Economía: del kirchnerismo con buenos modales, al macrismo más puro

Por Lic. Roberto Manuel Ortea

Por Redacción

martes 27 de diciembre, 2016

En diciembre de 2015, y a la luz de los inmensos desequilibrios financieros, fiscales y económicos que arrastraba el País, se podía imaginar un 2016 como un año de transición económica, en donde los objetivos de política económica debían apuntar a tres cuestiones centrales, desactivar una aceleración de la inflación que podía degenerar en un hiper, y que el frente fiscal sea consecuente con metas razonables para el mediano plazo, todo ello, debiendo buscar un impacto moderado en el nivel de actividad.

Para que ello ocurra era primordial que tanto la política fiscal, monetaria y cambiaria estén coordinadas en sus rasgos esenciales so pena que se anulen mutuamente si ambas tienen sentido contrario, en ese sentido es necesario observar la salida del ex ministro Alfonso Prat Gay del Gobierno de Cambiemos.

Después de un comienzo auspicioso en términos de problemas resueltos con mediano éxito (liberación del cepo, arreglo con los holdouts, vuelta al mercado de créditos internacionales), el primer fuerte traspié en torno a la adecuación tarifaría en materia de energía -mas por impericia que por razones objetivas-  derivo en una larga transición que tuvo que zanjar la Corte Suprema, y que trastoco las expectativas, tanto empresariales y sociales del devenir de la economía doméstica.

En particular, el retraso y grado de aumento de las tarifas generó en una fuerte complicación fiscal, y las medidas adoptadas entre el Banco Central y el Ministerio de Economía empezaron a divergir, en concreto las altas tasas de interés en líneas con mantener un pronóstico de inflación descendente, era contrastante con un déficit fiscal creciente que llevo al mismo a un nivel superior al 6% PBI durante 2016.

La entrada en Dujovne y Caputo apunta a intentar encaminar la política fiscal más coordinadamente con la monetaria y cambiaria dirigida por Sturzzeneger, hecho de dudoso éxito durante un año electoral donde el gasto público no podrá bajar en términos reales (un ejemplo de ello son es la Ley de Emergencia Social y la nueva Ley de Ganancias), en un contexto donde el Banco Central mantendrá una política de tasas de interés reales positivas para anclar el dólar y permitir elevar los salarios reales.

La salida de Prat Gay indica un reacomodamiento interno del gobierno hace pensar que habrá un giro del gradualismo al shock fiscal, de un kirchnerismo con buenos modales a un macrismo más puro, en donde se redoblarán esfuerzos en estimular la economía desde el lado de la oferta, y a su vez, implica un fuerte riesgo para el Presidente Macri quien queda en la primera línea de la conducción económica en tanto el desguace de antiguo Ministerio de Economía es ahora total.

A pesar de ello, la jugada política en la conducción económica es practicable en tanto la economía empieza a mostrar signos de recuperación, y durante 2017 la economía crecerá moderadamente en un contexto de inflación en descenso.

 

Lic. Roberto Manuel Ortea / @rortea

Licenciado en economía


Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.


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