De Miramar a Qatar: el sueño de ver a Messi jugar un Mundial

Gerardo Silva Webb tiene 24 años, es estudiante y llegó a Doha con un objetivo: ver a la Selección Argentina brillar en la Copa del Mundo.

Por Redacción

sábado 19 de noviembre, 2022

Por Camila Barros Palma.

Doha es una ciudad de contrastes, grandes edificios modernos con singulares estructuras se alzan en la zona más cotizada del país donde los lujos desbordan. También se encuentran aquellas construcciones color "crema" que contienen las raíces árabes, pequeños callejones que conectan la ciudad donde rebosan los puestos de comida. Las lluvias son escasas en la zona y la arena cubre las calles que debido a las condiciones, poco saben de limpieza.

La capital de Qatar se encuentra a 13.309km de Miramar, el recorrido que Gerardo Silva Webb hizo para presenciar uno de los eventos más esperados por todos los argentinos: la Selección juega el Mundial 2022.

Gerardo, nacido y criado en la ciudad costera, tiene 24 años y es estudiante. La decisión de partir a territorio árabe le dejó pendiente dos carreras, una en la Universidad Nacional de La Plata, Licenciatura en Astronomía, y la otra en la Universidad de Buenos Aires, Licenciatura en Musicoterapia.

"Como buen estudiante en Argentina necesitás pagarte el alquiler, debido a eso yo trabajaba en las temporadas de verano y gané experiencia como camarero por 10 años, por lo que cuando vi una oportunidad de trabajar para Qatar, tiré mi currículum, teniendo experiencia, nivel de inglés y me vine", comentó.

La televisión, un mensaje de mamá y la noticia de que buscaban marplatenses para trabajar en Qatar fueron los detonantes para empezar esta aventura. " Yo tiré mi cv ahí, pasé un par de entrevistas, ellos me hicieron el contacto con el hotel y en enero me mandaron el contrato virtual", señaló.

Con un puesto laboral asegurado, comenzó la previa al viaje de su vida: "la viví con mucha expectativa, sin saber lo que me iba a encontrar en el país. Es mi primera experiencia de trabajo en el exterior, aún así yo teniendo 10 años de experiencia siendo camarero, fui con nervios, terminé cayendo en Qatar el 26 de febrero", remarcó.

LA TIERRA PROMETIDA

Algunos dicen que la primera impresión es la que cuenta, pero con el tiempo los lugares te pueden sorprender: "Fue muy shockeante, me acuerdo que venía con la idea de que llegaba a otro mundo, al primer mundo como me decían, y es en parte cierto, pero en gran parte no", afirmó.

"Es como una doble cara, hay mucho, demasiado lujo en una parte chiquita de la ciudad, pero la gran parte son residencias de gente que trabaja y el 80% de la población de Qatar no es de acá, es gente que viene a trabajar. Entonces el lujo en realidad es para los turistas y un sector muy chiquito de la población que solo una parte son cataríes o ejecutivos", continuó.

Asimismo, "fue muy loco más que nada acostumbrarse a las vestimentas locales y a las formas de trato que para nosotros pueden ser desubicadas o maleducadas, pero es su forma de ver y vivir el mundo".

Qatar es un país muy atravesado por la religión y lo demuestran en cada rincón de su territorio, "el Corán se vive a pulmón todos los días, los momentos de rezo se escuchan por los parlantes en la calle a toda hora, a las 4 de la mañana, a las 12 del mediodía o a las 6 de la tarde, en el supermercado es lo único que pasan", explicó.

Otro punto fundamental es el idioma, ya que "la cantidad de diferentes acentos del inglés que podés encontrar acá es inimaginable desde el indio, nepalí, el Bangladesh, el Sri Lanka, todos hablan distinto. Entonces tenés que acostumbrarte, es difícil y un proceso mental desgastante, pero todo es cuestión de práctica. Al árabe le gusta que quieras aprender aunque sea el saludo normal, un hola cómo estás", contó.

Sin embargo, a pesar de tener sus costumbres muy arraigadas, "la vida está muy influenciada por Estados Unidos, lo podés ver en los carteles, los supermercados. En la cultura social predomina el mundo árabe, pero el sistema capitalista está en todos lados".

"En esto difiere de Argentina, de que aquí la religión es prácticamente todo, no hay constitución pero la familia real maneja lo que es el poder ejecutivo, los ministerios. No hay partidos políticos, entonces no hay discusiones políticas. La verdad es que es muy seguro, muy tranquilo, no pasan demasiadas cosas", contrastó.

El choque de culturas se acentúa sobre todo en las viejas generaciones que "son más cerradas, más que nada las mujeres", incluso, "algunos tampoco hablan inglés, entonces no se relacionan con los turistas".

No obstante, "también hay mucha gente local, que en mi caso he servido y conocido, que son muy generosos, abiertos, les gusta conocer gente de todo el mundo, que conozcan su cultura. Sí van vestidos con su vestimenta tradicional y siguen respetando sus mandatos", resaltó.

EL SUEÑO COMPARTIDO: JUEGA LA SCALONETA

Por el amor al fútbol, Argentina montó un espectáculo único, a tal punto que estuvo en boca de todos. Algunos aseguran que la hinchada más grande está en nuestro territorio y cómo dudarlo cuando el correr de una pelota nos dio alegrías y llantos, pero sobre todo, la mera convicción de que la pasión existe y le pertenece a la celeste y blanca.

La oportunidad laboral no fue la única razón que llevó a Gerardo a viajar al otro lado del mundo: “Soy un amante del fútbol desde pequeño, hincha de Independiente de Avellaneda”, aseguró.

En la decisión de vivir en Qatar “influyó demasiado el mundial, en un principio lo tomé como una experiencia personal y laboral muy interesante, pero estando acá me di cuenta de que el mundial era uno de mis objetivos”, subrayó.

Con los pies en suelo arenoso, “pude conseguir entradas para Argentina vs México en el Lusail y otra para Argentina vs Polonia en el 974, así que estoy mucho más que contento de cumplir mi sueño de poder verlo a Messi a jugar”.

La ilusión está por las nubes, el equipo confirmado reafirma el sueño de “La Scaloneta”: “Espero que le vaya muy bien, no quiero quemar nada, darla de mufa, pero estamos todos con expectativas altas, más que nada por Messi que se lo merece. Acá hacemos un pequeño sacrificio para que a Argentina le vaya mejor”, finalizó.

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