“Flora” pierde gran parte de identidad humorística

La historia del clásico personaje creado por el cómico argentino Antonio Gasalla analizada por Héctor Peirou.

Por Redacción

sábado 10 de diciembre, 2016

Por Héctor Peirou

Todo comenzó en un añoso conventillo de San Telmo con “Help Valentino” –1966– , y de esto ya han pasado varias décadas. Dos jóvenes recién egresados de la Escuela de Arte Dramático se juntaron para crear, y sin saberlo, el “Café Concert”. La dupla conformada por Antonio Gasalla y Carlos Perciavalle generaron un auténtico suceso. El público se sentaba sobre almohadones y donde encontraran un lugarcito, el espacio siempre “explotaba” de gente, mucho más de lo que podía contener el reducido espacio. Este es el génesis donde todo se inició. Con estos dos “ases” de vanguardia , el humor en la Argentina comenzó a renovarse para bien.

*–El preámbulo de esta nota es simplemente para recordar un poco la historia artística de Antonio Gasalla, entonces hay que ser preciso, por ende aquel maravilloso y divertido “Help Valentino” contó además con el talento de Edda Díaz y Nora Blay y obviamente el mencionado Perciavalle. Ha pasado medio siglo de aquel entonces, y el transcurrir del tiempo no atentó con el virtuosísimo creativo, puntilloso y preciosista de Gasalla. El muy bien llamado “Rey de la Calla Corrientes” sigue siendo primera figura y vigente, desde varias facetas: como autor, director, actor y gran observador de la vida.
*–En estos momentos está con Susana Giménez en Telefé haciendo un solo personaje: “Flora, la empleada pública”. Pero no es lo mismo cuando a la “González” la personificaba una grande de verdad: Norma Pons. Claro que toda comparación es siempre antipática, pero no se puede evitar porque es imposible no hacerlo. “Su” no le suma, todo lo contrario, el resta y mucho. Porque grita demasiado, pero lo peor es que no para de hablar y se encima sobre la voz de “Flora”. Esto hace que por respeto a la dueña de casa él se calla y el segmento decae mucho. Hay que observar con “ojo de lince”, verán entonces que es válida esta expresión.
*–Hay que tener mucha espalda y gran cintura, además oficio para manejar la improvisación y el repentismo. Es un arte sin lugar a dudas, y nada fácil. No todos los actores o actrices lo pueden hacer con dignidad, y la Giménez es una de ellas. No le alcanza la simpatía y su desbordada verborragia. No tiene ni matices ni transiciones, además siempre arriba y al monopolizar la palabra le quita identidad a “Flora”. Aquella que tanto nos hizo reír en otros tiempos como protagonista, hoy en segundo plano para no opacar a la diva moviliza a extrañar a Norma Pons que desde un segundo lugar, igualmente jugaba en primera porque su talento se lo permitía y Antonio Gasalla escribía para ambos y no para él sólo.
*–De todas maneras es más que válido ver siempre a “Flora, la empleada pública”, porque Gasalla refleja con exactitud y maestría esta posible y creíble caricatura, porque alguna vez la encontramos cuando hicimos algún trámite en cualquier repartición pública o privada. ¿O no? Por ende aquí reside el éxito y vigencia de este personaje que desde el humor reflexiona con sagacidad y mucha inteligencia. La Giménez no le de el tiempo necesario ni tampoco el espacio para que se luzca. Además la “González” le queda grande. “A quien le quepa el sayo que se lo ponga”.

DESDE “MAMA CORA” A “LA AZAFATA”

*–Variada y maravillosa es la galería de personajes que han nacido de la observación y talento de Antonio Gasalla. Jamás se ha plagiado asimismo. Todas esas criaturas son totalmente diferentes que transitan por andariveles muy distintos. Por ejemplo, “La traductora” de lenguaje para sordomudos que maneja de manera irreverente entre seña y seña gestos muy obscenos y atrevidos.
Vaya uno a saber porque razones. “Edith” tuvo una fugaz paso por la “vida”, sin embargo fue muy divertida esta “periodista” que odiaba y lo manifestaba abiertamente a Fanny Mandelbaum, nada menos.
*–Todos tienen que tener en cuenta que “Mamá Cora” no es lo mismo que “La abuela”, muy lejos de serlo. Totalmente opuestas y van por la vida en diferentes sintonías. La primera pertenece al filme “Esperando la carroza” de 1985 donde esta pobre vieja senil que entiende todo al revés es brutalmente relegada por dos de sus hijos, aunque cuando creen que está muerta la lloren. En tanto que la segunda es una anciana muy informada y “aggiornada”, bastante atrevida e insólita para una mujer de sus edad. Ambos personajes han hecho historia en el humor en la Argentina y vigentes hoy como ayer.
*–Toda la frivolidad y liviandad de una mujer adinerada que “vive” ausente de la realidad colectiva se puede encontrar en “Inesita”. A ella solo lo interesa detener el tiempo por medio de las cirugías plásticas. Y por esta “adicción” le “brotaban” hasta flores en el rostro. ¿Cómo no recordar a esa perversa y destructiva “Yolanda” en sillas de ruedas , que no la necesitaba. Muy mala madre que le hacia la vida imposible a su hija “Marta”, maravillosamente interpretada por Norma Pons. La “paralítica” cuando se refería a su hija le decía: “No seas yegua, Marta”.
*–Otras de sus geniales caricaturas es “Bárbara”, aquella ridícula mujer que conducía el programa de televisión “Bárbara don´t worry”. Los reportajes que realizaba esta inventada periodista eran delirantes, insólitos e inesperados, donde lo improbable se hacía realidad. Ella tenía solo talento para las preguntas estúpidas. El dardo de este personaje estaba dirigido hacia algunos programas conducidos por determinadas mujeres.

“EN ESTE PAIS NO HAY SEGURIDAD”

*–La frase del subtítulo pertenecen al personaje de “Soledad Dolores Solari”, con este nombre nada bueno se puede esperar de una solterona que todo le genera miedo y mucha inquietud. El latiguillo siempre era idéntico: “en este país no hay seguridad. En esa lista de mujeres prototipos no se puede dejar fuera a “Noelia” que ridículamente vestida y tan estrafalaria, Gasalla hizo una dura crítica no solo a la educación argentina sino también a algunas docentes que no cumplen con los objetivos que conlleva ser maestra. Otro indiscutido acierto fue “La licenciada Gutman”: una singular psiquiatra muy “descolgada” de sus pacientes que solía mezclar todo lo que le contaban a la vez que charlaba son sus amigas por teléfono.
*–Y entre muchos otros los lectores podrán recordar a “La gorda” que reporteaba a los famosos. O “Matilde” que vivía sumida en las peores de las pobrezas. Cualquier semejanza con la realidad es pura ficción. Otros de las criaturas memorables fue “Kika” esa pobre mujer tan inmerecidamente humillada por su patrona. Queda muchas otras por mencionar pero por último traigo a “La azafata” quien por todos los medios trata de hacer sentir cómodos y confortables a los pasajeros del avión en el cual trabaja.

 


 

Comentarios