Presupuestos educativos y desafíos

Por Sebastian Puglisi

Por Redacción

lunes 21 de noviembre, 2016

Estamos en época de cierre de presupuestos para todas las áreas y, por supuesto,  una de las que muchos consideramos como muy importantes, es el área educativa. De acuerdo a lo que dicen las encuestadoras, para un gran sector de la sociedad hay otros problemas prioritarios como la inflación, la seguridad o la desocupación, pero aun así, casi existe consenso generalizado que la educación debería ser central para la agenda pública.

En Argentina se invierte alrededor del 15% del presupuesto total del país en educación. Buena cifra si nos comparamos con otros países.

Pero la pregunta que se impone es….

¿Qué porcentaje del PBI debe dedicarse a la educación? Me apuro a decir: el que alcance para tener una educación de calidad, el que permita universalizar la sala de 3 años en el jardín de infantes, el que permita a los jóvenes terminar su secundaria obligatoria, el que permita tener equipos de orientación escolar en todas las escuelas, profesores de educación física, de teatro….y así podría seguir con una lista interminable.

Pero tenemos un problema de origen: cerca del 90% del presupuesto que ejecutan las provincias de nuestro país  y la Ciudad de Buenos Aires se destina a salarios.

Sabemos que los salarios docentes históricamente no han sido los mejores, por lo tanto acordaremos que con ese porcentaje invertido en salarios, o bien aumentamos presupuestos o es imposible avanzar. Solamente hay que pensar por un instante en el escaso porcentaje que queda para destinar a infraestructura, a becas o a equipamientos.

Son las provincias y la Ciudad de Buenos Aires quienes sostienen los distintos niveles educativos desde el inicial hasta el terciario, en tanto el estado nacional está a cargo de las universidades y aporta para la educación de las provincias el Fondo Nacional de Incentivo Docente como también varios programas de infraestructura, algunos programas de becas, algo de capacitación docente y equipamiento.

Una de las cuestiones a plantear y que son básicas, por lo tanto no puedo soslayar, es la cuestión de las subvenciones. Las subvenciones son los aportes que los estados provinciales hacen a las escuelas privadas para pagar los sueldos docentes.

Y esto tiene más de una lectura: la de aquellos que defienden la subvención en escuelas privadas a toda costa y sostienen que el esfuerzo que hacen las instituciones privadas es la que permite complementar la oferta estatal, ya que da a las familias opciones para poder elegir libremente la escuela donde quieren que su hijo estudie. Y por otro lado y desde una mirada crítica, la de quienes plantean que estos recursos van casi en su totalidad a los sectores medios y medios altos que mandan a sus chicos a escuelas de gestión privada.

Por supuesto que hay casos en los que amerita la subvención del 100%, pero también hay de los otros. Sabemos que muchas escuelas, aún en nuestra ciudad, comenzaron prestando servicios, al momento de su creación, en sectores que estaban alejados del casco urbano, cumpliendo un servicio que el estado no brindaba y comenzaron siendo subvencionadas. Hoy, años después, esas zonas otrora inhóspitas, se convirtieron en zonas urbanas que no ameritan una subvención estatal del 100% y que asimismo tienen escuelas públicas a escasos metros con pocos recursos.

La inversión en educación aumentó considerablemente desde el año 2004, cuando se invertía el 3,2% del PIB  hasta un 5,5% en el año 2012. Algunos sectores hablan del 6% en los últimos años del gobierno que terminó en diciembre de 2015, aunque otros sostienen que se tomó mal la escala de medición y entonces nunca superamos el 5, 5%. Lo que sí es cierto es que el aumento considerable del presupuesto permitió reparar el salario docente desde los niveles muy bajos en que se encontraba desde la crisis del año 2001, y entre otras cosas sostener muchos y variados programas de equipamiento, sobre todo en escuelas técnicas.

Todo esto es cierto.

AHORA bien, debemos decir que no se resolvieron los problemas históricos y siguen existiendo serios inconvenientes en la cobertura de la educación obligatoria, especialmente en el nivel medio donde la mitad de los chicos que la empiezan no la terminan.

Por lo tanto y ante problemas sostenidos, debemos plantear desafíos futuros.

  • Los gremios docentes están pidiendo desde hace algunos años que se invierta el 10% del PBI en educación. Evidentemente el 6% no alcanza. Ese sería un primer desafío
  • Otro desafío debe ser poder tener para todos nuestros chicos y chicas de tres años una sala de jardín de infantes a disposición. La última modificación realizada a la ley de educación nacional así lo establece.
  • Un tercer desafío sería que todos puedan terminar el secundario obligatorio para no caer en contradicción, ya que la ley establece que el secundario es obligatorio pero la mitad de los que lo inician, no lo termina.
  • Un cuarto desafío importante, aunque no acompañado por los gremios del sector, es el de dignificar la profesión desde el El salario docente debería incorporar un ítem que estimule la formación y motive las mejores conductas docentes. Cuando se plantea esta posibilidad aparece quien cree que esto significa que cualquier tipo de ausentismo, aún el provocado por alguna enfermedad va a generar baja del salario. Y no es esto lo que propongo. NO, rotundo. Lo que se propone es que los buenos maestros sean premiados para que se queden en el aula, justamente porque son buenos maestros. En muchas oportunidades algunos colegas para mejorar su salario, salen del aula y ocupan un cargo directivo sin vocación, pero a efectos de tener un salario que le asegure un mejor haber jubilatorio a la hora del retiro.
  • Y uno más, habrá en algún momento, que reasignar subsidios a la educación privada. NO a todas, no a las que desarrollan una tarea social comprometida, pero hay que sentarse a discutirlo. No podemos seguir sosteniendo escuelas privadas con el 100 por ciento de subvención y a escasos metros tener una escuela pública sin recursos. Algo no está bien.

Somos conscientes quienes trabajamos en el sistema educativo que no alcana solo con aumentar presupuestos, pero sin recursos es imposible mejorar.

 

Sebastian Puglisi

Prof y Licenciado en Cs de la Educación. Especialista en Gestión Educativa


Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.


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