P.A.S.O. “SI” o “NO”

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Primarias Abiertas Simultaneas Obligatorias

Con mucho de crecimiento ciudadano, esfuerzo y suerte nos encontramos una vez más en campaña rumbo a elecciones libres. Este no es un dato menor después de tantos años de extravíos institucionales.

A partir de las elecciones del 2011 con la particularidad de las popularmente conocidas como P.A.S.O. (primarias abiertas simultaneas obligatorias) que la junta electoral de la provincia de Buenos Aires por ley llama E.P.A.O.S. (elecciones primarias abiertas obligatorias simultaneas). Cabe señalar que la obligatoriedad no es solo votar, para el ciudadano, sino también que, los partidos políticos compitan en las mismas.

En esta oportunidad el conjunto de los partidos políticos han, de alguna manera, esterilizado las P.A.S.O. dándole al electorado muy escasas opciones para elegir, dado que, la mayoría de las agrupaciones políticas se presentan con lista única.

Lo expuesto nos lleva a plantearnos cuan necesarias o no, son las P.A.S.O., tomando en cuenta que su costo operativo no es menor en un ambiente de escases económica.
Los atenienses, inventores del término “democracia” (gobierno del pueblo), lo entendían como la forma de gobierno en la cual todos los ciudadanos (que no era lo mismo que los habitantes) podían elegir y ser elegidos para cualquier magistratura. Vale recordar que nuestro actual sistema de gobierno, es una variante de la democracia liberal surgida de la revolución americana, caracterizada por la canalización de toda la representación política a través de los partidos, reafirmado esto por la última reforma constitucional de 1994.

Efectivamente, así lo marca la Constitución Nacional al indicar, además, que nuestra organización política será republicana representativa y federal.
Republicana por que divide al poder en tres, ejecutivo, legislativo y judicial. Es representativa obligadamente dada la imposibilidad de juntarnos todos los ciudadanos en una plaza y a mano alzada, votar (lo cual sería sería una democracia directa) cada tema. Esto es imposible dada la cantidad de ciudadanos al que hemos llegado, además de, la variedad y complejidad de los asuntos por tratar. Por ello debemos elegir a nuestros representantes.

Ahora bien, dicho esto, vale aclarar que el ejecutivo está compuesto y representado solo por una parcialidad política de los ciudadanos. En cambio, la justicia es elegida en forma directa por quienes nos representan en las legislaturas, y actúa del mismo modo si es necesario separar por la causa que fuere a algún miembro del poder judicial. Y por último es en las legislaturas donde todo el pueblo está representado en los distintos escaños, prueba de esto es que, quienes van a presenciar la sesión desde la barra no pueden opinar en absoluto, porque se supone que alguien sentado desde una banca habla a través del mandato que le hemos dado con nuestro voto.

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Queda claro, entonces, la importancia de la representatividad del legislativo, y por ello, es que en ese poder está representada la ciudadanía en su totalidad y por esto la importancia del sistema de elección para que esta representatividad sea lo más ajustada posible a los gustos e inclinaciones del ciudadano. El legislativo es por excelencia la caja de resonancia de todos los problemas y conflictos de intereses de la nación entera.

En 1835 Alexis de Tocqueville publicó uno de sus libros más conocido “La democracia en América” que es, sobre todo, un análisis sobre la democracia representativa y republicana que había tenido tanto éxito en los Estados Unidos de América, después de haber recorrido toda su geografía.

En uno de sus pasajes indica, claramente, que las sesiones legislativas eran extremadamente aburridas y eficaces a la vez, porque cada representante traía de su comarca sus problemas por solucionar, haciendo discursos interminables, pero finalmente, conciliando sus ideas e inquietudes con el resto y se llevaban de retorno a sus lugares de origen las soluciones que habían ido a buscar.

Por lo tanto, el perfeccionamiento en la elección de los legisladores en sus distintos niveles, y para que ellos sean realmente la polea transmisora de los temas que los ciudadanos sufrimos, que es lo fundamental, las P.A.S.O. son un elemento útil en este sentido.
Haciendo un poco de historia, podemos ver que este sistema fue implementado por el primer gobierno de la expresidente Cristina Fernández de Kirchner, con la ley de Democratización de la Representación Política, la Transparencia y la Equidad Electoral (Nro. 26.571), sancionada en diciembre del año 2009.

Personalmente, dudo que haya sido por vocación democrática, sino para desarmar la organización política hegemónica que había conformado Eduardo Duhalde en la provincia de Buenos Aires. De hecho, en estas P.A.S.O. la presentación de CFK en una nueva organización política, por fuera del partido justicialista, marca su poco apego a competir con un desafiante adversario interno, como señala la normativa de SU propia ley.

Antes del sistema de las P.A.S.O., los candidatos se elegían dentro de los partido en elecciones internas que se prestaban a cualquier manipulación, por cierto poco éticas, se podrían escribir libros enteros de las triquiñuelas llevadas a cabo para manipular esas listas. Como última posibilidad, quedaba la alianza con un sello que hacía las veces de partido, para mechar o directamente proscribir a algún ganador interno incómodo.

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La pregunta que subyace es ¿Qué motiva semejante defraudación a la democracia? La respuesta no es simple ni única, pero lo cierto es, que cuando el legislador llega por ese medio, entiende perfectamente que su banca se la debe a la corporación política, que lo eligió, y no al pueblo que lo votó, que además, lo mantiene económicamente.

Cuando uno ve el espectáculo, tan reiterado, de mayorías automáticas, tanto en las cámaras legislativas, como en los concejos deliberantes, se debe pura y exclusivamente a que, quien levanta su mano pretende en el futuro, renovar su banca siendo genuflexo ante quien tienen la lapicera capaz de sumar su nombre en la próxima lista. Por medio de este sistema, se ha logrado incluso, colonizar al poder judicial. Dado que los legisladores son quienes tienen el poder de elegir tanto, a jueces como a fiscales, y también la posibilidad de juicio político para removerlos, con la cual de esta forma, se da a lugar a la impunidad en ese camino de ida y vuelta que siempre existe.

De alguna manera, desde la implementación de las P.A.S.O., la participación ciudadana se perfecciona, y la lista sábana (otro elemento muy útil para la manipulación indebida) se depura por la mano del pueblo. Es verdad que no es un sistema perfecto, pero ¿Cuál lo es?
Hoy nos encontramos rumbo a las P.A.S.O. y llamativamente los partidos más numerosos tienen lista única ¿a qué se debe esto? ¿No hay interés interno de competir? ¿Tan unánimes son las candidaturas que tienen una aprobación absoluta dentro de los partidos?

Un dicho de raigambre española reza:
“El zorro puede perder el pelo pero no las mañas”
Tal cual los sucedido en la presentación de listas, los partidos más poderosos de nuestra democracia han esterilizado los efectos benéficos de las P.A.S.O. y hoy escuchamos a un sin número de políticos, periodistas, comentarista, etc. que opinan que no son necesarias y a esto se suma el gobierno diciendo que elevará un proyecto para descartarlas… Desde el punto de vista democrático un ESCANDALO….!!!

“Hecha la ley, hecha la trampa”
¿Cómo han logrado esterilizarlas? En principio, las alianzas de partidos se dictan sus propios reglamentos los cuales, dejan muy poco espacio para las listas que no sean ganadoras, al imponer un sistema de mayorías, donde, por ejemplo, con el 30% de los votos solo se consigue un cuarto lugar, y de esta manera no reflejar ajustadamente la verdad electoral, como lo logra otros sistema por caso el d’Hondt sin piso.

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Ahora cabe agregar que la presentación de listas se hace ante una junta electoral partidaria representada por quienes manejan la corporación. Ahí se cae nuevamente en la discriminación de aquellos no deseados o rebeldes a los intereses propios. Esto se hace de varias maneras, a saber, no se le reconoce ser afiliado al partido, está encabezado por alguien que no tiene la antigüedad de afiliación que se pretende, e interminables excusas para embarrar la cancha y descartar aquellas listas díscolas, sin entrar a hablar de las presiones internas que deben soportar aquellos que no pertenecen al manso rebaño.

No dudo que a muchos sorprendo al escribir algo a favor de una medida de los K, pero créanme que las P.A.S.O. son un elemento muy positivo en el mejoramiento de la representación legislativa. Deberíamos entonces pensar de qué manera perfeccionamos la norma para que sea más efectiva aún y no ser boicoteada por quienes no quieren perder el mango de la sartén.

Sería conveniente también, el reemplazo de la lista sábana por otro tipo de votación más parcializado, en la historia del mundo hay muchísimos mejores opciones para lograr el objetivo de acercar las bancas a los ciudadanos.

Finalmente, considero que algunas actitudes de los miembros del conjunto gobernante, sinceramente desconciertan, por su falta de apego a las prácticas de la democracia republicana y su poca memoria, y me planteo, ¿Sería Macri presidente si no hubiera tenido una contienda mediante las P.A.S.O. con sus pares Sanz y Carrió? ¿Hubiera podido llegar a la intendencia Arroyo sin competir del mismo modo, con Baragiola para después enfrentarse con el oficialismo? Definitivamente, las elecciones primarias ordenan y orientan la tendencia depurando candidatos. Hoy en día, dejar la conformación de las listas en manos de los partidos políticos – que, lamentablemente, se transformaron en cáscaras vacías sin contenido alguno- es un SUICIDIO CIUDADANO.

El trabajo por el perfeccionamiento es infinito, lo único que no debemos permitirnos es dar pasos hacia atrás.

Si sumamos a lo descripto las declaraciones de la vicepresidente de la nación Gabriela Michetti en el sentido que “Lo más efectivo sería evitar las elecciones de medio término”  creo que las luces de alarma deben cambiar del amarillo al rojo….
No obstante, soy optimista de nuestro futuro, no parece muy útil ser otra cosa…

 

Hernán E. Alcolea


Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.


 

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