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Fútbol de verano: Las dos caras de un fútbol frenético

Por Ernesto Gallardo

Por LP

miércoles 24 de enero, 2018

Cuando parecía que el fútbol de verano se caía, el peso específico de Mar del Plata hizo que la balanza se inclinara para estas playas. 50 años de historia no podían caerse en la principal plaza turística del país. Pero números son números y la temporada estival por muy poco casi se queda sin nada.
Aquella tarde cuando la empresa organizadora del fútbol de verano se retiraba de la ciudad ofuscada, pensábamos que todo se caía a pedazos. “Nos echaron de Mar del Plata”, “las diferencias entre las partes es de la a a la z”. “Torneos” tenía una idea, la Municipalidad otra. Un 900% era el aumento ideado desde el palacio luego de años de un canon casi irrisorio que proponían desde la empresa afincada en San Telmo. Parecían diferencias irreconciliables. Negociaciones que llegaron a buen puerto, números que se acercaron, compromisos que se pactaron y todo sigue igual.

Había que plasmar en 10 días 8 encuentros. A lo primero eran 5, luego se pensó que al programa original era interesante agregarle 3 cotejos mas. Maquillaje al “Minella”, idea de mejorarlo en el tiempo y el verano de la Argentina tendría entonces el espectáculo por excelencia de cada temporada.
Entradas mas caras, partidos que se podían ver con el “paquete” de la “Superliga” y el sueño de ver a Tévez, Prato y al Campeón de la Copa Sudamericana, se mostraban en la previa.

Yendo por orden, todo comenzó con el triunfo del San Lorenzo “muletto” sobre Defensa y Justicia 3 a 1. Después siguió con la victoria de Huracán ante Banfield por la mínima diferencia. En ambos casos con tribunas raleadas.
Gimnasia y Esgrima La Plata vencía a un Independiente “B” 1-0 y Temperley hacía lo propio ante Racing en el primer “batacazo estival”.

El primer clásico veraniego estuvo en el duelo “quemero” vs “santos”. Los de Alfaro ganaron 2 a 0 ante el mismo San Lorenzo alternativo de la primera fecha.

Aldosivi dijo presente en el fútbol de verano. Aún sin estar en el círculo privilegiado, logró meterse por antecedentes y convocatoria. Boca en lo futbolístico, sacó rápidas diferencia de categoría. La velocidad y calidad tanto individual como colectiva se notaron de entrada. Pavón, la vuelta de “Carlitos” y un plantel extenso y rico mostraban “chapa” en un Minella con 22.000 almas. Boca estaba mas cerca del cuarto que del tercero. Pero esto es fútbol. Tiro libre en tres cuartos de cancha, recto al arco y Arnaldo Gonzalez que acierta un tiro libre tremendo para estampar el 1-2. No conformo con ese golazo, el “tiburón” fue a buscar el empate ante un Boca sorprendido y Chavez lo consigue con otra linda conquista. Penales y copa para el equipo de la ciudad.

El clásico de Avellaneda se trasladó a Mar del Plata. Inconvenientes de larga data, endémicos que se generan en la previa de un match de este calibre. Barras diseminados por toda la ciudad, playas “copadas” con total impunidad, la locura parcialmente custodiada, trastornos de turistas que no tienen nada que ver con el mundo del fútbol. La historia de siempre, el verso de siempre de los que le toca vigilar el fútbol veraniego, cosas que se dan por obvias, comportamientos reiterados año tras año, el folclore del fútbol.
En lo deportivo un tiempo para cada uno. El “rey de copas” se mostraba casi completo luego de su gesta brasileña. 2-0 con sendas conquistas de Fernandez y un empate agónico sobre el cierre de Lautaro Martinez. Interesante partido, definición desde el punto de penal y el “rojo” que amplia su paternidad ante sus vecinos. 30.000 personas en el estadio a la espera del “supercásico”.
Octavo y último partido de verano. Todo vendido. Caro pero vendido. Por internet y en un abrir y cerrar de ojos. Partido codificado. Gente por todos lados. Calor, playa e hinchas dispersos en los principales balnearios de la costa marplatense. Mas de un inconveniente. El APREVIDE y una prueba de fuego ante una eventual vuelta de los visitantes tras el Mundial de Rusia. Barras de River detenidos, Rafael Di Zeo alojado en un hotel 5 estrellas. Toda la jungla futbolera en el fin de semana donde la ciudad estallaba.
Y River fue mas. Ganó bien. La conquista de Borré y un Boca aún confundido por sus problemas internos. Boca paseó sus ausencias y sus errores por Mar del Plata. Ponzio y compañía enseñaron el camino de una victoria festejada. Tévez y su re adaptación luego de sus “7 meses de vacaciones en China”. Postales de un cotejo que congregó 40 mil almas llenas de fútbol.

Saldo positivo en lo numeral. Los clásicos fueron seguidos por mucho público. Aldosivi es un acierto incluido con los grandes. Temperley copó el Minella ante la “Academia” y Gimnasia le ganó al “rojo” adentro de la cancha y también en las tribunas. Quizás el precio de tener esos partidos grandes sea el que describimos: playas copadas con barras, sectores de la ciudad liberados, colectivos urbanos de nuestra ciudad literalmente atacados, barrios linderos al estadio desbordados por el famoso “folclore” y un sinfín de inconvenientes que hacer replantear si vale la pena poner en riesgo a tantos vecinos y turistas por 30.000 personas mas o menos en una temporada.

Si vamos por el lado de retener este evento tradicional a pesar de los inconvenientes apuntados, Mar del Plata ganó en la pulseada ante plazas que pagaban por tener el fútbol de elíte. Se puede mejorar el producto. Se puede tener la pasión sin resignar a la cordura y la educación.

 

Ernesto Gallardo – Periodista


Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.


 

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