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El fiscal general planteó más controles para los permisos de armas legales

Lo planteó el fiscal general Fabián Fernández Garello, quien consideró que, producto de esta situación, se agravaron los conflictos interpersonales, los hechos de inseguridad y “la facilitación de armas para la delincuencia”. En diálogo con El Marplatense, dijo que “desconoce la preparación judicial para su uso”. Además apuntó contra las armas ilegales. Aseguró que prevé un pronto desembarco en los barrios.

Por Redacción

domingo 6 de agosto, 2017

El fiscal general Fabián Fernández Garello mostró preocupación por el uso de las armas legales en la ciudad, al asegurar que, en muchos casos, “no se posee la preparación judicial” para su portación, por lo que consideró necesario “tener controles más restrictivos a la hora de otorgar sus permisos”.

En diálogo con El Marplatense, destacó que la tenencia de las armas legales, en su mayoría producto del impulso por los hechos de inseguridad, agravan los hechos delictivos en hogares y los conflictos interpersonales.

“En la tenencia legal de armas también hay una serie de cuestiones que hay que vislumbrar. Si es muy generosa la existencia de armas legales esto es fuente de una provisión de armas hacia la delincuencia a partir de los robos en los domicilios”, destacó el magistrado, quien remarcó: “Debería ser más restrictiva la concesión de permisos de armas legales. Basta un examen psiquiátrico o psicológico o basta con ser comerciante y transportar dinero en efectivo es suficiente para que te den un arma”.

Hay una falsa idea, porque la gente cree que manejar un arma es ir un par de veces a un polígono, no es nada más que eso. Hay un factor psicológico que está vinculado al manejar de un arma que esa ese manejo en una situación de estrés como puede ser un asalto o un robo violento”, analizó Fernández Garello, quien aseguró que “los propios policías en estas situaciones cometen errores a veces”.

Consultado por los hechos de entradera y otras situaciones delictuales, respondió: “Creo que hay otros mecanismos como alarmas o botones antipánico para estas situaciones”.

“Por otro lado, quien porta un arma por la calle y no es policía, no está permanentemente pensando que tiene que defenderse. Acá es donde aparece el factor sorpresa, y en general terminan entregando el arma al delincuente”, sostuvo Garello, quien aclaró que “no existe una preparación jurídica para usar un arma”.

El concepto de legítima defensa es un concepto muy preciso que requiere una proporcionalidad de respuesta frente al ataque que la víctima sufra. Si de repente viene una persona no armad a mi domicilio y respondo hiriéndolo o matándola porque porto un arma, lo que tengo que hacer es llamar al 911, en caso de que lo vea venir o lo que fuera”, ejemplificó el funcionario judicial. En tanto, agregó: “Yo escucho y me sorprendo a mucha gente decir ´si alguien pisa mi terreno yo lo mato´. Si bien no ha habido muchísimos casos, verdaderamente la gente cree eso. Lo que se advierte es una falta de conocimiento jurídico de lo que es defenderse legítimamente”.

“Después hay otro síndrome que es pos traumático es herir o matar a alguien que no estaba armado, el cargo de conciencia, el miedo a represalias entre otros supuestos, ya perjudican mi vida y la de mi familia”, continuó el fiscal general, quien resaltó que “es muy complejo el tema armas y todo lo que se genera alrededor”. “Ni hablar en situaciones de violencia de género, donde muchas veces no hace falta que el violento dispare, pero con solo mostrarla se genera esa situación de dominio y de anulación en la personalidad de la víctima”, completó, tras hacer hincapié en desalentar la tenencia de las armas legales en los hogares.

A su vez, comentó el trabajo que ha iniciado la justicia con autoridades policiales y de la comuna con el fin de llegar a distintos barrios de Mar del Plata para retirar la posesión de armas ilegales, con consentimiento de sus portadores, o bien mediante investigaciones y posteriores allanamientos. “Viendo la forma en que ha bajado la tasa de homicidio y la tasa de robo calificado a partir de la creación de la fiscalía que tiene a su cargo el doctor Mariano Moyano tenemos la idea de profundizar algunas políticas”, dijo.

“Empezamos en julio, por ahora no podemos dar un análisis completo del asunto, pero empezamos una especia de programa con la DDI que tiene la finalidad de identificar armas ilegales en los barrios mediante causas, aplicando el software de investigación que desarrollamos con la universidad Fasta y el Municipio en el marco de un convenio”, desarrolló el jefe de los fiscales.

“La idea es, a partir de las armas, ver en qué delitos están, siempre con una óptica del tipo territorial. No contamos con mucho personal, pero haciendo un análisis de un informe del Municipio que estudia la evolución del delito en la ciudad, nos dicen que hay alrededor de 22 barrios que serían los más difíciles y estamos tratando de empezar de a poco de intervenir para ver si podemos bajar los niveles de violencia”, explicó Fernández Garello.

Sobre algunas de las principales problemáticas que buscarán disminuir con los procedimientos, indicó que el más preocupante resultan los conflictos interpersonales y de violencia de género: “En los hechos de violencia hay un 65, 70 por ciento de conflictos interpersonales. La idea es des armar a quienes tienen muchas veces un arma, no solamente legal, sino también ilegal, o viceversa e ir por estos dos caminos”. “Uno es el administrativo, con el ente (ANMAC) o ex Renar, donde advertimos por ejemplo en materia de violencia de género, que hay un sujeto violento que tiene legalmente un arma a su nombre, tratamos de intervenir administrativamente a los fines de que se tomen cartas en el asunto y se analice a ver si esa persona está en condiciones o no de tener un arma”, contó.

Sin embargo, no dejó atrás, según él, del principal recurso que obtienen los delincuentes para llevar a cabo sus fines. Es decir, tomar armas en viviendas para equiparse. “Muchas veces nosotros mismos nos enganchamos en esta teoría de que hay barrios donde hay gente que alquila armas, a veces es cierto, pero en rigor de verdad, las armas que usa la delincuencia son producto de hechos ilícitos cometidos en domicilios particulares donde hay gente que tiene armas legales y que en robos, también se llevan esas armas”, afirmó.

Al respecto, recordó los sangrientos incidentes en el barrio El Martillo: “En el hecho de violencia que tuvimos en el barrio el martillo apareció una pistola glock, con el cargador intacto que por supuesto que quien la portaba la tenia de manera ilegal pero que había sido robada”.

“El programa de desarme que tenía Renar era muy bueno. Generaba situaciones donde también muchos delincuentes entregaban armas, porque dejaban la delincuencia, habían conseguido un trabajo o habían salido de prisión y ya no querían volver”, concluyó el fiscal general.

 

 

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