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El mensaje ético del filósofo Francois Vallaeys

Por Ester Llinas

Por LP

miércoles 23 de noviembre, 2016

El prof. Francois Vallaeys, doctor en Filosofía y especialista en Ética Aplicada, presidió un encuentro de capacitación el 19 de noviembre realizado con los docentes de todos los niveles del Instituto Albert Einstein. Una mañana plena, de intercambio fructífero de ideas entre personas con diferentes formaciones que se animaron a reflexionar acerca de los fundamentos éticos de la responsabilidad social en la formación del ciudadano del siglo XXI.

En su propuesta filosófica, el pensador francés ha subrayado particularmente la importancia de la reflexión ética en el marco de la formación y de las funciones que individuos y organizaciones cumplen en nuestra sociedad.

La RS tal como Vallaeys la propone, supera la noción de responsabilidad como generalmente se la entiende: una cadena de relaciones simples, lineales e independientes: poder-intención-acción-consecuencia (análisis retrospectivo).En este contexto es fácil identificar el sujeto de la acción. Sin embargo, en los contextos globalizados actuales, no es posible aplicar las cadenas lineales

¿Quién se responsabiliza del cambio climático, de la desaparición de la biodiversidad,de las migraciones clandestinas, de la injusticia social imperante, etc.?

Es urgente comprender que los efectos de la acción no sólo dependen de las intenciones del autor sino de las condiciones propias del medio en el que se desarrollan. Además, mientras los efectos a corto plazo pueden ser considerados y tenidos en cuenta, a largo plazo son impredecibles. Superan el paradigma de la voluntad personal y de las buenas intenciones.

De ahí, la propuesta de Vallaeys de la Ética de tres dimensiones que solidariza tres aspectos a la vez:

–el cultivo de la virtud que se relaciona con la adquisición de los deberes personales y la formación en la reponsabilidad moral individual

–el ejercicio de la justicia que se basa en los derechos y obligaciones de las personas que forman una sociedad, quienes aceptan un pacto de ética pública orientadas al logro del bien común.

la práctica de la sostenibilidad como deber de todo ciudadano del mundo en tanto representante de la humanidad y responsable de deberes transgeneracionales.

Para comprender el alcance de la sostenibilidad es preciso entender la diferencia sustancial entre actos e impactos.Los primeros tienen autor. Son conductas de las personas que son visibles y sus consecuencias imputables a sus autores. La moral y la ley responsabilizan a las personas por sus actos. Y cada uno puede hacerse cargo por sí solo de ellos. En cambio, los impactos no tienen autor, son productos sociales sistémicos. Ligan a sus interactores en forma generalmente invisible e involuntaria. Por ello no son directamente imputables a las personas, sino al conjunto social.

En este punto radica la originalidad de la ética de las 3D propuesta por Vallaeys. Y en este funadamento descansa su apelación a innovaciones étIcas y políticas para responsabilizar a la sociedad por sus impactos. Nadie puede controlar sus impactos a solas. Es necesario aunar los esfuerzos para regularlos. No basta con el análisis retrospectivo; es necesario añadir el análisis prospetivo de nuestras decisiones .

En consecuencia,la RS es la encargada del cuidado de los efectos sistémicos de las acciones humanas.Y cobra sentido al ocuparse del efecto colateral sistémico de lo que hacemos todos: incremento de la desigualdad, de la pobreza de los problemas sociales y deterioro del medio ambiente.

Encargarse en una sociedad supone orientar el deber a un “otro” distinto de ella misma: ese otro son las necesidades presentes en la sociedad hoy.Son las preguntas que la sociedad hace a personas e instituciones por los efectos futuros de sus actos y las consecuencias de sus decisiones en la gestión de una sociedad justa.

Proponer acciones comunes entre actores significativos de la sociedad es la misión de las organizaciones, entre ellas la escuela. Por ello, la RS necesita ser resituada en el marco de la democracia participativa centrando la mirada en la ciudadanía, es decir, en rescatar el protagonismo ciudadano en la esfera pública. No es la responsabilidad de un determinado tipo de organizaciones, sino de todos los actores presentes en un mismo territorio ( desde lo local hasta lo global), actores públicos y privados, con o sin fines de lucro, académicos y no académicos. Su desafío es la unión y el consenso social, y en materia educativa la alfebetización en la preocupación ética por lo lejano.

Gracias al filósofo F. Vallaeys por su mensaje motivador. Representa un desafío a nuestras conciencias pues instala la necesidad de pensar en las posibilidades que los seres humanos tenemos de crear nuevas formas de construir un nosotros no excluyente que contribuya al sostenimiento del hombre en su casa común: el planeta Tierra.

Gracias por recordarnos que es un buen momento para pasar de la cultura del poder-sobre a la cultura del poder-con para experimentar la red de la vida y conseguir así la sobriedad de la felicidad.

 

Mg. Ester Llinas

 


Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.


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