Mar del Plata, al igual de la Argentina, arrastra hace años un problema social creciente, sus principales emergentes son los malos datos que reiteradamente posee la ciudad en desocupación, desigualdad y economía sumergida, aspectos que se interrelación y complementan, y que describen los fuertes dificultad para crear empleos de calidad en los sectores económicos marplatenses.

Mostraremos entonces una mirada global del problema que nos permita, a partir de datos extraídos de la Encuesta Permanente de Hogares para el IV trimestre de 2016, establecer un punto de partida para la posterior discusión de las soluciones pertinentes.

Comenzaremos analizando los ingresos familiares, comparando a Mar del Plata tanto con la mediana nacional como con diferentes aglomerados de nuestro país, en este aspecto nuestro ingreso medio ronda los $ 14000, lo cual resulta inferior a la media nacional ($ 16500) y a los ingresos familiares promedio de CABA y el Gran Buenos Aires, y superiores a los ingresos de las familias, por ejemplo, Corrientes y Santiago del Estero (ver gráfico 1).

En este primer criterio Mar del Plata tiene un ingreso familiar medio bajo, y nos aleja de la caracterización de una ciudad de clase media, producto del deterioro social de los últimos años, y que como veremos seguidamente proceso muy relacionado con la composición y forma del mercado de trabajo de la ciudad.

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Los problemas de Mar del Plata no solo se centran en tener ingresos familiares promedio bajos respecto a la media nacional, además la ciudad tiene altos índices de desigualdad en la distribución del ingreso, por ejemplo, si comparamos el 1er decil del ingreso contra el 10mo decil, nos encontramos que el 10% que más gana en la ciudad supera en 11,35 veces al 10% que menos gana, ese mismo análisis hecho a nivel nacional resulta ser que el 10% más rico gana 10,41 veces más que el 10% más pobre, lo que nos muestra que Mar del Plata se ha tornado una ciudad muy desigual.

La descripción de una ciudad con bajos niveles de ingreso familiar y alta desigualdad encuentra una primera aproximación en la estructura tanto poblacional como del empleo. Un primer dato relevante es que el 18% de la población de Mar del Plata son trabajadores jubilados o pensionados, cuyo ingreso familiar se encuentra en promedio en los $ 11.200; a ello debemos sumarle que Mar del Plata es una de las poblaciones urbanas con mayor desempleo del País (10,7% en el trimestre evaluado, lo que equivale a un 5% de la población, los cuales poseen un ingreso medio de $ 8.700), así de esos dos grupos sociales nos dicen que 1 de cada 4 marplatenses se encuentran en poblacionales normalmente vulnerables, con ingresos debajo de la media nacional.

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En cuanto a los marplatenses que poseen trabajo al momento de la EPH del 4º trimestre de 2016, tampoco es un grupo homogéneo, y encontramos fuertes disparidades en los ingresos del empleo público y privado; en el empleo registrado y el no registrado, y por nivel de instrucción.

De los casi 200.000 marplatense que trabajan en relación de dependencia, solo el 58,8% declara percibir descuentos jubilatorios, por lo cual la economía en negro de Mar del Plata en términos laborales asciende a más del 40%. Este hecho tiene un alto impacto en términos de ingreso familiar, por cuanto los trabajadores con aportes poseen ingresos promedios de $ 21500, mientras que aquellos que no se encuentran registrados solo alcanzan ingresos familiares cercanos a los $ 13300.

El nivel de instrucción también es determinante a la hora de entender la disparidad del ingreso familiar de los marplatenses, en donde encontramos una fuerte correlación entre ambas variables, donde, como mostramos en el gráfico 2 cuanto mayor nivel educacional implica mayores niveles de ingreso.

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Por último, podemos afirmar que el 13,6% del empleo de la ciudad proviene del sector público en todos sus niveles, lo que representa que en Mar del Plata tenemos 56 empleados públicos cada 1000 habitantes. Este número está por debajo de la media nacional, y por ejemplo muy lejano a los 119 empleados públicos cada 1000 habitantes que posee Tierra del Fuego; los 117 que posee Santa Cruz o los 101 de Catamarca.

En definitiva, durante el final del siglo XX y el comienzo del XXI, Mar del Plata ha ido deteriorando su realidad social, en donde emergieron problemas de pobreza, bajos ingresos, problemas de distribución y desocupación en forma concomitantes, que nos debe hacer reflexionar a los marplatenses en buscar consensos básicos para generar las condiciones que favorezcan la creación de empleos de calidad, en conjunto con políticas públicas orientadas a la educación y políticas sociales de contención.

Lic. Roberto Manuel Ortea


Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.


 

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