Grandes actrices trágicas argentinas

Figuras nacionales que se destacaron en esta especialidad, como Elsa O´Connor, Myriam de Urquijo, Tita Merello, Luis Vehil y Mecha Ortíz. Por Héctor Peirou

Por Redacción

lunes 19 de diciembre, 2016

-La tragedia en definitiva es un gran drama, quizás exacerbado y que va más allá de los límites convencionales. En éste género predominan las desgracias de uno o de varios personajes que se generan por distintos matices de personalidad de estas criaturas de ficción. Los ingredientes conllevan injusticias, absurdos y con frecuencia fracasos en el amor y la muerte. En esta nota se citan a las figuras nacionales que se destacaron en esta especialidad, como Elsa O´Connor, Myriam de Urquijo, Tita Merello, Luis Vehil y Mecha Ortíz. Las cinco fueron fieles exponentes y sobresalieron por talento, vocación y oficio.

Por Héctor Peirou

*–Elsa O´Connor fue una actriz argentina por adopción que se destacó en cine y teatro interpretando siempre personajes con profundo contenido dramático hasta llegar a la tragedia. Fue considera como maestra de actores y estando sobre el escenario, la crítica de aquel entonces la señalaba de la siguiente manera: “Solo con su presencia, impacta, conmueve y llega directo al corazón. Tiene un don divino de alejarse de si misma para ser aquella mujer el autor escribió. Es única e irrepetible”. Su gran éxito teatral fue “Luz de gas” dirigida por Narciso Ibáñez Menta. En tanto que el cine la contó en títulos como “Celos”, “La casa de los cuervos”, “Rosa de América y sus dos últimos trabajos para la pantalla grande fueron “El misterioso tío Silas” y “La senda oscura”, ambas de 1947 que se estrenaron a un mes de su trágica desaparición. Esta dama del teatro nacional tuvo un final como las mujeres que personificó: trágicas. Estando en Montevideo haciendo la obra “La gata” se le ocurrió incorporar un realismo desbordado a la escena final de la obra: rodar por unas escaleras y terminar en el escenario. A las pocas funciones sufrió un accidente insólito pero fatal, se resbaló en medio de una escena y su cabeza golpeó contra el piano de cola dejándola inconsciente. Cuando se decidió por consultar con un médico las radiografías realizadas revelaron que padecía una conmoción cerebral irreversible.

*–Temperamental como pocas. Su capacidad actoral le permitía hacer de buena o villana, perversa o amorosa, ingenua o maléfica: Myriam de Urquijo quien también fue en vida una de las más grandes trágicas del espectáculo nacional. Hizo radio, teatro, cine y televisión y siempre fiel a su estilo: impactando al público con su entrega total y absoluta. Los memoriosos recordaran seguramente trabajos como “El calendario que perdió siete días”. Su primer gran éxito lo alcanza en 1952 con “El precio” de Arthur Miller. Luego obtiene un papel justo para su temperamento: “¿Quién le teme a Virginia Woolf?”, obra que trajo a Mar del Plata, más precisamente el Teatro Neptuno junto a Marilina Ros y Emilio Alfaro. Por ese tiempo también, o antes o después protagoniza de manera relevante a esa desgraciada esposa engañada de “Luz de gas” junto a Duilio Marzio que fue otros de sus grandes sucesos, no solo de crítica sino también de público. No se puede dejar de mencionar su ciclo televisivos como “Mujeres inolvidables” o “El teatro de Myriam de Urquijo” por el entonces Teleonce y en Canal 9 y demostró quien era como actriz en “Alta comedia”.

*–“El alma de la Calle Corrientes” o como la describe el tema que le dedicara Cacho Castaña “Cejas de alquitrán”. Solo su nombre es un capítulo aparte en la historia del espectáculo nacional: Tita Merello. ¿Cómo no recordarla? Ella siempre solía decir: “Aunque muera hoy o mañana, siempre estaré con el público. Alguien pasará películas como “Guacho”, “Los isleros” o tantos otras, el cine inmortaliza a los actores. A mí me gustaría que me recuerden con cariño, como una mujer sufrida que fui. Comencé a trabajar por hambre. Aprendí a leer ya de grande, nadie me enseño el oficio de actuar, nací intuitiva y es un don que me llegó del Cielo. En esto, el “Tata” Dios fue generoso conmigo. A mí me gusta mucho más hacer dramas o tragedias, aunque en la comedia no ha ido mal. Si bien fui un ser humano que no tuvo niñez ni infancia porque tuvo que salir a trabajar sin tener cumplidos los diez años, ahora con casi ´80 años, analizo el ayer y nada fue accidental, fue mi destino. Y estoy agradecida”. Por los inicios de los años ´80 hizo un ciclo en el teatro Carreras todos los lunes, cuando subió al escenario por última vez y ante la ovación del público, ella se paró al borde del escenario y dijo: “Ustedes aplauden lo que fui, no lo que soy. Igualmente los quiero, lo que ven es obra de ustedes”.

*–“La gran dama del teatro”, así la llamaban a Luisa Vehil, uruguaya de nacimiento pero de gran carrera en nuestro país como actriz de teatro, cine y televisión. En su dilatada trayectoria –trabajó hasta el final y en silla de ruedas– fue condecorada con todos los honores, premios y distinciones, no solo en nuestro país sino también en el exterior. Hija y nieta actores catalanes, fue tía de Miguel Angel Solá y Mónica Vehil. Ella fue parte del elenco de una de las mejores películas argentinas de todos los tiempos: “Pampa Bárbara” de 1945 con dirección de Lucas Demare. Otro rol preponderante de esta eximia actriz fue “En la ardiente oscuridad” dirigida por Daniel Tinayre en 1950. No obstante, la mayor actividad de Luisa Vehil fue en el teatro, del que era considerada una “Grande Dame” de la escena, una personalidad reverenciada como ícono. Ella interpretó obras roles como “María Estuardo”, “Juana la loca”, “Los días felices” de Samuel Beckett” y entre decenas y decenas de títulos interpretó un gran clásico del teatro de habla hispana: “Los árboles mueren de pié” de
Alejandro Casona. Siendo comunista, en 1946 integra la lista de la Agrupación de Actores Democráticos, que apoyó a la coalición electoral denominada “Unión Democrática” frente a la fórmula que llevaría al gobierno peronista, y cuya junta directiva estaba integrada por Pablo Racciopi y Lydia Lamaison entre otros. En 1946 estando trabajando en el Teatro Smart sufrió un atentado mientras Vehil interpretaba una de sus heroínas de ficción y como ellas siguió siempre adelante.

*–La consagración definitiva le llegó en las décadas de 1940-1950. Era considerada “La Greta Garbo” argentina. Encarnó todo tipo de heroínas, ya que su enorme talento se lo permitió. Dotada con voz singular y aterciopelada, gran belleza enigmática y además y como si fuese poco, aún sin hablar, impactaba, detenía los latidos. Se trata de Mecha Ortíz quien por los años ´60 hizo “Medea” en el Teatro Auditórium con dirección de Cecilio Madanes. Más tarde siendo parte del elenco que acompañó a Mirtha Legrand en el Complejo Neptuno en “El proceso de Mary Duggan” y su última presencia en Mar del Plata en el mismo lugar cuando nuestra ciudad cumplió un siglo de su fundación. La obra fue “Los cien rejóvenes años” junto a Eduardo Bergara Leumann. El filme que coronó tan brillante trayectoria fue “Los muchachos de antes no usaban arsénico” de José Martínez Suárez. Pero también son memorables trabajos como “El canto del cisne”, “El mal amor”, “Deshonra”, “Margarita, Armando y su padre”, “Safo, historia de una pasión” y dentro de las casi cuarenta películas que rodó figura “El precio de una vida” en versión libre de “Fedora”. Estuvo casada con Julián Ortiz, un productor agropecuario argentino con quien tuvo un hijo, Julián que fue traductor y guionista. Su hermano José fue director de teatro y su hermana, Amanda Varela, también actriz. Fue pariente del presidente argentino Roberto Ortiz.

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