Reducir el déficit fiscal es una idea progresista

Por Roberto Manuel Ortea

Por Redacción

viernes 28 de abril, 2017

Hace aproximadamente dos siglos y medio se producían dos revoluciones políticas producto de los cambios en los modos de producción en los países centrales, si bien tuvieron orígenes políticos diferentes, la base conceptual de las mismas fueron la autodeterminación del hombre, su libertad y el establecimiento de los derechos individuales.

Estas revoluciones, la estadounidense entre 1770-1783 y la francesa entre 1789-1799, fueron considerados en su época como movimientos progresistas que dieron un salto cualitativo en las condiciones políticas, dando las bases de lo que hoy llamamos la democracia occidental con pensadores como Voltiere, Rossueau, Diderot, Montesquieu, Jefferson, Adams, entre los más importantes, quienes planteaban la supresión de un estado autoritario y autocrático como la monarquía, que había provocaba fuertes desigualdades políticas y sociales entre los actores sociales de la época.

El punto central, en definitiva, era que ser progresista y revolucionario en el comienzo de la edad contemporánea era discernir entre aquellas dificultades políticas y económicas que impedían el progreso de su sociedad, y a partir de allí generar las acciones necesarias para revertir situaciones injustas desde lo político, e inequitativas desde lo social económico.

La Argentina vive un proceso económico que reiteradamente terminan en crisis, ya sean por problemas en las balanzas de pagos, ya sean por fuertes procesos inflacionarios, o por situaciones fuertemente recesivas, pero la realidad central es que en forma cíclica hay procesos que golpean los sectores económicos más vulnerables, y que impiden que haya bases sólidas para un proceso sostenido de desarrollo económico en el País, por ejemplo, el Rodrigazo 1975; crisis de la deuda de 1982; la hiperinflación de 1988-89 o la fuerte recesión de 2001-2002 y el estancamiento que vivimos desde el 2011.

Si tratamos de buscar un hilo conductor de estas crisis en los últimos 50 años podemos encontrar al déficit fiscal como el eje central del proceso, no importa si el gobierno es de derecha o izquierda; liberal o nacional y popular; militar o democrático; radical o peronista, el déficit fiscal surge como una anomalía constante y perseverante. Este desbalanceo entre ingresos y egresos fiscales nos lleva a una problemática que los argentinos no hemos sabido afrontar, para solo exponer un dato, solo el período 2003-2007 podemos encontrar superávit en el sector público en la Argentina durante esos últimos 50 años.

La primera consecuencia de este recurrente problema es como financiamos el déficit. Básicamente hay dos formas, o bien por vía de emisión monetaria, que en el mediano plazo nos lleva a fuertes aumentos en la inflación; o por vía del endeudamiento externo, que nos lleva a mediano plazo a una crisis de deuda o default.

La segunda consecuencia, en ambos casos pero por cadenas de transmisión diferente, es que generan un ciclo económico promisorio en su comienzo, una apreciación real del tipo de cambio en su etapa media, y un franco descalabro de precios relativos y otras variables macroeconómicas sobre el final, con fuertes transferencias de los sectores de ingresos fijos a los sectores concentrados de la economía, lo que ha provocado por ejemplo que el salario real actual de la Argentina es la mitad del que existía en los 70, y se haya por lo menos duplicado los argentinos que ha caído en la pobreza en el mismo período.

Queda claro que el desmanejo fiscal sistemático es la causa primigenia de las recurrentes crisis que afronta la Argentina, y que sus consecuencias inmediatas son un fuerte deterioro en las condiciones sociales de amplios sectores en el País, por lo cual un cambio a la prudencia fiscal sería una condición necesaria para encauzar la economía argentina en un sendero de crecimiento más estable y sostenido.

Mirando el problema desde esa óptica, es claro que la discusión de cómo hacer una transición de los fuertes déficit fiscales actuales a una situación de equilibrio fiscal a largo plazo es en la Argentina de hoy una idea progresista.

 

Lic. Roberto Manuel Ortea


Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.


 

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