Si pretende buscar rigurosidad histórica de lo ocurrido durante el gobierno del Emperador Romano, deje de leer. Esta no es la nota.

Para eso recomiendo la copiosa literatura que el rigor de la academia puede proporcionar.

Tomo como disparador el largometraje llamado Calígula, que sobre finales de los años 70 irrumpió en el cine mundial, generando  una de las mayores controversias en el Séptimo arte.

Rodearon al film, fantasías, alto contenido y voltaje sexual, versiones con y sin censura. Una pléyade de actores consagrados. Críticos y devotos. Censores y libertinos. Polémica.

La pretensión del director Tinto Brass era efectuar “una epopeya sobre la orgía del poder, no sobre el poder de la orgía”

En un breve pasaje, una suerte de tuit, logra esa finalidad. Basta esa escena para pintar el cuadro de la decadencia, miseria y corrupción de la vieja Roma.

Uno de los oficiales más valientes, nobles, dotado de coraje y juventud, de nombre Próculo, es detenido por el César y estaba a punto de morir, el diálogo final con el Emperador es revelador del núcleo de esta historia.

 

Próculo: No.. Por qué estoy aquí ?

 

Calígula: Traición, traición…

 

Próculo: Siempre te he sido fiel.

 

Calígula: Esa es tu traición. Eres un hombre honesto y por lo tanto un mal romano. Por eso eres un traidor, lógico.

Acto seguido, conoció la muerte.

Una de las muchos definiciones que podemos encontrar,  ubica a la lógica como una ciencia formal que se encarga de estudiar los principios de la demostración y la inferencia. Aquello del razonamiento correcto o incorrecto. Conclusiones válidas a partir de determinadas premisas.

Impecable razonamiento de Calígula al ponderar la rectitud, honestidad, fidelidad de su oficial, en un clima de tanto deterioro. La conclusión lógica no era otra que ubicar a Próculo como un mal romano.

Estos días de cierre de listas hemos presenciado el encuentro y desencuentro, juramentos y traiciones, promesas incumplidas, lugares expectantes al calor de la elección. Marchas y contramarchas. Más vicios que virtudes.

 

¿Dónde estará la lógica Argentina?

¿Más cerca de Belgrano o del Emperador que nombró ministro a su caballo? (Aquí pasó algo semejante en dos ocasiones por la cartera de Economía, pero la invitación al chiste fácil no debe  desviarnos, en esta oportunidad, del eje principal.)

La frecuente e incesante carrada de noticias que a diario nos alarman para disgusto y nueva sorpresa, asfixia nuestra rica geografía. Entre tanto, mi padre insiste: Hijo, es falso pensar que tenemos los gobiernos que nos merecemos, sino aquellos a los que nos parecemos.

Si está de acuerdo con esta cruda sentencia, el problema es mayor al que pensamos.

Cuando abordamos la foto de familia de la argentinidad, no podemos escapar del lugar común que nos deja la letra de Cambalache.

Ponemos a un lado al famoso tango,  y a modo de despedida me quedo con su autor, aún triste, Discepolín, supo escribir: “En ti está, porvenir, en ti la salvación, en tu risa veré el sol.”

 

Mag. Alberto Fabián Rodríguez

Abogado, docente, mediador y periodista.

Secretario de Comunicación y Relaciones Públicas

Universidad Nacional de Mar del Plata

 


Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.


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