Nuevo jefe de la Policía Bonaerense: "Lo que hace falta es mano justa"

Fabián Perroni, el comisario elegido para reemplazar a Pablo Bressi, habló sobre la realidad que atraviesa a la fuerza y la situación del delito en la Provincia. "El delito que más me duele es el homicidio en ocasión de robo", reconoció.

Por Redacción

sábado 13 de mayo, 2017

Tras el alejamiento de Pablo Bressi de la Policía Bonaerense, el comisario Fabián Perroni que se hará cargo de la fuerza brindó su mirada sobre el presente de los efectivos provinciales y la situación delictual que hoy atraviesa a la Provincia de Buenos Aires.

Perroni, quien supo estar al frente en 2012 de la Jefatura Departamental de Mar del Plata, fue designado como subjefe de la Bonaerense en diciembre de 2015, tras la asunción de la gobernadora María Eugenia Vidal. Con el alejamiento de Bressi, quedó a cargo de manera interina pero en los próximos días será confirmado como jefe de la Fuerza.

El comisario sabe que debe conducir una Policía atravesada por los escándalos. Uno de los más importantes se destapó pocos meses atrás, en abril del año pasado, cuando se hallaron sobres con más de 150 mil pesos en la Departamental de La Plata.

-Hay una sensación de que hay sistemas de recaudación ilegal institucionales en la Policía

-Es así. Y tengo otra sensación: antes no pasaba nada. Había complicidad. Vos hacías una denuncia, a veces anónima, porque firmarla te traía una consecuencia laboral, y la tiraban en un tacho de basura. Hoy no pasa más. El efectivo bueno se está animando a denunciar. Algunos, con nombre y apellido. Esa confianza hace que se combata más la corrupción institucional. Digo institucional no porque haya una estructura corrupta. Son casos aislados que antes no se investigaban.

-Habló de los “efectivos buenos”, ¿Cómo se hace para que no los absorban las estructuras corruptas?

-Dignificando a la Institución. Dándole al policía un crédito para que compre una casa, un chaleco para que se sienta seguro y no piense que es lo mismo si le pegan un tiro o no. A ese buen policía le voy a hablar. A ese tenemos que cuidar y defender. Hay otros que tienen más miedo de ser pobres que de terminar presos.

-¿Cuántos son los malos?

-Son una minoría. En una policía de 90 mil efectivos, si vos hablás de porcentaje, el 10% son pocos. Pero en número son 9 mil, que es un montón. Creo que cada vez los policías corruptos van a ser menos. Cuando vos metés preso a un chorro vestido de Policía, sus compañeros se sienten tranquilos. Si hay algo más complicado que un chorro, es un policía chorro.

-Los vecinos sienten que la Policía libera zonas y es cómplice del delito, ¿Qué les dice?

-Les digo que todavía estamos pagando las consecuencias de la conducción de Hugo Matzkin (jefe de la Bonaerense entre 2011 y 2015), que vació las comisarías. Si venden droga en el barrio, el vecino no va a la delegación de Drogas, va a la comisaría. Pero si va y hay 20 presos, un oficial administrativo en la guardia y otro oficial de servicio sin móviles, es nefasto. Ahora, ¿lo hacés por incapaz o con otro objetivo? Esa es la pregunta.

-¿Y cuál es la respuesta?

-Yo no la tengo. Sí sé que usaron a la Policía y a la seguridad para sumar votos. Hay efectivos que egresaron sin tirar un tiro. Lo estamos corrigiendo, pero no es fácil. Preparar o recapacitar a un hombre lleva un año, o más. ¿Cómo lo resolvés? Tenemos que estar más cerca del vecino, en la calle. La primera vez que fui comisario estuve en Lomas de Zamora. Salía a caminar. Esa situación te genera un vínculo y una responsabilidad. Si vos no le resolvés los problemas, la gente te dice: '¿Para qué salís a caminar?' Hay que volver a ese contacto.

-¿Cuál es el delito que más le preocupa?

-Me preocupan todos, pero el que más me duele es el homicidio en ocasión de robo. Es irreparable. Por más que metamos preso al responsable. Por suerte no es el delito más alto, y muchos hechos se esclarecen. Peor es si queda impune, porque ese asesino, que tiene pena de muerte en el gatillo, vuelve a matar.

-¿Estamos peor o mejor que en la gestión anterior?

-Por la estadística, mejor, pero no podemos irle con un número al vecino. Estamos mejor en cuanto a los secuestros extorsivos, piratería del asfalto y robo de automotor. El hecho que está subiendo es el hurto, el arrebato. Creo que es un problema social y económico más que delictual. La persona que comete un hecho porque no tiene recursos, no tiene nada, no va a robar un banco. Quizá roba una cartera para comer. No lo justifico, tiene que ir preso igual.

-¿Cómo se previenen este tipo de delitos?

-A una persona que no tiene antecedentes y está en la calle, sin armas, la única manera de prevenirlo es con la presencia de la Policía, para disuadir.

-¿Hace falta más mano dura?

-Ni dura ni blanda, mano justa. Es como cuando hablan de la imputabilidad de los menores. A nosotros nos excede. Cuando detenemos a uno lo que debemos hacer es ponerlo a disposición de la Justicia. Ahí termina nuestro rol.

-¿Tiene policías capacitados para su proyecto?

Hay gente preparadísima, pero hay que estar ahí para conducirlos. Pareciera que no nos importa lo que hacen los policías. Si un efectivo mío para un auto y detiene un tipo que tiene cinco kilos de droga y dos armas, yo salgo corriendo y le doy un beso. Le digo 'vos sos el policía del año'.

-¿Tienen que ganar más?

-El tema salarial se ha mejorado, pero no quiere decir que esté solucionado. Mientras subamos la vara en cuanto al sueldo y la capacitación, vamos a tener policías mejor preparados.

 

Fuente: Clarín


 

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