Bastida volvió con todo: fulminó a Romero en siete rounds

El marplatense liquidó al bonaerense por nocaut en el séptimo asalto sin exponer su título sudamericano mediano. Se dio luego de su primera experiencia internacional y le abre un camino de posibilidades para el futuro inmediato.

Por Redacción

lunes 24 de octubre, 2022

El campeón sudamericano mediano, Lucas Bastida, fulminó al ex monarca latino Ezequiel Romero, por nocaut en el séptimo asalto, en un enfrentamiento en categoría supermediano, en una revancha, en el combate estelar de la velada desarrollada el sábado por la noche en el Club Juventud Unida, de Cañuelas, provincia de Buenos Aires, televisada en vivo a través de TyC Sports y TyC Sports Play en su ciclo Boxeo de Primera.

Casi tres años después de su primer duelo, Bastida (ahora 19-2-1, 11 KOs), N° 4 del ranking argentino mediano, se reencontró con Romero (12-20-1, 5 KOs), ex campeón latino welter de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), y volvió a noquearlo, aunque esta vez en siete rounds -seis más que la primera-.

En su reaparición en el país tras ser derrotado en Inglaterra, “El Tornado” (72,500 kg.) dominó de principio a fin. Hizo pesar su mayor fortaleza y alcance, conectando potentes jabs zurdos seguidos de derechas cruzadas, ascendentes y boleadas al rostro.

Frente a un rival que intentaba contragolpear, el marplatense sacaba siempre diferencias cada vez que impactaba. Sus ascendentes en el tercero hicieron mella sobre el mentón de “Herradura” (74,300 kg.). Si bien promediando el pleito el trámite mermó, y el campeón tocaba desde afuera, seguía en total dominio del ring y las instancias.

Incluso, Bastida se dio el gusto de boxear en retroceso, permitiendo una estéril reacción de Romero, que jamás lo complicaron. Un choque accidental de cabezas en el quinto tuvo como consecuencia un corte en el cuero cabelludo de Bastida, y una herida bajo la ceja de Romero.

Hasta que en el séptimo, “El Tornado” salió con mayor determinación, y tras desgastarlo con un permanente trabajo de ganchos a las costillas sumado a pesados boleados y ascendentes al rostro, lo definió con un fulminante gancho zurdo a la zona hepática, con que envió a un liquidado Romero a la lona obligando al árbitro Gerardo Poggi a llevar la cuenta a diez.

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