la 2ª persona de mayor edad en todo el mundo en recuperarse del Coronavirus. Otro ranking que protagoniza Casilda es el de ser la 4ª persona más longeva del mundo en ser inmunizada, acción que desarrollaron los profesionales de PAMI en marzo del año pasado, días antes de su cumpleaños.

“Hace tiempo que se mueve en silla de ruedas porque le duelen las piernas, pero está muy bien”, asegura Mayra, su bisnieta, quien la ayuda a soplar las velitas de la torta de cumpleaños.

Su hija, Esther, tiene 87 años y está junto a Casilda, como así también Irene, Pini y Cao, los nietos. Luego de dos años en los que casi no pudieron celebrar, finalmente Casilda está rodeada por sus afectos.

“Recién esta semana se puede decir que el funcionamiento de visitas se parece a la normalidad prepandemia”, explica Fabián Lucangioli, responsable del lugar.

Habla poco pero entiende, siempre y cuando escuche. En particular atiende, sonríe y a veces hasta contesta si le dicen algo en guaraní, idioma que dominó muy bien y aún recuerda. “Cuando quiere algo sabe avisar”, resalta Lucangioli. Cada interno tiene a disposición un dispositivo con un timbre para avisar a las enfermeras, pero a ella ya le cuesta presionar con el pulgar y opta por golpear palmas.

Rosmary, Zunilda, Vanesa, Nancy, Claudia, Tatiana y Ángeles son quienes la atienden a diario, al igual que a otras compañeras y compañeros del hogar. La abrazan y posan con ella para una foto, antes de soplar las velitas.

Fuente: La Nación

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