TEMPORADA SIN GRANDES FIGURAS Y SALAS CERRADAS

Por Héctor Peirou

Por Redacción

viernes 28 de octubre, 2016

La temporada teatral marplatense 2016-2017, sin lugar a dudas no será a todo brillo, glamour y esplendor. Faltarán aquellos nombres que desde las multicolores marquesinas influyen, seducen y llevan espectadores a la sala. Es decir, cortan entradas, que en definitiva es el más ambicioso sueño de todos los productores. Estos arriesgan enormes cifras para ganar, obviamente, pero a veces pierden fortunas.  Entendiendo desde el vamos que si bien cada obra es un hecho artístico pero también lo es comercial. Para que la “rueda” tenga continuidad.

Existen varios ítems fundamentales que generan la ausencia de las estrellas: la crisis que soportamos todos los argentinos que imposibilita al común denominador de la gente comprar las respectivas entradas, también el sueldo que esas mismas figuras piden, según el rango que ocupan, que no siempre se acomodan a la realidad, hay que sumar los departamentos o casas que creen merecer, los  costos de la puesta en escena, más el personal en distintos rubros y los impuestos. Todo esto y algo más debe contabilizar el productor cuando arriesga tanto dinero en pos de una quimera que no siempre se alcanza.

Aquello que señalo en el primer párrafo no indica precisamente que los distintos actores y actrices que integraran la totalidad de la próxima temporada teatral de Mar del Plata no descalifica de ninguna manera el talento y la trayectoria de cada uno de ellos, por ejemplo de Claudia Lapacó. Todo proyecto artístico que ella participa siempre lo jerarquiza. En este caso su “Filomena Marturano” es ¡memorable¡ No hay dudas de esto. Toda la crítica especializada de manera unánime lo señalo.

El marplatense Danny Mañas es el productor y adaptador de “Filomena”, la misma que estrenara en Buenos Aires Tita Merello, en Roma la siempre recordada y magnífica Anna Magnani y en Atenas otra grande: Irenne Papas.  En este caso Claudia Lapacó esta en la misma línea de las mencionadas. La dirección es de Eugenio Sanetti a quien la Academia de Arte y Ciencias Cinematográfica le diera el Oscar por Director de Arte en 1998 por el filme “Restauración”.

Si bien no estarán como en otros tiempos Ricardo Darin. Guillermo Francella, Norma Aleandro, Susana Giménez, Adrián Suár si en cambio serán parte innegables talentos como los de Claudio García Satur, Nora Cárpena, Miguel Angel Cherutti, Nito Artaza, Cecilia Milone, Nicolás  Vazquez, Fabiám Vena, Beatriz Salomón, Mimí Pons –la misma que cortaba la Avenida Corrientes en tiempos gloriosos de la revista porteña– y muchos otros.

Hay que tener muy en cuenta lo siguiente: un tema es el talento, otro la convocatoria y muy diferentes es cuando el intérprete llega al rango de “estrella”, por la razón que sea.  Pero es justo mencionar que no siempre los “astros” no tiene otra virtud nada más que la popularidad.

Otras de las variantes que se dará durante la próxima temporada teatral marplatense es que cinco salas permanecerán sin actividad artística. Los productores son muy prudentes  a la hora de apostar por tal o cual producto y se llamaron a un verano sabático. Es lamentable pero así es. No son tiempos de arriesgar. Los altos costos que conlleva poner en actividad una obra y las dudas que genera nuestra realidad de todos los días, si vendrán turistas o no y si el precio de las entradas estará al alcance de todos.

Hay que aplaudir la llegada a la cartelera local la apertura del “Tronador Concert” –donde durante tantos años “Rugantino” llevó adelante temporadas muy exitosas con nombres como María Martha Serra Lima, Raúl Lavié, Luis Aguile, Roberto “Polaco” Goyeneche y también “Caviar”- donde se presentará Aníbal Pachano con un musical a su medida.

El productor Marcelo González –propietario de la señorial casona está ubicada en Boulevard Marítimo 3143– hace una apuesta más que importante y costosa con la poner en marcha este especio que albergará un producto que tiene la estética, estilo y creatividad de Aníbal Pachano.

Héctor Peirou Periodista de espectáculos.


Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.


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