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Industria Navalgostino

Por Roberto Garrone

domingo 10 de junio, 2018

A pocas semanas de asumir, en un discurso en la UIA, el Presidente de la Nación exponía con un ejemplo la burocratización que domina a las distintas áreas del estado. “No puede ser que en este país se demore menos en construir un barco que en asignarle su permiso de pesca”, decía Mauricio Macri, con guion de Francisco Cabrera, el ministro de la Producción.

Pasaron más de dos años de la asunción del nuevo gobierno y las cosas han cambiado muy poco para no decir, nada. El costero “Bagual” que botó la semana pasada Astillero Contessi en sus gradas del puerto local todavía no tiene el permiso de pesca para poder salir a pescar langostino en aguas nacionales porque la demora hizo que perdiera la oportunidad de pescar en jurisdicción de Chubut en la zafra de verano.

El flamante pesquero de casi 21 metros de eslora nace de una reformulación
presentada en octubre del año pasado. El barco casi que se construyó en ese mismo tiempo. Todavía el armador revisa todas las semanas las actas del Consejo Federal Pesquero para saber si ya puede comenzar la primera marea.

El “Bagual”, la construcción 127 en la historia del astillero, confirma una tendencia que se consolida en la industria naval. Las últimas botaduras en el varadero de Contessi están directamente vinculadas a la renovación de barcos que operan sobre el langostino desde puertos patagónicos.

Entre los últimos de la lista asoman el “Nono Pascual”, “Don Bocha”, “Misal”, “Sagrario”, “Franco José” y “Punta Pardelas” que salieron desde el puerto de Mar del Plata rumbo al sur.

El langostino no solo domina los últimos bautismos en que la botella de champagne se hace añicos contra la chapa naval del pesquero, sino que marca la agenda de las construcciones que vienen.

El astillero ha ampliado su plantilla de trabajadores casi un 30% para hacer frente al aumento de la demanda por nuevos barcos. Los invitados a la ceremonia del “Bagual” debieron esquivar el casco del “Acrux”, un fresquero de doble cubierta de 28 metros que ocupa la nave central del astillero y estará listo en 40 días para ser botado.

En otros sectores, con distintos grados de avance, asomaban los perfiles de dos nuevos costeros que el astillero piensa botar antes que termine el 2018 y ya está en los planos el tangonero congelador de 39 metros que tomará forma en los próximos meses. Para hacer frente a la mayor demanda, el astillero amplió su plantilla de personal en un 26% e incorporó  herramientas y maquinarias de mayor tecnología. Para construir
buques de mayor porte solicitó un predio aledaño a la desembocadura del Arroyo Del Barco donde evalúa construir un nuevo varadero.

“El desafío es lograr que esta bonanza coyuntural de un astillero se consolide en el tiempo y se traslade a toda la Industria”, dijo Domingo Contessi en su tradicional discurso en representación del Directorio.

La flota costera es la que más activa se muestra a la hora de encarar el plan de renovación mientras que de la flota congeladora, el tangonero “José Américo”, se construyó en Armón, Vigo. El permiso ilegal de pesca que recibió, es todo un obsequio de Juan Bosch y los demás miembros del CFP. Pero dicen que Cambiamos…

El Estado podría complementarse con la naturaleza que regala langostinos de modo de ampliar el respaldo y la certidumbre para encarar un proyecto de reconversión que actualice la flota y consolide el desarrollo de la industria naval.

Ampliar el cupo de pesca para quien renueve su barco (y retire el viejo del caladero) o castigar con una reducción a quien lo construye en el extranjero podría ser una medida de estímulo. Los plazos para tratar los pedidos de reconversión es necesario acortarlos. Si es que asistimos a otro modelo de país, como dijo el mismísimo Macri.

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