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“El amor es uno, y no importa cómo uno elija vivirlo”

Montserrath Oteguí conmemora los 10 años de su compañía de danza y estrenará “Erotai”, el 2 de noviembre en el Teatro Colón.

Por LP

martes 27 de septiembre, 2016

En el marco de los festejos de los 10 años de su compañía de danza, Montserrath Oteguí estrenará un nuevo espectáculo, “Erotai”, el 2 de noviembre en Teatro Colón.

Aquella expresión de “marplatense por adopción” se aplica a esta artista nacida en Capital Federal que se trasladó a Mar del Plata cuando tenía 10 años de edad, y comenzó a estudiar danza con la profesora Beatriz Schraiber.

Hoy, después de una fructífera carrera como bailarina, coreógrafa, directora y profesora, repite el número de años que tenía cuando llegó a la ciudad, pero en este caso para conmemorar la primera década de su compañía de danza.

En el medio pasaron sus estudios superiores en Buenos Aires, España, Francia, Dinamarca, Suiza, Mónaco, Portugal y Estados Unidos; los premios; y un público que la acompañó en cada espectáculo: “Almica. ¿Tantos cuerpos, verdad? ¿tantos pensamientos?” (2010), “Multiplicidad: Yoes + Kathaka” (2011), “Alas: eres cielo, tierra y agua” (2012), “Maia. Sucesos del no tiempo” (2013), “Kabbaláh Ensayos para una búsqueda” (2014), “Ubuntu, destellos de una conciencia” (2015) y “Ham Sah Eva- El eterno retorno” (2016).

erotaiPara su nueva propuesta, pensó en aquello que había sustentado su vida y su carrera: el amor. Allí nació “Erotai”, palabra que deriva de Eros, Dios del amor, que en realidad es un verbo que significa “interrogar”. “Me pareció muy interesante porque toda la vida nos pasamos haciéndonos preguntas ¿Por qué?, ¿Para qué?, ¿Por qué a mí? Me pareció hermoso encerrar todas las preguntas que nos hacemos con lo esencial, que es el amor”, explica Oteguí a El Marplatense.

La obra, que tendrá otra función el 29 de diciembre, partirá de la leyenda que cuenta que éramos un solo ser. “Erotai narra la travesía humana de haber nacido unidos, ser luego separados y el sinfin de convergencias que vivimos por separado; el miedo, la soledad, el dolor, la piedad, la empatía; todos sentimientos afines a todos los seres, hasta volver a ser uno. Seres enteros. Eso se nos pide. Ser enteros”, agrega.

“No transitamos un solo tipo de amor; hay muchas maneras de vivir el amor en todas sus manifestaciones. El amor ideal, el amor a un Dios, el amor altruista, el amor a una pareja; pero en todos los casos converge una ley: que el amor a todos nos une. Dicen que cuando el cielo quiere salvar a un hombre, le envía el amor. Es una frase de Lao Tsé que define todo cuánto podemos saber. Transitamos este mundo lleno de interrogantes. A veces obtenemos una respuesta y a veces aprendemos a vivir sin hacer depender nuestra vida de ella. Y eso hace el amor, que casi siempre sigue siendo un acto infinito de fe”, comenta.

Acompañan a Oteguí en escena, los bailarines Ángeles Pagella, Brian Hilario Celaya, Cristian Antún, Florencia Morcia, María del Mar Videla y María Luisa Méndez Casariego.

La inspiración nunca se sabe cuándo llega, en qué momento y de qué manera. En el caso de “Erotai”, las ideas surgieron y se desarrollaron muy poco tiempo.

“Empecé a escribir el texto sobre la teoría de las almas gemelas, que dice que nacen juntos y los parten. Eso me pareció magnifico. Tienen que aprender un precepto, importantísimo en el ser: la piedad. Cuando lo aprendan, les será permitido volver a encontrarse”, cuenta.

montserrath oteguiDurante el espectáculo, se narra el nacimiento y los diferentes estadíos, como la soledad, la tristeza que da la soledad, y el miedo a quedarse solo. de nunca encontrar esa mitad. En uno de los cuadros, la inspiración se unió a la magia, al comprobar una particular conexión. “Cuento cuando nos enmascaramos y somos otros. En definitiva, en el fondo siempre nos estamos buscando.  Y así lo voy narrando, hasta que esa persona comprende que sólo puede encontrar el amor o amar si logra ser alguien entero. Entonces, pasa de estar en el mundo, en la vorágine, de enmascarase y ser otro, para empezar a entender que a veces amamos por capricho. A veces nos enlazamos a otro por interés, pero porque estamos partidos”, relata. Para musicalizar el bloque titulado “La Reconstrucción”, eligió al compositor francés Alexandre Desplat, y grata fue su sorpresa al averiguar de dónde provenía la canción. “La selecciono sin saber de dónde era, porque conocía al compositor. Y luego supe que pertenecía a la película ‘La Chica Danesa’ (un drama basado en la verdadera historia de una pareja de artistas daneses, que dio un giro cuando Einar sustituyó a la modelo femenina que su mujer, Gerda, tenía que pintar. Cuando los retratos resultan ser un éxito, ella anima a su marido a adoptar una apariencia femenina. Lo que comenzó como un juego, llevó a Einar a una metamorfosis inesperada). Era sobre la elección de reconstruirnos, de tener una identidad, antes de compartirnos. Me parecía maravilloso el mensaje”, manifiesta.

“Para que seamos uno, tenemos que aprender los preceptos enteros. Necesitamos lo que ninguno de nosotros tiene: un corazón entero. El amor en todas sus vertientes. No importa cómo cada uno elija vivirlo. El amor es uno”, finaliza.

 


 

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