El descenso de Aldosivi, el dolor de ya no ser

Por Ernesto Gallardo

Por Redacción

martes 27 de junio, 2017

“Cuesta abajo”, el tango de Gardel y Le Pera, decía en uno de sus fragmentos: “el dolor de ya no ser”. Cuesta asimilar esa frase, saber que ya no formas parte de algo, de algo trascendente. Terminó la aventura de Aldosivi en la elíte del fútbol nacional. De un famoso “colchón” de puntos a quedarse sin nada. De no haber estado nunca en zona de descenso a caer vertiginosamente en la penúltima fecha. A tener técnicos super ofensivos a tener otro para “colgarse del travesaño”, de tener un equipo sensación a tener otro con sensación de equipo.

Se terminó lo que se daba. Aldosivi mordió el polvo de la decepción cuando semanas atrás se regocijaba entre el jet set del balompié argentino. Parece tan lejano aquel gol de Angel Vildozo a Gimnasia de Jujuy en Córdoba que lo puso en primera. Dos años y medio pasaron de aquella gesta con Quiróz como DT.
El incipiente “Fútbol para todos” que le costó al estado diez mil millones de pesos nacía en aquella tarde de agosto de 2009 con una mesa que mostraba a la entones presidenta Cristina Fernandez de Kirchner, el otrora Presidente de la AFA Julio Grondona y un Diego Maradona reconciliado con el poder del fútbol y enamorado del modelo. Las cosas luego cambiaron hasta extinguirse este año al momento de hacer las cuentas ya sin los protagonistas excluyentes de aquel tiempo y con una AFA en ruinas. Lo que Cristina nos decía en “cadena nacional” sobre sanear la economía de los clubes a partir de FPT quedó en estériles promesas. La realidad indicó que los clubes están peor que nunca y que la AFA por ende estalló por los aires.
Dentro de ese contexto del fútbol libre y propagandístico, Aldosivi se vio beneficiado con un sistema de ascensos en cadena, en gran escala. Diez para ser mas precisos. Grondona, como solía hacer en la calle Viamonte reunió a su domada tropa y les dijo “muchachos esta es la carpeta del torneo de 30 equipos y hay que hacerlo o hacerlo”. Como siempre en su eterno reinado, las determinaciones no eran democráticas, se hacían a su gusto de manera personal y dictatorial. Algunos clubes chillaron, pero su queja duró como un puñado de arena en el puño de la mano.
El torneo de 30, único en el mundo, se hacía por decreto. Y recién ahora terminó, extenuante, incómodo, anti económico pero ante todo…justo. Los tan polémicos promedios otra vez marcaron la debacle de algunos elencos que siempre estuvieron en ese escalón de los “diez ascendidos” y otros como Aldosivi, parecían haber superado esta imaginaria línea y se acomodó en otro lote, el de las sorpresas. Sus victorias ante los “grandes”, Boca en “La Bombonera”, ante San Lorenzo en Mar del Plata  en la primera etapa de Quiróz, lo situaron como una “sorpresa” en la primera temporada y eso lo llevó a hilvanar una campaña mas que interesante y armar su “colchón de puntos”. Ese elenco con Sand, Lagos, Roger Martinez, Lequi, Rosales y tantos otros, parece hoy “el Holanda del 74’” en comparación del que descendió ahora. Pero recordemos que hoy con los resultados puestos y en perspectiva parece un “dream team” pero Sand venía de fracasar en Boca Unidos y no es el de hoy, Martinez venía de dar un paso en falso en Santamarina y Rosales aún era un proyecto.
En el verano 2017, cuando había que incorporar y mantener una estructura de elenco competitivo, ya con Franco como entrenador desde la última parte de 2016, se trajo poco, lo que se trajo no rindió y para colmo de males la dirigencia perdió tiempo en inútiles negociaciones con volantes centrales que no determinan la suerte de un equipo. El “colchón”se fue consumiendo de a poco y la “locura” se apoderó del mundo Aldosivi. Siete partidos perdidos en serie y lo que en su momento parecía una quimera se transformó en una realidad dolorosa. Franco y su esquema, franco y su librito se dirigían derecho al precipicio. Golpe de timón y la llegad de Perazzo, cuando todos pensaban que venía el salvador Carusso.
De entrada y sabiendo que venían “7 finales”, sin contar el partido con Olimpo en Bahía, se le gana a San Lorenzo y se empata con los dos de Avellaneda. Luego Boca y River en el camino y dos derrotas previsibles, hasta lógicas. Otra vez la preocupación, en este caso extrema. Calculadora, rumores y muchos implicados para la última plaza a descender. Olimpo otra vez en el camino, en el camino de Perazzo y de Aldosivi. El peor final: el descenso.

No vamos a hablar de nombres propios sí de situaciones y de coyunturas. Aldosivi entró en descenso en la última fecha y su caída fue letal, sin tiempo de darse cuenta. La ciudad acompaño sólo en algunas ocasiones. La dirigencia tuvo aciertos y varios errores. Volverá al Nacional B, un campeonato venido a menos y que tiende a ser cada vez tenido menos en cuenta. Algunos dicen que irá rápidamente por la vuelta, otros dicen que en estos nuevos formatos que se avecinan, no ascenderá nunca mas.

Mar del Plata claro que cuenta con una extensa y rica trayectoria en primera  si se toma en cuenta el anterior formato de Metro y Nacional. San Lorenzo, el de mayor cantidad de presencias, Kimberley, el mismo Aldosivi, Alvarado y Círculo Deportivo han dejado campañas de distinto tenor en un esquema que te permitía ser campeón marplatense y a las dos semanas codearte con lo mejor del fútbol profesional. También vimos de “reojo” la clasificación de Huracán de Tres Arroyos a primera y su posterior primera ronda en la elíte jugando de local en el Minella, ganando sólo dos cotejos ante Argentinos Juniors y paradójicamente Olimpo.

Mar del Plata y los descensos, un karma. Los de Unión en la B Nacional y su desaparición de las grandes ligas, los descensos de Quilmes en básquet. La tristeza que agobia. Momento de cabeza fría para evaluar y sacar cuentas y hacer balances deportivos y económicos. Tirar la pelota afuera y dar vuelta la página. Acordarse de los grandes triunfos ante los principales equipos y de los tristes porcentajes conseguidos en la última etapa. Dos caras de una misma moneda.

Ernesto Gallardo


Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.


 

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