En nuestro país, la grieta viene de lejos

Por Héctor Peirou

Por Redacción

miércoles 26 de octubre, 2016

Nadie debe creer que la grieta artística-política es solamente patrimonio de estos tiempos. No es así. Los primeros “síntomas” de intolerancia se dio allá por el 1800 y algo más. La historia no cuenta lo siguiente. Trinidad Ladrón de Guevara Cuevas quien nació el 11 de mayo de 1978 en Santo Domingo Soriano, Banda Oriental del Virreinato del Río de la Plata y falleció en Buenos Aires el 24 de julio de 1873. Fue una gran actriz -según las modalidades de aquellos tiempos en la actuación- uruguaya de teatro quien realizó su carrera tanto en su país de origen como así también en la Argentina y Chile.

Para colmo de males, era madre soltera a los 18 años. Su hija Carolina Oribe Guevara fruto de su relación con el ex presidente constitucional de Uruguay Manuel.

Mujer de gran belleza física, de atractivos rasgos mestizos heredados de su madre, cautivó a varios hombres que la conocieron. En junio de 1821 estando trabajando en nuestro país comenzó una gran campaña contra su persona y su trabajo. Lo más penoso que estos hechos fueron generado del mismísimo seno de la Iglesia Católica Argentina encabezada por el padre Castañeda quien publicó un artículo contra ella, donde la califica de «mujer prostituida» y de «cloaca de vicios e inmundicias». Dice así:
La Trinidad Guevara es una mujer que por su criminal conducta ha excitado contra sí el odio de las matronas y la excecración de sus semejantes. Su impavidez la arroja hasta presentarse en el teatro con el retrato al cuello de uno de sus aturdidos que, desatendiendo los sagrados deberes de su legítima esposa y familia, vive con esta cómica… esta Ana Bolena.

Trinidad Guevara respondió de la siguiente manera:
Público respetable: la agresión tuvo por causa defender el decoro de la señora Ujier y un periodista sacerdote ha venido a ser sacrificador. Así se me ha calumniado en un papel que bien podría servir de tumba a la libertad de imprenta en el país más fanático de ella. Según el autor yo pertenezco a las furias, no a las mujeres. Pero ¿he dicho yo alguna cosa en contra de ella o ha sido el mismo público? Y aunque fuera justo vengarse en mí, ¿sería preciso que un sacerdote periodista fuera el sacrificador y la gran Buenos Aires el templo donde yo fuera sacrificada? Yo soy acusada, más bien diré calumniada: hambre rabiosa con que despedazan a una mujer que nunca los ofendió. El pueblo ilustrado la reputará, no como una mujer criminal, sino infeliz

Pero “Como todo tiene que cambiar para que nada cambie” -Tomás de Lampedusa-, hoy un prestigioso premio en nuestro país lleva su nombre, como así también una calle en Puerto Madero recuerda a Trinidad Guevara, quien murió pobre y olvidada. Además a la hora de su deceso ningún medio la mencionó.

Ya en otro tiempo, por la década de 1940 en gobierno del teniente Juan Domingo Perón, lamentablemente existieron las mas nefastas y tristemente célebres “listas negras”. Por ende no pudieron trabajar y debieron emigrar a diferentes países figuras como Niní Marshall, Libertad Lamarque, Francisco Petrone, Arturo García Bhur, Aída Olivier entre muchos otros.

Y por esos mismos tiempos y siendo oficialista el gran Hugo del Carril debió enfrentan y sortear distintos conflictos para conseguir celuloide y así rodar sus películas.  ¿Las razones? El creador del relato peronista fue el periodista y político Raúl Alejandro Apold quien se hiciera conocido por tener a su cargo la Subsecretaría de Prensa y Difusión durante la primera y segunda presidencia de Juan Domingo Perón. Apold le tenía un odio visceral a Hugo del Carril e hizo todo lo que estuvo a su alcance para truncar la carrera de uno de los hombres más talentosos e integro como lo fue quien cantó y popularizó “La Marcha Peronista”.

Cae el gobierno peronista y quienes fueron incluidos en vigentes “listas negras” fueron nombres como Tita Merello  -se la involucró en negociados con el té que jamás se pudo probar-, y triste paradoja, también Hugo del Carril, Elina Colomer por haber sido novia de Juan Duarte, el hermano de Eva, también Fanny Navarro y tantos otros nombres que generan mucha tristeza.

El arribo al poder de María Estela de Perón trajo como nefasto ladero a López Rega quien creo esa terrorífica sigla: “La Triple A”. Muchos la padecieron, no sólo con la prohibición de trabajo sino también aterrorizaron con poderosas bombas, como le ocurrió a Norma Aleandro quien de inmediato abandonó el país, lo mismo que Luis Politti, Luis Brandoni, Marta Bianchi, Norman Briski  y todos aquellos populares que no compartían su modo de pensar y actuar.

Durante las tres etapas del gobierno anterior felizmente no se puso en práctica las tan desagradables y nada democráticas “listas negras”. Pero nadie puede negar una absoluta verdad que siempre trabajaron las mismas figuras con dinero del Estado que en definitiva es de todos los argentinos. También es cierto que siendo amigos, aplaudidores de primera fila, simpatizantes y a ultranza defensores del discurso popular, tenían más posibilidades de trabajo.

Entonces y como sintética síntesis de hechos y personas se impone decir que la “grieta” no es una apreciación actual. Viene de muchos tiempo atrás. Casi cuando la Patria nacía el 25 de mayo de 1810.

Héctor Peirou / Periodista de espectáculos.


Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.


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