Rindieron homenaje al músico Alejandro Brown

La Banda y la Orquesta Sinfónica Municipal se unieron en el Teatro Colón para recordar al recientemente fallecido instrumentista.

Por Redacción

martes 6 de diciembre, 2016

La Banda Sinfónica Municipal, bajo la dirección del Maestro José María Ulla realizó un concierto en homenaje al recientemente fallecido músico de esta formación, Alejandro Brown.
En esta presentación también participó la Orquesta Sinfónica Municipal y tras las palabras de su director el Maestro Diego Lurbe, comenzó a la presentación en memoria de Alejandro con la interpretación de diferentes fragmentos de la ópera "La Arlesiana" de Georges Bizet.
Minutos más tarde, la Banda Sinfónica Municipal se acomodó en el escenario y el clarinetista Marcelo Calvi, realizó un conmovedor descargo recordando con una afectuosa carta los pasos del desaparecido músico. Este discurso elaborado por todos los miembros de la Banda Sinfónica provocó un sonoro y emocionante aplauso del público, entre los que se encontraba la familia de Alejandro.
alejandro-brown“Alejandro era una persona indispensable” expresó el director del organismo musical más antiguo de nuestra ciudad. Luego de su discurso, el Maestro Ulla alzó su batuta y dio inicio a la segunda parte de un acto lleno de sentimiento.
Esta formación ejecutó en primer lugar "Fanfarria y Preludio" sobre la Oda de la Alegría de Ludwing van Beethoven, con arreglo de Jim Curnow, luego tuvo lugar la música de "Gladiador" de Hanz Zimmer.
Previamente a la interpretación de "Juana Azurduy" de Ariel Ramírez, el Maestro Ulla hizo mención a una divertida charla musical que tuvo con Alejandro la cual describía su personalidad y gusto musical por las obras de nuestro país.
Para finalizar, el organismo tocó "El camino real" de Alfred Reed y nuevamente el público despidió a la formación con un aplauso cargado de emoción y tristeza.
Estuvieron acompañando esta función especial la Secretaria de Cultura Silvana Rojas, el Director del Teatro Colón de Mar del Plata, Marcelo Gobello, autoridades y personal de la mencionada cartera.

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La carta escrita por los integrantes de la Banda Sinfónica Municipal, expresada con sus palabras por Marcelo Calvi, decía lo siguiente:

“Nada de lo que podamos decir refleja lo que Alejandro fue para cada uno de nosotros. En lo profesional, fue un maravilloso músico marplatense que comenzó tocando el Fliscorno Barítono o bombardino en los exploradores de Don Bosco. Más tarde, hizo su paso por la Guardia del Mar, hasta que se presentó a concurso y entro en la Banda Sinfónica Municipal.
Luego continúo su carrera en la Orquesta Sinfónica de nuestra ciudad como Trombón Bajo, hasta que concursó y se fue a la Orquesta Sinfónica de Salta por un tiempo, para luego regresar a la Orquesta Sinfónica de Mar del Plata. Desde hacía ya 10 años ocupaba el cargo de solista de eufonio en nuestra Banda Sinfónica, que fue su primer gran amor.
Pero nosotros queremos contarles y referirnos a Alejandro de otra manera, queremos hablarles del compañero, del amigo incondicional, ese al que se recurría para salir de alguna situación comprometida en lo personal o institucional. Al que siempre buscábamos porque sabíamos que incondicionalmente estaba dispuesto a escuchar y ayudar. Su generosidad e inmenso corazón estaban siempre listos para ayudar al prójimo.
Despojado totalmente de los bienes materiales vivió con mucha riqueza… claro, su corazón era de oro, el valor de la palabra… de su palabra fue una firma registrada.
Tenía un humor inconfundible, que al recordarlo ahora hace que todos aquellos que compartimos nuestras vidas con él, esbocemos una sonrisa recordando algunas de sus bromas o chistes.
Pero además era un gran conciliador de partes y anfitrión de acontecimientos sociales: era el gran asador del grupo.
Para algunos fue casi un padre, sobre todos para los jóvenes de otras provincias que concursaron en nuestro organismo, o los cordobesitos, como él los llamaba. Fue consejero de muchos y actuó como mecenas de otros.
No era tibio, era un gran defensor de sus ideales como pocos, era un luchador, perseverante en pos de sus metas, las cuales generalmente eran para beneficio de otros. Su responsabilidad en las gestiones llegaba al fondo, “al hueso” como decíamos nosotros. Como representante y delegado de nuestro organismo, obtuvo logros importantísimos, a los que nosotros y las generaciones venideras de la Banda Sinfónica estaremos por siempre agradecidos. Estos logros estaban fundados por el respeto y la confianza que inspiraba de las autoridades hacia él y viceversa. Podemos hablar horas de Alejandro nuestro amigo, compañero, hermano, y seguramente seguiremos en muchas reuniones de amigos haciéndolo, pero hoy lo quisiéramos despedir con lo que más amaba hacer… música, para homenajear sus acciones que no pasaron desapercibidas en nuestras vidas”.

 


 

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