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La obsesión de la inflación vs el sistema productivo

Por Roberto Manuel Ortea

Por LP

jueves 8 de septiembre, 2016

El Ministro de Hacienda ha desafiado a demostrar que la inflación no está a la baja, y que en ese punto demuestra el éxito del plan económico implementado en diciembre de 2015. Indudablemente hay una concreta desaceleración de la inflación en los últimos meses, pero debemos observar cuales son los fundamentos por el cual hubo una fuerte aceleración en el primer semestre, y este éxito antiinflacionario aparente del segundo.

La aceleración, aunque el principal fundamento sigue siendo el descalabro macroeconómico que dejo el kirchnerismo, tuvo su causa básica en la liberación del mercado de cambio que provocó una devaluación del peso del orden 52% a la fecha, y en parte, por el poco prolijo aumento de tarifas. La desaceleración, en cambio, se sostiene por la restrictiva política monetaria que ejerce el Banco Central, en conjunción con la caída del poder adquisitivo de los salarios que, para todo el presente año, será de al menos un 10%.

grafico1En conjunto podemos esperar que hasta fin de año tengamos una inflación promedio de 1,5%, redondeando un total de 40% anual proyectado para 2016, hasta aquí, la lógica de Prat Gay es impecable, como podemos ver, luego de una fuerte aceleración hasta julio pasado, hay una franca y sistemática baja en el aumento de los niveles de precios (ver Grafico 1).

El error de este análisis reside en mostrar como un éxito el efecto del programa monetario, y no del conjunto plan económico. Hoy la inflación está bajando por la fuerte restricción monetaria y la decisión de mantener recontraalta la tasa de interés, que provoca un consumo aplanado, y no permite arrancar la inversión, pero fue lo suficientemente elevada en el primer semestre para retrasar nuevamente el tipo de cambio en la actualidad.

Hoy el tipo de cambio real multilateral se grafico-2encuentra solo un 15% por encima que en los valores predevaluación, y con tendencia a apreciarse en términos reales (ver gráfico 2), a menos que el BCRA no realice una más agresiva política de baja de tasas, que sea consecuente con la desaceleración inflacionaria.

Mantener un tipo de cambio real multilateral alto es fundamental para volver a una senda de crecimiento sostenido (durante el período 2003-2007 su nivel promedio estaba en 158; en 2007-2011 en 133; 2011-2015 en 96 y desde diciembre en 93), ya que nos da una de las condiciones para buscar un desarrollo basado en exportaciones (y no solamente proconsumo), y nos permite mantener a rayas las importaciones orientadas a bienes finales.

Nos encontramos entonces en un punto de inflexión, en donde no alcanza con haber domada la inflación perdiendo actividad económica, debemos repensar la coordinación las políticas fiscales y monetarias de forma de establecer bases sólidas para un desarrollo industrial sostenible.

El gobierno se plantea de pensamiento desarrollista, así como aperturista para la competencia externa. Para que ambas líneas de acción no choquen entre sí, se deben dar cambios estructurales en nuestro país (entre los más importantes, inversión en infraestructura productiva (rutas, puertos, energía, etc.), una reforma impositiva integral, un desarrollo del mercado financiero), y durante esas transformaciones nuestras empresas (sobre todo las PYMES) necesitan una protección adecuada, y para ello sirve un correcto manejo de la política de tipo de cambio.

En definitiva, el Gobierno Nacional debería mirar más el sistema productivo que genera trabajo genuino por sobre la obsesión argentina de la inflación.

 

Lic. Roberto Manuel Ortea / @rortea

Licenciado en economia


Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.


 

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