Juegos Olímpicos Río 2016: Mar del Plata sin anillos

Por Ernesto Gallardo

Por Redacción

jueves 18 de agosto, 2016

Parece lejana aquella mañana donde casi toda la ciudad se despertaba más temprano de lo habitual para observar la final olímpica de ciclismo. Beijing, 2008, la vieja y querida prueba “a la americana” y un referente de este deporte que junto a su compañero iban por la gloria.

Walter Pérez y el mítico Juan Curuchet conseguían ni más ni menos que la presea dorada en una gesta recordada por siempre, envidiada por estos lados y en estos tiempos. Las imágenes que llegaban desde oriente eran confusas y hasta el infalible Bonadeo era presa de la mala transmisión china que seguía al corredor incorrecto. El paneo posterior ya enfocaba la emoción en estado puro con el “gran Gabriel” esperando a su hermano y un abrazo en plena pista que significaba haber tocado el cielo con las manos. El tándem, el dueto, el binomio y su vuelta de coronación, Nora Vega que no paraba de llorar y la historia que reservaba en el olimpo de sus vitrinas lo conseguido por Juan, un apellido de plena simbología ciclística.

Sin ese mojón que ha quedado marcado para siempre en el deporte local, pareciera que la vara a partir de esa obtención incomparable, dimensionó la exigencia. En Londres, en el posterior proceso olímpico Cristian Rosso y María de los Ángeles Peralta, debían convivir con esa linda mochila. Lógico que el entendido en deportes sabía que por el lado del remero podía entreverarse en un selecto lote, pero con “marita” las pretensiones debían ser más cautas.

Ya en la preparación de los Juegos Olímpicos de Río, con Dilma, la economía y su gabinete manchados de corrupción y el agregado de ser apartados del poder supremo, Mar del Plata preparaba una legión atractiva de cara a los juegos. La vuelta de Peralta en maratón con 4 años más en su lomo, la aparición en escena de Mariano Mastromarino que produjo un hito en las pruebas de calle al ganar el Maratón de Buenos Aires y ser bronce en los Juegos Deportivos Panamericanos de Toronto donde se instaló en el podio luego de 64 años de sequía en esta disciplina. En 3.000 con obstáculos, la aparición en sociedad, más pronto de lo imaginado, de Belén Casetta, que a partir del logro conseguido en el  Iberoamericano, entró en el selecto grupo de “olímpicos”. La familia Rosso ponía otro de sus miembros en remo, no Cristian sino Brian en el single scull. El básquet y en el final de la “generación dorada”, la irrupción de la nueva ficha de los San Antonio Spurs, el unionista Patricio Garino. No mucho más. Dejemos de lado lo coyuntural donde Victoria Zuloaga formó parte de Las Leonas sin ser marplatense o la dupla de Beach Vóley con la entrerriana Ana Gallay y la santafecina Georgina Klug que entrenan en la ciudad con el coach marplatense Pablo Del Cotto.

Aún sin el debut “del colo” Mastromarino en el maratón, Mar del Plata no pudo esta vez saborear la emoción de ser medallista en una olimpíada. Rosso y su entrenador marplatense Román Palet, disimularon problemas iniciales de logística  del COA /ENARD, llegó su bote y completó una preparación acorde a las circunstancias. Claudicó en cuartos de final, demostrando nivel internacional y perspectivas futuras de cara a compromisos venideros.

Patricio Garino en básquet redondeó un Juego Olímpico  inmejorable. Sergio Hernández lo colocó entre los cinco iniciales en gran parte de los compromisos con el objeto de defender a ultranza como prioridad y animarse a jugar cuando el resto de las estrellas así lo consideraran. Cumplió largamente con el recado, su tarea sacrificada tuvo como corolario el beso final en la frente que le ofreció “Manu” Ginóbili al terminar el match ante los Estados Unidos en clara demostración del cambio de paradigma y del traspaso generacional inevitable. No se pudo colgar medalla, pero lo suyo fue meritorio y cumplió a rajatabla con el rol propuesto.

La madre de los deportes, el atletismo, aportó tres exponentes de la actividad local, dos experimentados y la juventud arrolladora. Casetta absorbió enseñanzas rápidamente. Primero hizo su propia pre temporada o preparación previa a los juegos en la emblemática Cachi buscando altura, oxígeno, glóbulos de buena calidad. No conforme con ello, algunos días en el insoportable frío marplatense y la segunda parte de la preparación con el equipo comandado por Leonardo Malgor en la localidad colombiana de Paipa. Con el diario del lunes, pareciera que esa preparación no dio los resultados esperados. Casetta quizás necesitó mayor y mejor competencia previa a Río midiéndose quizás hasta con sus mismas rivales en certámenes previos llevados a cabo en Europa o en otro lugar. Igual cumplió. La primera parte de la competencia de los 3.000 con obstáculos la tuvo encaramada entre las cinco primeras, luego el ritmo de la prueba y sus pecados de juventud la relegaron del pelotón de punta.

Con María de los Ángeles Peralta, el marplatense medio quedó con gusto a poco. El entendido en la materia sabía que sus aspiraciones eran terminar la prueba y hacer un tiempo similar al de Londres. Marita, en una parte de su mente, consideraba que ya estaba “hecha”. Sus 38 años, su maternidad, su vida cotidiana y el saber que estaba atravesando sus últimas funciones en el atletismo, condicionaban el resultado. Más allá de haber cumplido cada etapa de su sacrificada preparación con una entrega conmovedora, las dudas radicaban en cómo se comportaría su físico en condiciones tan exigentes. Se sabía que ella haría su carrera sin pensar en la utopía de alcanzar o mirar de cerca a etíopes o keniatas. Eso está claro. Pero el tema es que no pudo al menos llegar a la mitad del maratón. Una lesión le impidió llegar a los primeros 20 km. Allí es donde en ambientes cercanos al atletismo  se puso en duda por primera vez el proceso de preparación final del grupo y de Peralta en particular. Algunas versiones indican que la lesión de la atleta local se había generado antes de ir a Colombia donde Malgor consideró que era el lugar indicado para buscar concentración, altura, lomas, pista y temperaturas más agradables que en Mar del Plata y además abstraerse del ruido olímpico y las obligaciones familiares que insumen tiempo y cambian el eje del objetivo central. Otros aseguran que la lesión de la maratonista se produjo en Paipa y que al llegar a Río no estaba ni siquiera en condiciones de participar. Los más radicales y como ha ocurrido muchas veces en el movimiento olímpico, dicen que hay competidores que van a “pasear” y mantener su beca. No creo que sea este último caso el indicado. Hemos estado cerca de Peralta en diversos estadíos de su larga preparación, pero desconocemos que ocurrió en Colombia, la magnitud de su lesión y si realmente estaba en condiciones mínimas de largar. Los fríos números indican que no pudo cumplimentar ni la mitad del recorrido, sabiendo que su aire  y su exigente preparación estaban preparados para la máxima resistencia. Su tendinitis en uno de sus tobillos hizo el resto, cuestionando de manera tangencial a su entrenador. Un debate que recién comienza en un ambiente competitivo, ambicioso y plagado de envidias.

El Comité Olímpico argentino, la secretaría de Deportes de la Nación y el ENARD se reunirán al término de la justa deportiva de elite y hará sus números, su evaluación financiera y deportiva, su balance. Paretto y Del Potro como faros en deportes individuales y campañas disímiles en deportes de conjunto. La yuxtaposición de un Juego Olímpico donde la “peque” y el  amateurismo de las artes marciales contrasta con los millones de dólares que mueve el tenis, el deporte de Del Potro. Las dos caras de una misma moneda.

Allí cada deporte hará su exposición de sus trabajos previos y los fríos resultados, gélidas estadísticas que indican ante las autoridades del deporte nacional como serán los próximos pasos, si tal o cual deporte consiguió medallas  o no, cual deporte tenía más expectativas de triunfo que otro. Ahí es donde se empieza a armar el rompecabezas del próximo ciclo olímpico que tiene su próxima parada en Tokio dentro de 4 largos años.

Mar del Plata no tuvo anillos, su equivalente a no tener medallas. ¿Es un fracaso? Depende como se lo evalúe. El irracional lo tomará como tal, el que ha seguido trayectorias y momentos le encontrará atenuantes a la falta de triunfos. Los dirigentes se manejarán con papeles, con planillas, con facturas, seguramente con mucha frialdad. Curuchet no está más. Quizás sea el tiempo de Usuna en surf, de Buscaglia y Miguelena en natación, de más presencia de Casetta y porque no de Noelina Madarietta en atletismo, mas juegos para Garino, quizás le toque a Vildoza, que se yo. La llama se extingue de a poco en Río y en Japón seguramente ya están preparados para empezar mañana. El espíritu olímpico que se adueñó de nosotros, de a poco irá desapareciendo hasta convertirse en un mito.

Ernesto Gallardo

Periodista


Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.


 

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