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Baja en la Pobreza en la Argentina, ¿se puede festejar?

Por Roberto Manuel Ortea

lunes 30 de abril, 2018

El Gobierno Nacional comunico los datos de pobreza en la Argentina del segundo semestre del año pasado, y lo mostro como un logro importante, en línea con la meta de llevar el nivel de pobreza e indigencia un numero socialmente aceptable.

El anuncio implica, según los datos publicados por el Indec, una baja de la Pobreza a 25.7% y de la indigencia a 4,8%, lo que significa que aproximadamente 1.200.000 argentinos salieron de la pobreza, y a su vez unos 300.000 dejaron de ser indigentes.

Ante este hecho auspicioso de por si, debemos preguntarnos si la baja es consistente, en el sentido de saber si se puede establecer una tendencia estable, que nos permita inducir no un hecho excepcional, sino un sendero decreciente de personas que viven por debajo de sus necesidades básicas, y, a su vez, si el dato anunciado se encuentra dentro de los parámetros socialmente aceptables.

Lamentablemente no podemos decir en forma robusta que la baja en la pobreza es consistente para adelante. Para afirmar lo anterior nos basamos en que la pobreza y la indigencia son muy sensibles a tres variables económicas, la inflación, los salarios reales y el nivel de empleo. En lo particular la baja que se produjo en el segundo semestre del 2017 respecto a 2016 es el reflejo de la sensible baja de la inflación entre esos dos años (del 45% al 25% aprox), que trajo como consecuencia una pequeña suba de los salarios reales durante todo 2017. Eso sumado a la suba del nivel de empleo durante el año pasado genero la baja anunciada en los niveles de pobreza e indigencia (4.9 pb y 1.3 pb respectivamente)

La foto del 2018 puede ser muy diferente respecto al año anterior, por un lado, la inflación volvió a ser un problema a resolver, y en las ultimas revisiones todos los analistas hacen sus previsiones en valores alrededor del 20% anual, y dado que las negociaciones paritarias están cerrando alrededor del 15%, se puede prever una caída del poder adquisitivo de los salarios durante el presente año. La consecuencia es que uno de los principales sostenes de la caída podría estar en crisis en año venidero. La otra pata para una baja consistente, la creación de empleo puede mantener el ritmo actual, compensando en parte la caída de salarios reales, pero así y todo, el empleo generado en la Argentina de los últimos años es básicamente de baja calidad (en negro y cuentapropistas), lo que genera que sea, a pesar de positiva, una variable endeble.

Por tanto, la baja actual de la pobreza e indigencia actual puede revertirse fácilmente, y por lo menos no transformarse en tendencia estable sin un plan antiinflacionario globalmente pensado para permitir que disminuya el impacto del impuesto inflacionario en los sectores mas vulnerables de nuestra sociedad.

Ahora bien, el dato mostrado ayer por el INDEC, no deja de ser aproximadamente el promedio de la medición de la pobreza de los últimos 10 años, y si bien es importante que baje el numero de personas con necesidades básicas insatisfechas, no es menos cierto que del anuncio también se desprende que en la Argentina hay mas de 7.000.000 de pobres y de ellos, al menos 1.300,000 no logran cubrir la canasta básica alimentaria.

En consecuencia, dentro de lo importante que es comunicar que, en el último año bajo sensiblemente la pobreza en la Argentina, el fenómeno sigue siendo de carácter estructural, y muy sensible a cambios de sus principales variables condicionantes (la inflación, los salarios reales y el nivel y la calidad del empleo).

El Gobierno Nacional no debería festejar, en realidad debe redoblar los esfuerzos a los efectos que la tendencia a la baja de la inflación sea más estable (básicamente una mayor coordinación entre las política fiscal y monetaria que llevan a cabo los diferentes estamentos gubernamentales), acompañados por políticas activas que incentiven la creación de empleo de calidad en el sector privado (reformas laborales y fiscales en el ese sentido).

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