El Repunte: la necesidad de embarcarse pese a los riesgos

Familiares de las víctimas explicaron que los tripulantes van a la pesca del langostino ante la necesidad de trabajar, “porque no pueden vivir con el mínimo”. “Tres meses es mucho tiempo, pero hay que darles de comer a los hijos”, indicaron

Por Redacción

martes 20 de junio, 2017

Los familiares de las víctimas de El Repunte, el barco marplatense hundido el último sábado en Chubut, remarcaron los riesgos que asumen los tripulantes al momento de embarcarse para la pesca del langostino. En diálogo con El Marplatense, narraron la peligrosa apuesta que se explica desde la necesidad.

“Ellos salen a trabajar porque le tienen que dar de comer a sus familias. Lo que menos se deben preguntar en el momento es si el barco está bien. Ellos tienen que pagar las cuentas, mandarlos a la escuela y darle de comer todos los días. Mi hermano hace 15 años que navegaba y que trabajaba en esa empresa. Nunca fue a la pesca del langostino. Le decíamos que no vaya…”, explicó la hermana de una víctima, antes de quebrarse en llanto.

Consultada sobre la frecuencia de los problemas en los barcos, señaló que “los problemas se repiten. Después, te pagan el mínimo, el barco se rompe y te quedás en tierra. Con el mínimo no podés vivir, por eso fueron al langostino. Tres meses es mucho tiempo, pero hay que darles de comer a los hijos y a las señoras. Ahora queremos que nos devuelvan los cuerpos por lo menos”.

“NADIE CONTROLA NADA EN LOS BARCOS”

Otro de los familiares de las víctimas explicó que los controles de en los barcos son mínimos. “Cuando cada barco sale, Prefectura hace, supuestamente, la inspección de salida. ¿Te explico cómo es? Está el patrón en la timonera, viene el de Prefectura al muelle, que ni siquiera sube, el patrón le hace un gesto de aprobado y listo. Esa es la inspección de rutina. No revisan quién está  ni nada. He salido con gente que está escondida en el camarote porque ha salido sin libreta”, expresó.

En tal sentido, explicó que “nadie controla nada. Prefectura tiene que inspeccionar cuando el barco sale, ver quién está, mirarle la cara a cada marinero… y no lo hace. Le hacen una seña desde el muelle, pega la vuelta y se va”.

 


 

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