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ARA San Juan: la vida de los niños que perdieron a sus padres

A poco más de cinco meses de la desaparición del submarino ARA San Juan y de sus 44 tripulantes, las esposas de algunos de ellos expresaron como es el día a día con sus hijos frente a la ausencia de los marineros.

Por Redacción

domingo 29 de abril, 2018

La desaparición del submarino ARA San Juan con sus 44 tripulantes, dejó 57 niños sin sus padres. María Belén Toconás, nacida apenas un mes atrás, es la última hija en sumarse a esa triste nómina, que se agiganta con los padres, madres y hermanos que sobrellevan un mismo duelo.

Andrea Mereles, la esposa de Ricardo Gabriel Alfaro, suboficial segundo y cocinero. Tiene dos hijos: Tiziano, de 8 años y Camila, de 17, que cursa quinto año del secundario.

La primera semana trataba de que Tiziano no viera la tele. Pero un día vio su foto en la pantalla y me dijo: ‘¿Qué hago ahora con mi papá en la tele?’”, recuerda. Luego, el chico le dijo: “Yo no lloro porque soy valiente“. Aquel día Andrea le explicó a Tiziano que su foto salía en TV porque el submarino estaba perdido y la mostraban para encontrarlo.

“Esa respuesta lo conformó, pero más tarde al verme quebrada me dijo: ‘Mamá no llores, porque papá no está muerto‘”, detalló en una entrevista con Clarín.

El 25 de abril fue una fecha muy triste para la familia porque se cumplieron seis meses desde la partida del San Juan. “En unos días Tiziano tomará la confirmación y hablando de los preparativos me preguntó si su padre iba a estar. ‘No, no va a estar porque todavía no encontraron el submarino’, le dije. Yo no me puedo sentar a explicarle a él algo que todavía yo misma no sé”, reveló.

Noelia Díaz Aramayo, esposa de Dante Hugo Aramayo (33), cabo principal maquinista del San Juan, es trabajadora social y quedó sola junto a Dante, de dos años y medio.

En marzo comenzó el jardín de infantes y eso mejoró su ánimo. Noelia cuenta que desde que ambos ya no van a la base están mucho mejor. “A veces es muy difícil porque mi hijo extraña a su papá. Lo llama con insistencia. Por momentos tengo la sensación de que sigue embarcado”, confía.

Decidí que muchas cosas las voy a guardar porque son los únicos recuerdos que tendrá mi hijo. Él sólo pudo disfrutar a su papá hasta los dos años. No quiero que lo olvide, que crezca sin su recuerdo”, expuso.

Cuando Dante lo reclama, Noelia lo sienta frente a la pantalla de su PC y le muestra los videos donde su papá juega con él: “Le encanta uno en mi marido le enseñó por primera vez a patear una pelota. Dante los mira embelesado y se ríe”. “Yo a mi hijo le digo que su papá vive en una estrella”, concluyó.

 

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