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Una locomotora para el desarrollo llamada “Innovación”

Por Pablo D. Miozzi

Por LP

jueves 17 de noviembre, 2016

En nuestra conversación pasada hicimos nuestro el concepto de innovación. Comenzamos a sentirlo en nuestro propio cuerpo, le consultamos a nuestros genes como expertos en innovación y convenimos en que es mejor hacernos cargo ahora de este enorme potencial, de esta inmensa capacidad disponible en todos nosotros

Hoy vamos a extender este concepto al territorio, y usaremos la metáfora de una locomotora que, con fuerza, nos conduce al desarrollo. De esta forma sentiremos como grupo, como sociedad, el enorme potencial para desarrollarnos y la gran oportunidad que la innovación representa para mejorar nuestra calidad de vida, porque de eso se trata el juego.

Para empezar necesitamos consensuar una definición de desarrollo que nos permita conversar sobre lo mismo. Como es un término multifacético y polisémico, que ha sufrido transformaciones a lo largo de la historia, vamos a compartir una definición.

“Desarrollo” no es sinónimo de “crecimiento”, y mucho menos de “crecimiento económico”; no necesariamente se implican. Podemos crecer sin desarrollarnos y desarrollarnos sin crecer económicamente. Dejaremos enunciado este tema, cuyo análisis nos lo pueden explicar nuestros colegas de ciencias económicas: no podemos medir el desarrollo exclusivamente mediante el PBI o PBN. El PBN sólo mide la Tasa de Actividad Económica, produzca ésta efectos sociales positivos o negativos.

Ahora bien, entenderemos el desarrollo, según nos enseña Pedro Espondaburu, como el “proceso multidimensional que se construye entre todos para mejorar la calidad de vida de las personas.

¿Por qué multidimensional? Allí está parte de la enorme riqueza de esta definición. Es un proceso que puede analizarse desde las siguientes dimensiones: económica, social, ambiental, histórica, política, cultural e institucional. ¿Ven cómo lo económico es sólo una de las dimensiones?

Ahora bien, no olvidemos la segunda parte de la definición: “se construye entre todos”. Esta coconstrucción implica, como señala Oscar Madoery, el desarrollo de “cualidades y dinámicas relacionales que expresan las personas, las organizaciones y las empresas de un territorio”. Depende de la participación de todos, tanto en cantidad como en calidad.

Y para finalizar el análisis: lo mas importante del desarrollo es que apunta a “mejorar la calidad de vida de las personas”. Sin este incremento del bienestar, no es posible hablar de desarrollo. Podemos señalar el aspecto central de este desarrollo que queremos trabajar, en su equivalente del desarrollo a escala humana que menciona Max Neef:

“Tal desarrollo se concentra y sustenta en la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales, en la generación de niveles crecientes de auto dependencia y en la articulación orgánica de los seres humanos con la naturaleza y la tecnología, de los procesos globales con los comportamientos locales, de lo personal con lo social, de la planificación con la autonomía y de la sociedad civil con el Estado.”

Ahora que podemos hablar de desarrollo, podemos analizar cómo la innovación puede ser una locomotora en este proceso, y entonces situarnos con nuestro enorme potencial de innovadores en la locomoción… ¡y no en la carga!

Recordemos que la innovación cierra el circuito de I+D+I y, como algunos opinan, debería sintetizarse el proceso como In+I+D, dada la importancia de la innovación. Innovar es transformar conocimiento en resultados, específicamente en beneficios económicos. De esta forma se invierte dinero para generar conocimiento, con el objetivo de que ese conocimiento genere dinero y retroalimente el proceso. Es evidente, pero es la mayor imposibilidad que encuentran muchas sociedades en especial por el deficiente funcionamiento de ese triángulo que expuso Jorge Sábato sobre ciencia y tecnología: Universidad-Estado-Empresa. Es un problema de articulación de actores, de relaciones entre personas en ultima instancia. Es por esto último que tenemos mucho para aportar a este círculo virtuoso de la innovación, cada uno desde su lugar, pero comprendiendo que apuntamos a un desarrollo que es una construcción colectiva, “entre todos”.

La introducción de nuevos servicios o productos, los cambios organizacionales o comerciales, persiguen mejorar la actividad en cuestión y traer como consecuencia beneficios que deben ser aprovechados por el territorio, por las sociedades en las que deben derramarse estos beneficios. Esto es mejorar la calidad de vida de las personas en ese territorio. La mirada particular que aporta la teoría del desarrollo local es que este potencial de desarrollo debe basarse en características propias del territorio, es decir cualidades que existen en sus actores y que deben potenciarse, siempre mejorando con estos beneficios la calidad de vida de quienes habitan este territorio.

Allí está nuestro compromiso como profesionales, en desarrollar estas capacidades que son nuestras capacidades, en dinamizar las relaciones sociales, que son nuestras relaciones, para construir, para introducir mejoras y productos/servicios novedosos y con potencial para mejorar la calidad de vida de nuestra sociedad, que es nuestra familia, nuestros amigos, nuestros vecinos. En definitiva, es cambiar tu mundo. Es ser el cambio que queremos ver en la sociedad. Y a eso estamos llamados, a ser agentes de cambio, no por el cambio mismo, sino por mejorar la calidad de vida de todos.

Tenemos un compromiso con el desarrollo, la innovación es un camino.

 

Esp. Ing. Pablo D. Miozzi
Director Cátedra Abierta “Innova y Emprende”
Facultad de Ingeniería – Universidad FASTA


Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.


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