Trasplante de animales a humanos: “Se da como una oportunidad ante la escasez de órganos a nivel mundial”

Explicaron especialistas locales luego de que la intervención llegara a Argentina.

Por Redacción

domingo 3 de julio, 2022

En los últimos meses, en Estados Unidos se realizó el primer trasplante de corazón de un cerdo modificado genéticamente a una persona. Esta práctica llegó a Argentina, donde un grupo de investigadores están intentando manipular genéticamente al modelo porcino para poder realizar esta operación.

Fernando Santomil, Docente de la Escuela Superior de Medicina, Jefe de Urología del Hospital Privado de Comunidad y miembro del Equipo de Trasplante del HPC, Rodrigo Prado, Jefe de Servicio de Nefrología y Jefe del Equipo de Trasplante, y Gastón Muñoz, Urólogo y miembro del Equipo, explicaron sobre el funcionamiento del trasplante de animales a humanos y por qué se recurre a esta práctica.

Santomil hizo referencia a las investigaciones que se están llevando a cabo en Argentina y mencionó que “lo primero que se hace es una modificación genética previo al trasplante. El modelo porcino resultó ser comodín entre los primates no humanos y las personas, y permite la manipulación genética para que no haya un rechazo por parte del receptor”.

El xenotrasplante hace referencia a recibir un órgano que es extraño para el organismo, por eso esta necesidad de ser manipulado genéticamente. Por su parte, Prado afirmó que esto “se da como una oportunidad de aumentar el número de trasplante ante la escasez de órganos a nivel mundial”.

“En Estados Unidos hace más de una década que se está buscando la adaptación de los órganos de los animales. Las herramientas para la manipulación genética son cada vez mejores y está permitiendo investigar la tolerancia del órgano, que no se rechace y no se trasmitan zoonosis”, aclaró Rodrigo.

Además, el Jefe del Equipo mencionó que “la UNOS (United Network for Organ Sharing) lo ve como una solución a largo plazo para achicar la lista de espera y que los pacientes que estén esperando un trasplante puedan seguir viviendo con una calidad de vida mejor que la actual”.

Según estadísticas brindadas por el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), en Argentina hay 7.395 personas esperando un trasplante, 704 son los trasplantes realizados durante el 2022. Ante estas cifras, Santomil declaró que “uno estima que si de una persona pueden salir hasta 8 tejidos, la cantidad de donantes en estos primeros meses ha sido de 320″.

Haciendo hincapié en la pandemia, el docente expresó que “en el mundo del trasplante fue donde la tasa bajó a cero. Nos estamos recuperando con una tasa del 6, 94 de pacientes por millón de habitantes”.

Comparando lo sucedido en el 2018 de la mano con la Ley Justina, “esta tasa llegó a ser de casi 20 por millón de habitantes. A lo que agregó que “esta crisis hace que el mundo científico le dé una oportunidad a mirar a los modelos animales”.

Por lo tanto, Fernando explicó que “alguien que está en lista de espera y que sepa que va a tardar años en recibir un riñón, que en Argentina va estar unos 8 años en lista de espera, en el mejor de los casos con uno porcino va a tener una expectativa de tres años. Es una alternativa, para los que están esperando que no mueran esperando”.

“Se está buscando manipular genéticamente para evitar el rechazo hiperagudo que se da en unos minutos”, detalló el docente. A su vez, aclaró que “el trasplante de un riñón porcino es para evitar la muerte en diálisis, hasta lograr un riñón vivo o cadavérico. Es transitorio hasta poder recibir el verdadero trasplante”.

¿Cuáles podrían ser las consecuencias de un trasplante de órgano animal?

El Urólogo Gastón Muñoz expresó que hay dos preocupaciones que son las principales que se han visto en modelos. La primera es que el riñón trasplantado del modelo porcino al modelo del primate no humano tiende a crecer, y el segundo es que genera un tipo de anemia”.

“Son dos preocupaciones que se están estudiando. Por suerte los avances en ingeniería genética han permitido que se puedan manipular ciertos genes, por ejemplo la hormona de crecimiento porcina para que los riñones que tienden a crecer dejen de hacerlo”, afirmó.

Por último, el médico planteó que “otro tipo de control que habría que hacerse es la trasmisión de algunas enfermedades desde los cerdos a los humanos”.

Fuente: Portal Universidad 

Comentarios