A propósito del operativo de evaluación Aprender

Por Sebastian Puglisi

Por Redacción

jueves 6 de octubre, 2016

Como sostiene la pedagoga argentina Alicia Camilioni, “Evaluar consiste en emitir juicios de valor acerca de algo. Estos juicios tienen una finalidad. La evaluación no tiene un fin en sí misma. No se avalúa por evaluar. Se evalúa para tomar decisiones con respecto a la marcha de un proceso” *.

El martes 18 y el miércoles 19 de octubre no va a haber clases regulares en las escuelas de nuestro país porque se va a implementar en esos días en Argentina la evaluación denominada APRENDER.

Este examen prevé que participen de manera obligatoria todos los y las estudiantes de gestión pública y privada que estén cursando el sexto grado de la primaria y quienes estén en el sexto año de la escuela secundaria. Se examinará en las cuatro áreas (matemáticas, lengua, sociales y naturales), pero además se hará también en lengua y matemática a algunos cursos de chicos y chicas de tercero de primaria y de tercero de la secundaria.

Cerca de 1.400.000 estudiantes en casi 30.000 escuelas de todo el país van a ser examinados en este programa que involucra a 31.500 directivos y casi 72.000 docentes.

Esta evaluación nacional reemplaza a la que hasta ahora se llamó ONE (operativo Nacional de Evaluación) y tiene como objetivo relevar información sobre los aprendizajes de los estudiantes de nuestro país.

Las pruebas del Operativo Nacional de Evaluación que fueron  instauradas en 1993 empezaron siendo anuales, luego se tomaron bianualmente y posteriormente fueron trianuales.

Los resultados de este nuevo esquema evaluativo, denominado Aprender, van a ser comparables con los resultados de los Operativos Nacionales de Evaluación 2010 y 2013.

Desde el ministerio de Educación nacional, sostienen la suspensión de clases en la implementación del operativo de evaluación a efectos de garantizar una alta asistencia de alumnos. Se presupone un 85 o 90 por ciento de respondientes, y además los estudiantes que falten deberán responder a la prueba el 25 de octubre.

Se espera que en los primeros meses del ciclo lectivo del 2017, entre marzo y abril, ya estén disponibles los resultados.

Hasta aquí diría la información de lo que ocurrirá de acuerdo a lo informado por el Ministerio de Educación y Deporte.

Honestamente no puedo juzgar la calidad de la herramienta porque no soy parte de su elaboración, pero me permito hacer algunas reflexiones.

Pregunto:¿sirve esta evaluación? ¿para qué?¿a quién le sirve?¿qué se va a hacer con los datos que arroje?

En muchos colegas hay temor porque sostienen que los resultados servirán para que el gobierno nacional con datos estadísticos certeros, tendrá la excusa para comprobar lo que todos suponemos y sabemos: que los chicos no están aprendiendo en la escuela los conocimientos mínimos y básicos que les permitan proseguir estudios superiores o incorporarse al mundo del trabajo.

Sostienen los más temerosos con este operativo nacional, que seguramente luego se dirá que la escasa calificación de los estudiantes se debe al pobre desempeño de los docentes, con lo que el temor que subyace es el de perder puestos de trabajo, ya que los gobiernos podrán culpar a los docentes y seleccionar para la continuidad laboral a aquellos cuyos estudiantes realicen los mejores exámenes.

Todo esto hasta acá infundado. En ningún momento ningún funcionario salió a decir semejante cosa.

Se supone que los resultados, las estadísticas, los números duros y fríos les dan indicios a los gobiernos para generar políticas públicas que intenten revertir las situaciones injustas.

Todos en el sistema educativo sabemos que los diagnósticos están hechos. Y todos sabemos que buena parte de los estudiantes no atraviesan los niveles del sistema educativo aprendiendo lo que nos piden los diseños curriculares.

También sabemos que este tipo de exámenes no miden cuestiones que consideramos básicas y que ocurren en la escuela: la capacidad de emocionarse, la solidaridad, la empatía, el compromiso, el trabajo en equipo.

Una vez más la pregunta de siempre: ¿para qué sirve la escuela? En este caso la pregunta que ronda es ¿para qué sirve la evaluación? Y con más nivel de especificidad:¿para qué sirve ésta evaluación?

Lo que sí digo convencido es que si este operativo nacional es malo, entonces también lo fueron los anteriores. No quiero que se demonice esta versión 2016 porque no sería justo.

Este operativo Aprender, es propio de nuestro país y está previsto en la ley nacional de educación, pero Argentina desde hace varios años ha tomado la decisión de integrar el grupo de países que evalúan a sus estudiantes en un sistema internacional de evaluación como lo es la prueba Internacional PISA

(por sus siglas en inglés: programa para la evaluación internacional de alumnos Programme for International StudentAssessment)

Es una instancia en la que los países piden intervenir. No quiero analizar el dispositivo…pero hablamos desde hace tiempo de Finlandia como el modelo a seguir como si los sistemas educativos se desarrollaran más allá de los contextos socioculturales en los que están inmersos.

Entonces los resultados sirven para reforzar conceptos: norte rico sur pobre y dentro del sur pobre los chicos más pobres. Entonces hacemos responsables de esto a los chicos más pobres. Y así solemos pensar. Creo que hay que ser cuidadosos i serios.

Si vamos a ponderar las pruebas cuando los resultados nos son favorables y vamos a desdeñar el examen cuando los resultados nos son esquivos, pues entonces estamos equivocando el camino.

Volviendo a nuestro examen nacional, no acepto que algunos colegas entiendan que hasta el 2015 este examen tenía sentido y a partir de este año no es bueno tener resultados de los logros de los aprendizajes de nuestros chicos. O no nos sirve o sirve

Particularmente siempre fui crítico de los operativos de evaluación. Pero no hay duda…ninguna nuda, que los resultados permiten tomar decisiones…generar políticas públicas que van desde decisiones pedagógicas hasta de implementación de presupuestos.

Si las condiciones estuviesen dadas, si todos hiciésemos lo que nos toca, si los docentes cambiásemos nuestras prácticas, si los directivos supervisaran como corresponde, si los supervisores recorriesen las escuelas, si las autoridades educativas gestionaran de manera tal de tener las escuelas en condiciones, tal vez la realidad sería otra. En muchos casos no es así. Y la evaluación no debe asustarnos a los docentes. Aunque sepamos que los diagnósticos están.

Aunque sepamos que estamos sobresaturados de descripciones.

El temor que personalmente tengo es que enseñemos y formemos para ser eficaces en una prueba y perdamos de vista la pasión, el deseo, la alegría que debemos tener en la escuela los que enseñamos y los que aprendemos.

De todos modos, también sabemos que los números sirven para generar políticas públicas. Se evalúa para tomar decisiones con respecto a la marcha de un proceso, decía al comienzo. En nuestro sistema educativo hay muchas decisiones por tomar. Quiero dar la derecha a esta gestión que se inicia. Ojalá no me equivoque.

Sebastian Puglisi

Prof y Licenciado en Cs de la Educación. Especialista en Gestión Educativa


Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.


 

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