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Escalando al éxito deportivo

Por Ricardo Deniso

miércoles 31 de enero, 2018

Se termina enero y el año de competencias se aproxima cada vez más. Seguramente la mayoría ya con algunas semanas, intensas, de pretemporada se preparan para lo que se viene. Pero ¿se han tomado el tiempo de establecer que quieren lograr?

Invertir tiempo en la construcción conjunta de objetivos y metas es fundamental para tener un mejor año deportivo. Por eso, en esta publicación, abordaremos las claves para lograr comenzar con el pie derecho nuestro recorrido.

Si bien no hay un consenso entre los autores más conocidos sobre la diferencia entre “metas” y “objetivos” en mi opinión los “objetivos” son aquellos que se quieren alcanzar y a lo que se dirige una acción. Ahora, las “metas” son los pequeños objetivos que constituyen y ayudan a alcanzar los mayores. Una analogía perfecta para graficar esta diferencia está en las escaleras. Supongamos que el último escalón es a donde queremos llegar, el objetivo. Los demás escalones serían las metas que nos van a permitir subir a donde nos propusimos.

Siguiendo con esta idea, es claro que si no conocemos mucho la escalera y la recorremos mirando sólo a donde queremos llegar es muy probable que tropecemos con los demás escalones. También corremos el riesgo de pensar que es inalcanzable. O lo peor de todo, no ser conscientes del recorrido.

Establecer objetivos y metas representa un beneficio para nosotros. Influye en nuestra motivación, moviliza los esfuerzos y prolonga la persistencia. En la concentración, permite focalizar la atención en lo necesario. Autoconfianza, al lograr cumplir con metas exigentes se incrementa la creencia de que vamos a poder también con otras aún más exigentes. Regulación emocional, cuando se logra lo planeado experimentamos sensaciones de orgullo y satisfacción, a su vez cuando las cosas no salen como queremos al estar comprometidos podemos tolerar más la frustración. Por último, pero no menos importante, hay un beneficio en el autoconocimiento y crecimiento personal, esto se debe a que se estimula y desarrollan nuevas formas de resolución a problemas.

Con todo lo positivo que genera establecer objetivos nos vemos tentados a hacerlo. Pero, no es tan fácil. Para obtener lo positivo debemos establecerlos en base a ciertas pautas. Lo primero que debe tener un objetivo y/o meta es que sea real pero desafiante. Nos referimos con esto a que se puedan lograr pero que para hacerlo se necesite un esfuerzo de nuestra parte.

Las consecuencias de pensar en algo poco real son claras, el destino es el fracaso lo que generaría frustración, disminución de la autoconfianza y por ende baja de rendimiento para futuros desafíos. Tampoco es recomendable objetivos/metas muy fáciles ya que conducen a la falta de motivación, perdida de interés ya que al lograrlas carecen de significado para el sujeto.

Para graficar mejor lo que venimos hablando podemos pensar en Roger Federer, quien acaba de ganar su Grand Slam número 20. Si el suizo se propusiera ganar todos los sets 6-0, o sin que el rival le quiebre el saque estaríamos hablando de un objetivo demasiado difícil. Esto perjudicaría su rendimiento, alterando su autoconfianza, concentración, etc. En el otro extremo, sí se planteara ganar un torneo de menor importancia, en lugar de participar en el Grand Slam, su motivación podría disminuir. Por eso, es importante establecer un objetivo real pero desafiante.

Igualmente no hay que ser un deportista de elite para que estas características se apliquen. Pongamos otro ejemplo, una persona que quiere bajar de peso. Si su objetivo es “tener el cuerpo de Pampita/pico Mónaco” les puedo asegurar que no perdurara mucho en su misión. Primero porque pensar en tener un físico como determinado sujeto es un objetivo poco real, ya que hay diversas variables en juego que hacen que no dependa de la persona lograrlo. Lo correcto sería reformular el objetivo: “sentirse mejor físicamente”, “tener mejor estado físico”. Luego llevar eso a diferentes metas medibles; “bajar x kilos”, “disminuir x porcentaje de grasa”. Siempre con el asesoramiento de profesionales.  Luego buscar un deporte o actividad física que le guste, plantear una rutina de entrenamiento, proponerse asistir 3 veces por semana. Modificar hábitos alimenticios, comer saludablemente día por día, etcera.

Los objetivos que nos proponemos deben ser escaleras que representen un desafío subirlas pero no una utopía. Concentrarse en la cima es un error ya que perdemos de vista los escalones que nos harán llegar, las metas, aumentado el riesgo de tropezar. Ser consciente de cada paso hará que estos sean constantes, firmes y nos permitan arribar a donde queremos. A su vez, esto nos ayuda a disfrutar del proceso, sintiéndonos bien en el recorrido  y no sólo al final.

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