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Chino Volpato: “Mar del Plata ha bendecido a MIDACHI”

El actor y escritor santafesino repasó las temporadas que vivió en la ciudad junto a Dady Brieva y Miguel Del Sel. Habló además con El Marplatense sobre los proyectos posteriores al trío humorístico .

Por LP

domingo 31 de julio, 2016

 

Darío “Chino” Volpato protagonizó varias exitosas temporadas en Mar del Plata con el grupo humorístico “MIDACHI”, junto a Dady Brieva y Miguel Del Sel. El santafesino, luego de la separación definitiva del trío en 2010, incursionó en el guión y la producción teatral, fue jurado en un reality buscatalentos de folclore y escribió una novela de ficción histórica.

Su experiencia en el escenario lo llevó a escribir historias para otros, y fue así como tiene varias obras ya representadas como “El reportero” (actuada por Fabián Vena y Eduardo Blanco), “Mi hijo, mi mama y mi cocina” (Iliana Calabró), “Desconectado” (Jorge Sassi) y “Radio” (Christian Sancho), entre otras. Ahora, prepara una comedia, aún sin fecha ni lugar de estreno.

Aprovechando su visita por la ciudad, Volpato repasa su carrera con El Marplatense.

  • ¿Cómo fuiste adaptando tu vida personal para trasladarte durante varios meses a hacer temporada en Mar del Plata?

Cuando compartís esto con la familia te convertís en el satélite, y tenés que ver que todo el mundo esté conforme, se pueda adaptar. Mi trabajo está en contra de todos los tiempos lógicos. Cuando podría ir a cenar con mi esposa o hijos, estaba trabajando. Pero por otro lado, tienen esas vivencias de haber pasado temporadas maravillosas. Familiarmente la hemos pasado muy bien. Mar del Plata es una ciudad que ha bendecido a MIDACHI, y posibilitó todo lo que después se generó. Fue el paso más importante que dimos después de Carlos Paz. La vinculación artística de la ciudad tiene algo peculiar. No lo inventamos nosotros, viene de antaño. Pasar 3 ó 4 meses y volver con los autos cargados es muy particular. Tengo un recuerdo al respecto, cuando hicimos nuestra primera temporada, que Susana Giménez protagonizaba “La mujer de año” en el Teatro Tronador, yo vivía enfrente. Terminamos la temporada y nos volvíamos el mismo día. Así que salimos del estacionamiento los 3, con el auto cargadísimo, Susana nos vio y se reía muchísimo de la situación, ya que casi no se podía mover el auto. Fue una temporada muy feliz en la que empezábamos a codearnos con las figuras. Hoy entras a Mar del Plata y te encontrás con una ciudad totalmente independiente. Porque pareciera que vive solamente en temporada y ya hace años que no es así. Es autónoma, tiene su ritmo propio y características muy personalizadas, con gente durante todo el año. Existe actividad teatral durante todo el año, lo cual para gente que está de gira también es un espacio. Es todo eso y mucho más Mar del Plata. Es parte de lo que hemos podido conseguir en lo económico y lo artístico.

  • Además, con un público que es como un termómetro de todo el país

Es así. Hacia finales de los 80, venían los productores del interior, veían los espectáculos y te contactaban para que vayas a sus provincias. Además, mucha gente del interior se sentía identificada con nosotros, porque lo estábamos logrando y nos apoyaban.  Y se lo devolvíamos yendo a cada uno de los lugares, ya que hemos recorrido el país cuatro o cinco veces.

  • En aquella época no existían los reality shows que hoy buscan y forman artistas. Tuviste la oportunidad de participar como jurado en el programa “Coronados de gloria”, en donde buscaban artistas folclóricos ¿Cómo fue esa experiencia?

Fue un reality que partía del talento de la gente. Recuerdo provincias como Tucumán y Salta en las que había miles de chicos esperando para audicionar desde las 6 de la mañana. En ese momento, se trató de vincular no sólo la personalidad, sino también el talento lógico y natural para cantar folclore.  Eran 24 participantes, y todos tenían algo, una característica. Lo que se les decía tenía que ver con su talento. No se pegaban golpes bajos o se iba a la vida privada. No tenía ese objetivo, sino el de rescatar esos chicos que cantan muy bien y no tienen un espacio para que el folclore siga creciendo.

“Aunque los países crezcan, son manejados por pequeños grupos de poder”

En mayo de 2009, Volpato publicó junto al guionista Diego Arandojo su primera novela “Esquina 718”, una historia de suspenso y acción sobrenatural, enmarcada en la historia. Asimismo, introduce elementos y personajes históricos reales (Juan Manuel de Rosas, Rivadavia, Dorrego, Sarmiento…) y los envuelve en una trama de ficción.

– ¿En estas fechas en las que se conmemora el Bicentenario, y con un cambio de gobierno mediante, qué significado toma esta novela?

Tiene mucho que ver, porque esa novela partió de la base de la nueva raza que se iba a imponer a partir de movimientos políticos. Y después, con Diego pudimos unificar la idea que tenía que ver con la masonería. Se vincula un poco, y no lo había pensado. Pero tiene que ver con eso de ir para atrás y copiar muchas de las cosas que hoy están sucediendo. Se vuelve a reiterar. Las cofradías y las sectas siguen estando. Parece mentira. Por más que los países crezcan, son manejados por pequeños grupos de poder. Y para esos grupos, como ya la plata la tienen, el poder puede ser peligroso. Algunos lo plantean como para encontrar una definición de raza, como en el libro, que tenía que ser una raza perfecta. Y la discriminación, la decantación era lo lógico de aquellos que no tenían posibilidades. Esperemos que esto no ocurra. A lo mejor ocurra en la cuestión económica. A veces discriminamos con detalles, porque nadie tiene la culpa de donde vino, cómo vino y en qué lugar está.

 

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