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Las estrellas también son humanas

Por Héctor Peirou

Por LP

jueves 17 de noviembre, 2016

Muchos son los datos existentes de cada uno de los festivales de cine de Mar del Plata. Pero quizás no haya registro alguno de los pequeños hechos que protagonizaron distintas estrellas invitadas en diferentes épocas. Estos las muestran tal cual son: de carne y hueso. Con idénticos matices, claros o oscuros como cualquier mortal.

En noviembre de 1954, el primer gran festival reunió una constelación de luminarias jamás igualada y de varias latitudes del planeta. Genuinas estrellas que dejaron su “impronta”, manera de pensar y actuar “detrás de la máscara”, es decir, aquello que no se puede contar abiertamente en público.

“La novia de América”, la norteamericana Mary Pickford mostró su elegancia y señorío, pero también su lado “b”. Ella con continuidad –por no decir todos los días– pedía jóvenes mancebos para la “recreación” personal, por expresarlo de manera diplomática.

En tanto que su compatriota Errol Flynn nunca supo que estaba en Mar del Plata ni el porqué había venido a América del Sur: litros de escoses sin hielo de la mañana a la noche. El día que regresó a Buenos Aires,  prácticamente lo llevaron en andas porque no podía caminar por sus propios medios.

Otro dato curioso del ´54. De Hollywood llegó la actriz Dolores Hart. Pasó sin pena ni gloria. De vuelta a Nueva York se instaló en un convento y hoy en día es madre superiora de la orden benedictina de la Iglesia católica. Hoy cuenta con casi 80 años y ha mantenido sus votos de manera ejemplar.

Juan Domingo Perón asistió al primer festival, especialmente -dicho por él mismo- porque era fanático admirador de Víctor Mature y de este actor se proyectaba “El manto sagrado”. El por entonces presidente de la Argentina estuvo presente en el cine Gran Rex de Avenida Independencia –hoy sala de bingo- donde se llevó a cabo la proyección. Dicha ceremonia fue conducida por Paloma Efrón -Blakie- y por Antonio carrizo.

La película que por ese entonces representó a nuestro país fue “El grito sagrado” protagonizada por Fanny Navarro, por entonces novia de Juan Duarte, hermano de Evita. El caballero nacido en Los Toldos, como muestra de amor hacia la actriz le había regalado una espléndida casa en el barrio Los Troncos que luego de mucho años esta propiedad pasó a manos de la familia del recordado director de teatro marplatense Francisco Rinaldi.

A los inicios de la década de los ´70 Italia envió a Mar del Plata el filme “Medea” basada en la tragedia de Eurípides, y dirigida por Pier Paolo Pasolini. Fue rodada en Turquía y en Siria —Capadocia y Aleppo—, así como en Viterbo, Pisa y Cinecittà. La protagonista, nada más ni nada menos la soprano María Callas. La griega se mostró fría como un témpano, pero siempre elegante y muy educada. Luego de la respectiva conferencia de prensa, se colocó enormes anteojos negros, cubrió su cabeza con pachmina color hueso y fue a la orilla del mar. Nadie la reconoció, tranquilamente caminó en la arena para acercase al agua. Luego mojó sus manos y se frotaba el pecho y la nunca, moviendo sus labios como si hablara consigo mismo.

Por esos mismos años quien demostró su eterna dispersión fue la queridísima y recordada Mecha Ortiz. Como siempre ocurre en todos los festivales las figuras tienen a su disposición autos para ser trasladadas a las funciones o actos que tienen que ver con el respectivo acontecimiento. Salió del hotel donde se hospedaba y se subió al primer coche que vio. El conductor le dijo: “¿Dónde va la señora?”. La actriz dio por descontado que el chofer la conocía  y que el hombre debería llevarla al teatro Auditórium. Pero no fue así. Ante la pregunta Mecha contestó: “A la iglesia”. Minutos después se vio parada frente a nuestra catedral, vestida de largo y con importante estola de visión.

“El gran seductor norteamericano en Mar del Plata: Paul Newman. Fue por los años ’60 y frente al enfervorizada “hinchada” que convocaba en cada aparición, las damas le demostraban su incondicional. Gritos, pedidos de fotos, autógrafos y lo “amasaron” a besos y apretujones. Con solo sonreír y mirar con esos ojos color turquesa, todas quedaban impactadas.

Más que simpático y cercano, siempre con una sonrisa abierta a mil maneras que día a día se la enviaba a sus fanáticos. Así se comportó en Mar del  Plata el francés Jean Paul Belmondo quien arribó en plena gloria y en la cúspide de su estrellato. Simple como cualquier mortal, a pesar de su estatura artística a nivel internacional.

La primera mujer en mostrarse en diminutiva bikini en Mar del Plata fue por los ´60 la actriz italiana Lila Rocco. Obvio que fue el gran acontecimiento del festival. Tapa en todas las revistas y comentarios en todos los tenores, a favor y en contra. Claro, su “geografía” humana era perfecta y lo exhibido era placentero mirarlo.

Por los ´90 tuvimos el placer inmenso de recibir a Sofía Loren. Estrella si las hay. De gran humildad, siempre sonriente, respondiendo a todo aquello que se le preguntaba. Posó para las fotos con quien se la pidió. Luego de la función de gala en el teatro Auditórium no quiso asistir a la gran fiesta que en su honor se había programado, tampoco se la consultó previamente. Prefirió ir al Puerto de Mar del Plata porque se le parecía mucho a su Nápoles natal. Y con quien habló largo y tendido en dialecto fue con el por entonces intendente de nuestra ciudad, Elio Aprile.

El más acosado por todas las damas y el hombre más ovacionado fue sin lugar a dudas el francés Alain Delón. Se hospedó en el hotel de la calle Além. Nunca se vio tanto “sexo débil” transitando pasillos, hall de entrada, café o restaurante. El único objetivo de las chicas era “verlo”, “tocarlo” y vaya uno a saber cuantas cosas más.

Otro ejerció fuerte atracción, no sólo del público sino también de varias actrices argentinas fue el español Liberto Rabal. El apuesto y simpático muchacho no rechazó ninguna “invitación” para divertirse y pasarla muy bien en Mar del Plata. “A buen entendedor, pocas palabras” como dice el conocido adagio. La prensa lo adjudicó el apodo: “el gran depredador”.

Otro gran gesto de simpleza, simpatía y humildad. Cuando el poderío económico era otro y el presupuesto daba para todo, los brindis al medio día eran fastuosos. Desde ostras hasta caviar, desde el mejor champan al agua más cotidiana. Obvio que todas las figuras, prensa e invitados se hacían presentes. No era cuestión de despreciar esos “bacanales”  fantásticos. Pero alguien dijo que no. “Prefiero ir a un lugar donde sirvan pasta hecha en el día. Tengo ganas de disfrutar una gran plato tallarines”. Entonces con su amigo, el marplatense Danny Mañas la llevó al restaurante de Avenida Colón y Santa Fe. La dama es cuestión: Jackeline Bisset.

Si de mujeres elegantes, distinguidas y de gran porte no se puede dejar de mencionar a la icónica Catherine Denueve. Además toda una señora de gran educación, pero eso sí, fría como el Perito Moreno. Generalmente caminaba mucho por Mar del Plata. Colecciona caracoles de todos los mares y se hizo muy cliente del negocio a tal fin que estaba ubicado en galería Laffayette. Asunción Bellido -actriz que ya no está entre nosotros- quien era propietaria del lugar mantuvo largas charlas con esta “gran dama del cine”.

Obvio que quedan centenares de distintos hechos que ocurrieron en diferentes  festivales en nuestra ciudad. Aquí la síntesis que demuestra que todos los seres humanos en mucho o en poco nos parecemos.

Héctor Peirou / Periodista de espectáculos.


Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.


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