16° C
Clear
Clear

Alfredo Piro trae sus “Canciones usadas” en “formato de fogón”

El cantante presentará su nuevo disco, que incluye temas de rock nacional de los 80 en versiones acústicas, este sábado 12 de agosto, a las 21.30 en la Sala Payró del Teatro Auditorium.

Por LP

viernes 11 de agosto, 2017

Este sábado, a las 21.30, se presentará el músico, cantante y actor Alfredo Piro con su séptimo trabajo discográfico “Canciones usadas”. La función, tendrá lugar en la sala Roberto J. Payró del Teatro Auditorium, presentada por el Ministerio de Gestión Cultural de la Provincia de Buenos Aires.

Temas de grupos y artistas emblemáticos del rock nacional como Virus, Almendra, Fricción, Sumo y Daniel Melero, le dan forma a “Canciones Usadas”, un viaje al interior de las emociones musicales, con versiones personales de temas de pop-rock argentino de los 80.

Piro hace una revisión de su formación rockera y edita un álbum donde reversiona con potencia y originalidad acústica obras del dark criollo y donde también rescata perlas del primer rock nacional.

Publicado por el sello UltraPop, en sus presentaciones Piro cuenta con la participación de Juan C Marioni (guitarrista de Avant Press, Bristol, Durabeats y Amor Indio) en guitarras y coros.

Los nueve temas que componen “Canciones usadas” son:

Ana no duerme (Luis Alberto Spinetta- Almendra); Habitantes (Daniel Melero); Una señal en el agua (Palo Pandolfo – Don Cornelio y La Zona); Porque hoy nací (Javier Martinez – Manal); Amanece en la ruta (Miguel Zavaleta – Sueter); A veces llamo (Richard Coleman – Fricción); Pronta entrega (Federico y Julio Moura – Virus); Ropa sucia (Carlos “Indio” Solari y Eduardo “Skay” Beilinson – Redonditos de Ricota); Estallando desde el océano (R. Pettinato, D. Arnedo, R. Mollo, G. Daffunchio y L. Prodan – Sumo), más Mercado Indio de Los Violadores, distribuida únicamente en plataformas digitales.

Los arreglos musicales son de Alfredo Piro junto a Carlos Filipo. El disco fue grabado en el estudio de Pablo Nelken (Kenobi Estudios), ingeniero de sonido que ha trabajado con artistas de la talla de Soda Stereo, Violadores, Illya Kuryaki y Utopians. Las fotografías son del mítico fotógrafo del rock argentino de los años ochenta, Carlos “Aspix” Giustino, y el mastering estuvo a cargo de Andrés Mayo.

“El proyecto se fue dando un poco de casualidad en los conciertos. Hay una necesidad imperante como interprete para no anquilosarse, de renovar el repertorio. Entonces era mucho más efectivo, sobre todo creando un clima intimista propicio, promediando el show, con la guitarra sacar un par de canciones”, relata a El Marplatense, Alfredo Piro.

“Ahí fueron saliendo del ropero emocional de la adolescencia. Y aparecían inmediatamente mis primeros referentes: Virus, Soda Stereo, Sumo, Los Encargados, Don Cornelio… De alguna manera, desordenadamente empezaron a salir, a brotar estas canciones. Y en el momento que me di cuenta que ya tenía unas 8 o 9 canciones ya armadas pensé que tenían un perfil de proyecto. Y también se planteó como una alternativa a un trabajo ininterrumpido de más de cinco años con una banda. Tener un proyecto más chico, que te permita poder llegar a Mar del Plata. Porque a veces los costos de trasladar el tanque de una banda se hacen más dificultoso”, agrega.

-¿Cuál fue el objetivo que te propusiste al reversionar estas canciones?

El propósito artístico que después se plasmó en el disco fue hacer acuse de recibo a ese adolescente que fue de alguna manera forjado y estimulado por ese compendio de canciones que no son caprichosamente esas, podrían hacer sido otras. De hecho, el primer repertorio que le presenté a Pelu Romero (productor del disco), fue de más de 20 temas. Y a partir de ahí, se hizo una selección con más trazo fino

Pero hay un propósito de llegar al espíritu de la canción. Ese comienzo, cuando el autor se encuentra con un lápiz, su guitarra o su piano.

“Canciones insignia”

“Creo que este disco habla más de mí que del rock argentino. En él revisito un puñado de canciones de una manera despojada, sin mucho trabajo de post producción ni arreglos sofisticados. Podrían ser canciones en estado puro, antes de ser procesadas, capturadas con la misma impronta con la que se gestaron en un living. Yo las veo como un fresco de mi adolescencia. Lo particular es que a todos estos artistas (salvo Manal y Almendra por razones generacionales) los vi en vivo. Siento que las canciones que llevás como insignia durante toda tu vida son aquellas que escuchaste entre tus 15 y 18 años”, señaló Alfredo, que proviene de una importante familia de artistas, hijo de Osvaldo Piro y Susana Rinaldi y hermano de la también cantante Ligia Piro, quien junto a Alfredo también nació en Mar del Plata.

“Estas canciones fueron bastante usadas y cantadas en mi adolescencia, revista “CantaRock” y “Toco & Canto” de por medio. Al revés de lo que se supone, el tango vino mucho después en mi vida:  primero experimenté recitales de Soda en el Astros, Fricción en Caras Más Caras, Don Cornelio en Prix D´Ami, Spinetta en el Velódromo, Violadores en Cemento, Los Encargados en el Santa María, Virus en Obras, que dejaron una marca indeleble en mí. No hay una mirada nostálgica en este disco. Es un mirar para adentro más que un mirar para atrás”, agregó.

-¿Fue difícil encarar algunas canciones que son muy conocidas, y darles otra vuelta, adaptándolas a tu estilo?

Las canciones son naturalmente algunas más conocidas que otras. Pero no fue el propósito perseguir una colección de hits ni tampoco replicar a la manera de cover un arreglo original. Porque de alguna manera, nobleza obliga como intérprete poder aportarle algo de tu propia subjetividad a la canción. Sino, si te dedicás a replicar lo que está hecho, me parece un poco pobre el propósito. Y quizás desde otro lado, estéticamente, hasta puede resultar antagonista. A veces el contexto de época, la coyuntura propia de cada momento social y cultural, obliga a ciertos preceptos estéticos. Entonces, a lo mejor, algunas de estas canciones mayormente ubicadas en la dorada década de los 80 del pop argentino, tenían un revestimiento estético muy particular.

Mi propósito es darles una vuelta de rosca, un plano completamente acústico y mostrar de alguna manera la canción desnuda.

-¿Además, sorprendés al público, que quizás recién reconoce la canción cuando llega el estribillo, verdad?

Sí, o cuando reconocen la melodía. Aparte, el mismo formato convoca a sumarse, porque es muy de fogón. Hay cierto animo de compartir estas canciones. Sobre todo en vivo, se arma un lindo fogón, atípico. Aunque hay muchas que no son netamente fogoneras.

 


 

Comentarios